Tu voz ya no hace parte del pasado. Estamos viviendo una nueva etapa en donde tu presencia es mi cobijo y en la que nuestras manos hallan conexión. Creí que este barco ya había llegado a su destino, tan solo fue una parada más, quizá de carga, y nuevamente zarpó. Aquí estamos, coincidiendo por la vida, quizá suerte o bendición, pero a decir verdad la soledad nos fortaleció; un lazo nos unió, y junto a ti quiero seguir creciendo.
«En la vastedad del espacio y en la inmensidad del tiempo, mi alegría es compartir un planeta y una época contigo»
























