Cuerpo, calle y capital: La dominación en el lumpenproletariado urbano.
La conceptualización tradicional del lumpenproletariado, entendido como aquel sector poblacional desclasado, sin profesión definida ni residencia fija, y frecuentemente asociado a la desmoralización social (Engels, 1870), ha sido históricamente marginada en los análisis de inspiración marxista ortodoxa, al ser considerada un grupo “parasitario” (Marx, 1852) y carente de potencial revolucionario. Dicha caracterización, sin embargo, parte de una ontología rígida de la clase social que tiende a equiparar la “clase teórica” con la “clase real”, incurriendo en lo que Pierre Bourdieu (2001:60) denomina una “retraducción pseudo-científica” de lo social, donde “las cosas que existen en el lenguaje existen en la realidad”.
Frente a esta limitación, este trabajo propone analizar al lumpenproletariado, específicamente a los sectores en situación de calle, desde el marco teórico de Pierre Bourdieu. Su conceptualización del espacio social y del habitus permite superar la visión sustancialista de las clases, reconociendo que estas son en realidad “clases probables” cuyos elementos constitutivos se definen por su posición relacional en un sistema de diferencias y por su capacidad de movilización en torno a similitudes prácticas y simbólicas (Bourdieu, 2001).
Desde esta perspectiva, es posible trascender la mirada que reduce al lumpenproletariado a una categoría residual o anti-clase, para examinar cómo sus experiencias, disposiciones y prácticas se configuran en un habitus marcado por la internalización de lógicas de culpa, vergüenza y autodescalificación. Este habitus no solo refleja su posición subordinada en el espacio social, sino que también actúa como mecanismo que obstaculiza la politización y la movilización colectiva, al naturalizar su exclusión.
Así, el enfoque bourdiano permite abordar las subjetividades y las prácticas del lumpenproletariado sin reducirlas a meros epifenómenos de una estructura económica, sino como resultado de la intersección entre condiciones materiales, historias de despojo y procesos simbólicos de dominación. De este modo, se posibilita una comprensión más compleja y dinámica de su lugar en la lucha social y en los procesos de reproducción y cambio de las desigualdades.
Para profundizar en la propuesta teórica planteada, se realizó una entrevista a una persona que vivió en situación de calle en las inmediaciones de Eje Central, a la altura del metro Bellas Artes. El entrevistado es un hombre trans de 22 años y estudiante de la UNAM, cuyo testimonio (correspondiente a un periodo de dos a tres meses) ofrece una valiosa, aunque particular, perspectiva empírica. Su caso, si bien atípico por su relativa brevedad y su eventual reinserción, permite esclarecer las dinámicas estructurales que afectan a millones en México.
El análisis marxista ortodoxo, al reducir la existencia del lumpenproletariado a su eventual vínculo con actividades delictivas, resulta insuficiente y simplista. Prioriza una abstracción clasista y desconoce la experiencia vivida, fallando al no considerar las prácticas, subjetividades y lógicas relacionales que constituyen la vida en la calle. Para superar esta limitación, Bourdieu concibe el habitus como “el principio generador de prácticas objetivamente enclasables y el sistema de enclasamiento (principium divisionis) de esas prácticas” (2008, p. 169). Es decir, es una estructura estructurante que organiza la acción y la percepción, pero también una estructura estructurada por la internalización de la división social (Bourdieu, 2008, p. 170). Este concepto permite analizar al lumpenproletariado no como un residuo pasivo, sino como agentes cuyas disposiciones y prácticas están sistemáticamente moldeadas por una posición de extrema dominación.
El enfoque relacional se vuelve aún más pertinente en un contexto latinoamericano, donde el proceso histórico fue radicalmente distinto del europeo. Como señaló José Carlos Mariátegui (1928), en América Latina el desarrollo estuvo subsumido a los intereses de élites oligárquicas de raíz colonial, generando una modernización truncada y masivas desigualdades. En el México actual, con gran parte de la población en la pobreza, la situación de calle no es una anomalía, sino un síntoma estructural. La categoría rígida de clase debe ceder ante el análisis de un espacio social fragmentado, donde la desposesión material y simbólica configura modos de vida específicos.
El testimonio del entrevistado permite rastrear la génesis de un habitus de la desposesión. En primer lugar, este se encarna en la corporeidad. Describe un lenguaje corporal de defensa: “enconchado”, con los brazos hacia adentro y la espalda encorvada, usando ropa holgada para el frío y el anonimato. Esta expresión corporal es una adaptación práctica a un entorno hostil, pero también la materialización de la exclusión. En segundo lugar, el habitus organiza las relaciones sociales. Emerge una micro-sociabilidad con jerarquías informales (como la del "Chino", quien "cuidaba la zona"), intercambios de bienes mínimos (comida, cigarros) y una solidaridad precaria que coexiste con la desconfianza y la violencia como mecanismo de resolución de conflictos. La interacción con el mundo exterior está marcada por la invisibilización ("la gente te ignora, no te voltea a ver") o por transacciones instrumentales (llevarse bien con las personas que trabajan en las tiendas de abarrotes por si "te regalan algo de comer”).
La deshumanización no es solo un discurso externo; al reiterarse en cada interacción, se internaliza. Esto configura el núcleo del habitus de desposesión: la internalización de la culpa y la indignidad. El entrevistado señala que la narrativa predominante entre sus compañeros era la autoculpabilización: “estoy aquí porque me lo merezco”, “Dios me está castigando”. Esta lógica, que atribuye la condición a fallas morales individuales, es la forma en que el habitus incorpora y reproduce la dominación, naturalizando la exclusión y obstruyendo su politización.
Esta dinámica exige construir un concepto del lumpenproletariado desde una perspectiva antipunitivista, reconociendo que la criminalización del pobre y la figura del desviado son construcciones funcionales al orden burgués. Sin embargo, tampoco se trata de una subordinación absoluta a lo estructural. Las condiciones materiales y un espacio social restrictivo ofrecen un margen de acción sumamente limitado; dentro de él, decisiones individuales y circunstancias adversas pueden conducir a la pérdida del techo. Una vez que esto ocurre, se activa un círculo vicioso: la falta de higiene personal, el consumo de sustancias como estrategia de afrontamiento y el estigma social refuerzan mutuamente la exclusión, haciendo casi imposible recuperar la propiedad sobre el propio cuerpo y la posición ocupada con anterioridad en el espacio social.
La conclusión del entrevistado es aleccionadora para la teoría social: “hasta que no estás ahí, ves cómo está la situación desde adentro”. Su experiencia critica la retraducción pseudo-científica que confunde las categorías abstractas (como lumpenproletariado) con la realidad relacional y dolorosamente encarnada de la vida en la calle. Su caso, el de alguien que pudo salir, destaca la excepcionalidad y la enorme dificultad de romper ese ciclo.
En definitiva, un análisis bourdiano, sensible al contexto latinoamericano, permite trascender la mirada estigmatizante y economicista. Al centrarse en el habitus de la desposesión, con su corporeidad defensiva, sus redes de supervivencia precaria y su internalización del estigma, se revela la lógica de una exclusión que es a la vez material y simbólica. Comprender esta lógica es el primer paso para desnaturalizarla y para imaginar formas de acción política que, en lugar de partir de categorías cerradas, se funden en la compleja realidad vivida por quienes habitan los márgenes del espacio social.
Bourdieu, P. (2001). Espacio social y campo político en El campo político. Editorial Plural.
Bourdieu, P. (2008). El sentido práctico. Editorial Siglo XXI.
Bourdieu, P. (1979), La distinción. Criterio y bases sociales del gusto. Editorial Taurus.
Engels, F. (1870). La guerra de los campesinos en Alemania. Archivo Marx-Engels.
Mariátegui, J.C. (1928). Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana.
Marx, K. (1852). El dieciocho brumario de Luis Bonaparte. Archivo Marx-Engels.