{ i’ll give up forever to touch you. }
evajxnssen
Empujó la puerta de la habitación, molesto. Sus manos temblorosas aún sangraban de los nudillos y sentía un ardor en el pómulo izquierdo, causado por el golpe que recientemente había recibido. No se molestó en mirar atrás, pues escuchaba los pasos de la rubia a sus espaldas. No quería mirarla, no podía mirarla, no después de como ella lo había visto: cegado por una furia incontrolable.
La fiesta había empezado con normalidad, alcohol, mujeres, algunas drogas fluyendo por el lugar; nada extraño para Gustav quien disfrutaba de toda la atención femenina que recibía. De repente aquel ambiente agradable en el que se encontraba se vio empañado por la imagen de un tipo acorralando a Eva, la chica con la que compartía habitación en la casa. Su mandíbula se tensó y sus puños se cerraron con una ira inexplicable y entonces todo se nubló para el castaño, al igual que todas las veces en las que su trastorno aparecía.
Horas después ahí se encontraba, sentado en el borde de su cama con la cabeza baja ¿Qué le diría? No había sido un ataque de celos ¿O sí? Suspiró con pesadez e intentó estirar la mano, pero lo único que logró fue lastimarse aún más.
-- Maldita sea -- susurró, viendo como la sangre corría por el dorso de su mano.












