en un mundo lleno de indirectas y yo solo quiero que sean directos conmigo.
seen from China
seen from China
seen from Norway
seen from United States

seen from Malaysia
seen from Türkiye
seen from Indonesia

seen from Germany
seen from Australia
seen from China
seen from South Korea

seen from China

seen from United Kingdom

seen from United States
seen from Australia
seen from United States
seen from China
seen from China

seen from Malaysia
seen from United States
en un mundo lleno de indirectas y yo solo quiero que sean directos conmigo.
Vayan a seguirme en ig: gian.svm
💕
Si alguna vez quieres que te dejé en paz, solo dímelo y no lo haré.
Vas a seguir mirándome como si fuera un postre o finalmente te atreverás a comer este bocado?
Un amor diferente.
Te amé, pero no como se ama a un hombre.
Te amé sin deseo y sin promesa, sin futuro pactado ni juramentos. Te amé como se ama a una parte propia del alma: sin opción, sin defensa, sin condiciones.
Por eso duele distinto.
Extrañarte no es nostalgia simple; es una forma de desorientación. Es buscar algo que no está afuera, sino que antes habitaba en mí. Porque eras extraña y cercana a la vez: otra conciencia, otra forma de mirar el mundo, pero tan incrustada en la mía que tu ausencia no se siente como pérdida, sino como amputación.
Me decepcionaste profundamente. No de manera ruidosa, sino de esa forma más cruel: cuando lo que se rompe es la certeza de estar a salvo en el otro. No te perdono todavía. No porque no quiera, sino porque aún no entiendo. Y hay heridas que no se curan con voluntad, sino con sentido.
Intenté odiarte. Lo confieso. El odio habría sido más simple, más digno incluso. El odio ordena el dolor, le da una dirección. Pero no pude. Porque odiarte sería negar lo que fuiste en mí, y yo no estoy dispuesta a mutilar mi propia historia emocional para aliviarme.
Amarte, en cambio, es una condena silenciosa. Es aceptar que alguien puede herirte sin dejar de ser amado. Que la decepción no siempre mata el vínculo; a veces lo deja suspendido, incompleto, como una frase interrumpida que no logra cerrarse ni borrarse.
No te justifico. No te absuelvo. No te comprendo.
Pero te sigo amando.
Y quizá eso sea lo más difícil de aceptar: que hay amores que no responden al mérito ni a la reciprocidad. Amores que no se negocian ni se revocan, porque no eran un contrato con el otro, sino una forma de habitarse a una misma.
Te amé como se ama lo que no se elige.
Como se ama una lengua materna, una herida antigua, una verdad que no se puede desmentir sin mentirse.
Y tal vez algún día entienda.
Tal vez algún día perdone.
Pero hoy, simplemente, te extraño.
Es mejor estar solo y orgulloso de mi camino, que rodeado de gente sintiéndome un mediocre.