Tell me what you feel when you can’t escape nor hide. Tell me what you feel when your life will disappear in matter of seconds. I'm going to enjoy your dead like a little boy with a new toy.
Placebo ― Fuck You.
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@roidesconvoitise-blog
Tell me what you feel when you can’t escape nor hide. Tell me what you feel when your life will disappear in matter of seconds. I'm going to enjoy your dead like a little boy with a new toy.
Placebo ― Fuck You.
¡Mira por donde vas!
roidesconvoitise:
thepinkdemon:
— Estoy segura que eres el mejor juzgando a las personas —mi voz lleva sarcasmo puro y duro— Y nunca fallas, desde que te basas en el rostro… —tomo mi copa y la acerco a mis labios, pero, antes de beber, la alzo para brindar con el vampiro de ego hinchado— Por los cuernos, que siempre es mejor traerlos por naturaleza que por alguna pareja —y finalmente bebo.
— Te creo, sé que los vampiros son muy dados a apropiarse méritos ajenos, “mejorándolos”, si quieres llamarlo así, aunque con eso de la originalidad van algo flojos —tomo un trago más, sorprendentemente resulta ser un cabernet delicioso, este hotel debe tener una cava extraordinaria, qué grata sorpresa— Dime más ¿Qué que otra cosa han “mejorado”? ¿Los protectores solares?
Al ver su gesto al alzar la copa y brindar, él no pudo evitar hacer lo mismo con su vaso de Whisky, aunque sea únicamente para acompañar el brindis. Eso a pesar de lo dicho, pero en sí ella tenía razón. ¿Qué podía decir? Era todo un juzgador experto; por supuesto, a veces las palabras eran dichas únicamente para enfurecer a otros, eso también se le daba de maravilla.
― Puede que no lo hayamos creado nosotros, pero si van hacer algo bien, deben terminarlo bien, digo, por eso la palabra mejorar… al menos que aún no comprendas su significado ―entrecerró los ojos, sin apartar la mirada de la rubia― Y no, no hemos mejorado ningún protector solar; pero si rezas por ello, quizás algún día encontremos solución.
ahrenwalker:
Mi sonrisa no se deja esperar pues, aunque no estoy aquí para escuchar lo que este sujeto tiene que decir, no puedo ocultar la diversión que me causa su intento de provocarme con Jaska. Es sencillo adivinar lo triste que debe ser su soledad como para echarme en cara algo como mi relación con el dragón. Con todo, mis principios me impiden mofarme abiertamente acerca de ello.
Recupero el lugar de mi mano sobre la pala, pero además, mi diestra también es parte del movimiento. Así, su mango de madera se parte en dos cual astilla, cosa sencilla para un ser como yo y de mi edad, sin esfuerzo alguno.
Lo que sigue es, como se haría con un niño pequeño, llevar al vampiro fuera de esta habitación, con suavidad, pero con firmeza. Finalizo cerrando la puerta de la misma.
― Estoy seguro de que habrá cosas más importantes que hacer para usted, señor Lontiev. Como oír ruidos en cuartos ajenos, por ejemplo. Tenga una buena noche.
El hecho de que la pala quedara inservible, no inmutó al vampiro; aunque sí el hecho de haber sido retirado de la habitación sin él mismo proponérselo.
― Oh no, créeme ―el atisbo de una sonrisa se caracterizó por volverse una completamente. La mirada se detuvo nuevamente en los ojos ajenos ―, preferiría perder mi sentido del audio antes de escuchar nuevamente.
Retrocedió un paso y con los nudillos, golpeó la puerta que hubo sido cerrada.
― Lástima que no tengo fuerza para derrumbar esto, ¿no? ―comentó sarcásticamente. ― O simplemente encargarme de la manija… A lo que quiero llegar es que no importa si llegas a sacarme de este recinto, yo volveré porque me he propuesto a investigar sobre algo y será mi manera de entretenerme mientras esté aquí. No será hoy, pero puede ser mañana. En fin, buenas noches.
¡Mira por donde vas!
thepinkdemon:
— ¿Niña buena? —¿Dónde? ¿Cuándo? ¡¿Por qué?! Siento que este vampiro está conmigo pero habla con alguien más (jamás he sido o siquiera fingí ser buena)—Tu imaginación ni siquiera podría acercarte a cuan repugnante realmente soy —sonrío con arrogancia. Si bien no considero nada en mi “asqueroso”, la palabra viniendo de otros labios no deja de ser un cumplido ¿Acaso piensa que busco ser agradable para él? ¿Qué espero que me vea bonita, coqueta, seductora…? ¿Piensa que quiero ser una puta más? ¿Un pedazo de carne? Pfffft.
— Qué ternura de ignorancia. No existen híbridos, sería imposible cruzarlas aun si las hadas existieran. Soy un demonio, señor —chasqueo los dedos en el aire para crear una pequeña llama danzarina que desaparece antes que alguien más pueda verla— Y no hace falta que me reverencies, fue uno como yo quien inventó las faltas de respeto.
Alexander observó detalladamente las facciones de la contraria y los gestos que realizaba al hablar; se colocaba un traje de maldad que no le quedaba en absoluto, fuera lo que fuera su naturaleza; desde que tuvo el cuidado de prestar atención en lo que decía y a su vez ignorar ciertas palabras, decodificaba ―en ocasiones― ciertas incoherencias. ¿O sería él que estaba fallando en entender? Quién sabe, la edad.
Bebió de su vaso, manteniendo la mirada en ella por el rabillo de sus ojos, y siendo capaz de visualizar el ligero resplandor de la llama danzando brevemente sobre su palma; tan pronto como apareció, desapareció. Volvió a colocar el vaso sobre la barra, dejando que sus ojos la escanearan por un instante de silencio.
Hasta que finalmente sonrió a medias y asintió.
― No importa que hagas, no importa que digas, tienes el rostro de alguien que no ha roto un plato; como una… cría. Pequeña, con voz chillona. ―finalmente rió, negando con la cabeza y volviendo a pasear, momentáneamente, la mirada por todo el lugar― ¿Qué decirte? No me sorprenderían que los híbridos existieran y las hadas, hay todo tipo de deformidades… como imaginarte con cuernos. Uy.
Fingió una mueca que inmediatamente volvió a su expresión principal.
― Y otra cosa, rubia. Los demonios habrán inventado la falta de respeto, pero fue uno como yo quién las mejoró.
ahrenwalker:
No hace falta mencionar que ignoro totalmente las chiquillerías que exhibe quien, según sus registros, es otro de los míos. Con suavidad, pongo una mano sobre el mango de madera de la pala, deteniéndola.
— Sólo necesito que se detenga. — respondo con simpleza.
Alexander descendió la vista hacia la pala, observando la mano que sujetaba entrometidamente un extremo del mango; pronto volvió ascender hacia los ojos del sujeto, en su expresión visualizándose ambas cejas ligeramente alzadas.
― Lástima que a veces lo que necesitamos no es siempre lo que conseguimos ―contestó con la misma simpleza que el contrario, antes de apartar la pala de su agarre y apoyar aquella en el suelo. ― No te sugiero interrumpirme y si al menos te vas a quedar aquí, echa una mano. Dudo terminar todavía, y haré lo que sea para conseguir lo que busco, aunque tenga que echar todo el hotel abajo.
La próxima sonrisa que esbozó en su rostro, permaneció un rato más que la anterior; aunque la misma no llegaba a sus ojos y, a simple vista, podría mostrarse lo falsa que era.
― Dime, ¿no tienes nada más interesante qué hacer? Por ejemplo… ―forzó un gesto pensativo antes de continuar ―, estar revolcándote con un dragón. Digo, las paredes escuchan… y como seguramente tú y yo sabemos, los vampiros no somos nada sordos.
Se encogió de hombros, restándole absoluta importancia ― Así que, mientras me dejes a mí con lo que hago y tú continúas con tu vida, estaremos en paz.
¡Mira por donde vas!
thepinkdemon:
— No todos —sonrío de lado a lado con el orgullo y la vanidad propias de mi raza. Yo no fui gestada, si acaso tuve padre, fue la maldad misma de la que son capaces los habitantes de este y otros mundos— Pero me alegra conocer la vara con que mides el mundo —y su corto alcance.
— Yo no tengo nada que ver con que te aburras o dejes de aburrirte. Eso es todo merito tuyo y tu capacidad de apreciar las cosas —le observo como un niño a un insecto, lupa en mano, pero no he vivido mil años para delatarme en público con un capricho tan básico como matar o divertirme asando a un vampiro (arden demasiado rápido). Solo le estudio y analizo mientras paseo la yema de mi dedo índice sobre el borde de mi copa, haciéndola vibrar con un suave zumbido.
— Soy mejor que eso —mejor que un humano, un gato, incluso mejor que un dragón, un vampiro o todos ellos juntos— Adivina, te daré pistas —¡Me gustan los juegos!— Estuvimos aquí mucho antes que los hombres, y eso incluye a los pálidos como tu. Dicen algunos que somos sus padres, colas en punta, alas membranosas, cuernos, y~ Oh, si, somos los pecadores por excelencia y nos encantan las vírgenes.
El resto de sus comentarios fueron ignorados por él, centrándose únicamente en la descripción que ahora le daba.
“Dicen algunos que somos sus padres, colas en punta, alas membranosas, cuernos, y... Oh, sí, somos los pecadores por excelencia y nos encantan las vírgenes”.
Alexander mostró una sonrisa, aquella misma que impidió lanzar una carcajada. No solía reír mucho, pero sin duda, eso le había causado gracia.
— Oh, bueno, me hubieses dicho que eras una clase de híbrido... déjame adivinar, tu antepasado era un hada y tuvo una enfermiza relación con un dragón —negó con la cabeza, haciendo un gesto con la mano para cambiar de idea —¿O realmente toda esa faceta de niña buena oculta una deformidad? Digo, imaginarme a un ser con cuernos, alas y cola, me hace pensar en una clase de insecto. Asqueroso.
Alexander volvió la mirada hacia el frente cuando un nuevo vaso de Whisky le fue colocado en la barra. Tomó éste entre su mano y próximamente, se volvió nuevamente hacia ella enarcando una ceja.
Sabía que todo lo dicho era simplemente para crisparle, y era completamente a propósito.
ahrenwalker:
Detengo mis pasos al sentir una vibración inusual en los muros del hotel. ¿Un temblor? Me pregunto, mas descarto la posibilidad por ser tremendamente poco probable. ¿Golpes? Mucho mejor, pero, ¿De qué? Al poner mi palma en el muro, siento el toque característico del metal contra el ladrillo. Únicamente el sótano, la parte más antigua de la edificación, está compuesta por ladrillos sin recubrir, y estas vibraciones no están siendo amortiguadas por ninguna clase de pasta.
— Por alguna razón, alguien ha decidido cavar en el sótano. — musito con extrañeza.
Pronto, siguiendo los ruidos, que no son sencillos de sentir, afortunadamente, y con los que he dado gracias a mis sentidos agudizados; encuentro la fuente de los golpes.
— ¿Cuál es la necesidad de romper el muro? — pregunto alzando la voz, para dejarme oír por sobre los azotes.
El estruendo sublevado a todo el silencio en su entorno le impedía a él oír alguna otra clase de sonido; por lo mismo, fue incapaz de escuchar los pasos de otro ser adentrarse en el mismo recinto, o eso hasta el momento en que una pregunta se alzó por los aires. Alexander lentamente cesó de golpear el muro que ahora se quebrantaba de ladrillos y detuvo la mirada sobre el hoyo recién abierto, como si fuera el hecho más interesante de su alrededor ―en sí lo era―. Miró por el rabillo de su ojo y con la pala aún sostenida en ambas manos, finalmente viró su cuerpo para encarar a la persona que se había atrevido a interrumpirle.
Los ojos azules inmediatamente escanearon al sujeto. Le conocía, había intercambiado pocas palabras con dicho. A caso era... ¿el gerente del hotel? O algo así. Nada que le importara realmente. Como primera respuesta a la misma pregunta hecha unos segundos atrás, se encogió de hombros.
― Se me perdió algo y dije: “Oh, seguramente estará en uno de esto muros” ―las comisuras de sus labios se alzaron en una sonrisa sarcástica, y la propia desapareció en cuestión de los mismos segundos que le tomó esbozarla.
Una de las cosas que detestaba Alexander era ser interrumpido, así que sin más, volvió a girarse en dirección al hoyo en el muro para continuar estableciendo golpes que terminarían por derrumbarlo. Pero se detuvo antes de empezar y giró la cabeza sobre su hombro para volver a ver con cierta aspereza a la persona a sus espaldas.
― ¿Necesitas algo?
Han deslizado una nota bajo la puerta de la habitación de Alexander Lontyev Jouvt, la misma reza: Todo en ti me fascina. He estado observándote por mucho tiempo y al fin he reunido el valor necesario para conocerte. Si aceptas, te espero hoy a la medianoche en la terraza del hotel. -
Losojos de Alexander analizaban cuidadosamente la nota que había recibidorecientemente, leyendo palabra por palabra, letra por letra. Sus ojos divagandopor el lienzo en dónde se hubo afincado la tinta. ¿Remitente? Ninguno. Anteriormente,a causa de la capacidad auditiva que tenía, logró escuchar un roce y junto aesos pasos que no tuvieron rostro. ¿Habría sido la persona? Seguramente. Detodas formas no había reparado en levantarse y ver quién había pasado frente asu habitación, simplemente quedándose atendiendo asuntos más importantes:leyendo un libro antiguo que obtuvo en un viaje pasado a su país natal.
“Todoen ti me fascina. He estado observándote por mucho tiempo y al fin he reunidoel valor necesario para conocerte. Si aceptas, te espero hoy a la medianoche enla terraza del hotel”.
Notenía ni idea de quién se podía tratar, pero ya había descartado a unas cuantaspersonas que hubo conocido desde su estadía.
Decididoa aceptar la invitación, por el mero hecho de su propia curiosidadimpulsándole. Guardó la nota en caso de necesitarla y volvió a lo que hacíaanteriormente. Tenía una hora y una ubicación. Esperaba no fuera una clase de trampa,todo eso no solía acabar bien, claro, para la otra persona.
M o o d:
Acompañado de Champagne.
Music: @Audioslave ― Like A Stone.
@Pinkfloyd ― Another Brick In The Wall.
¡Mira por donde vas!
roidesconvoitise:
thepinkdemon:
— Debe ser una vida bastante hueca la tuya, ja, ja, já —arremedo con risa su gesto risueño, entre dientes, sin molestarme en fingir su tono, gesto o intensión, pues en absoluto le encuentro cómico o divertido— Es curioso que los llames parásitos cuando tu literalmente lo fuiste durante nueve meses, dentro del vientre de tu madre —mareo suavemente el contenido de mi copa y huelo el aire que perfuma, aprobándolo antes de beber un sorbo pequeño— ¿Cómo fue que ellos te parasitaron? ¿Te explotaban? ¿No tienes algo interesante que contar?
La próxima sonrisa que él demostró en sus labios estuvo contenida de puro sarcasmo; irreal, tan irreal como el interés de esa conversación aburrida. Un nuevo trago a su Bourbon fue suficiente para brindarle las fuerzas de seguir un rato más allí; bueno, era eso o volver a su habitación. Menos mal había tomado un aperitivo antes de llegar allí.
Hizo una mueca, aunque sólo fue para añadirle algo de expresión al rostro luego de beber el alcohol que se propagaba por su garganta ― Bueno, sí fui un parásito ―se encogió de hombro ―, pero todos lo hemos sido alguna vez, ¿no?
Ésta vez el trago al vaso acabó completamente con el Whisky, y pronto estuvo haciéndole una nueva señal al barman para empezar con otra ronda. Vaso completo. En la espera, Alexander optó por tomar asiento en el taburete a un lado, pues todo ese tiempo sólo había permanecido semi-recostado sobre la barra. Cuando se hubo sentado, volvió su cabeza, con una pizca de curiosidad resurgiendo de su vista.
― Cambiemos de tema, o me terminarás aburriendo más de lo que ya estoy ―empezó, dejando la vista fijamente en los ojos de la rubia. ― Dime ―las cejas se alzaron al pronunciar esa palabra ― ¿Qué eres tú? Definitivamente no eres una humana, y si lo fueras, debes ser de esas lascivas que le encantan que los vampiros le muerdan ―comentó como una broma, la primera que le sacó una sonrisa verdadera luego de minutos ― ¿Quizás un gato? Como el tipo que se la pasa merodeando por ahí sin nada qué hacer… ¿O un dragón? Uh, no, olvídalo, me hubieses caído mal instante. Cuéntame, estoy aquí con curiosidad y esperando mi siguiente vaso.
Algún día mi manera de ser me llevará a la muerte, de nuevo; pero por los momentos, lo disfrutaré.
Soundtrack.
Y así era como Alexander se encaminaba por uno de los alargados pasillos en el hotel que lo conduciría al sótano. De todas las leyendas que había escuchado de Escocia, se rumoreaba que en uno de los tantos muros de la edificación había algo sepultado; un misterio. ¿Quién sabe? Quizás era un tesoro o algo por el estilo, quizás recibiría una recompensa… o no. Lo único que sabía es que mientras estuviera por esos lares, preferiría dedicar su tiempo en averiguarlo, pues, era mucho mejor que estar aburriéndose esperando que algo interesante pasara. Le había quedado claro que así no sucedería al menos que él iniciara.
De sus labios provenía una melodía silbada al ritmo del principio de la canción “Gold on the Ceiling”, con una sonrisa adornando su rostro. Lo que estaba a punto de hacer posiblemente podría meterlo en problemas, pero ¿desde cuándo él estaba absuelto a ellos? Nunca. Otro que se añadiera a la lista no haría la gran diferencia de sus desastres.
Ajeno a cualquier persona que pudiera verlo, empezó a bajar los escalones que de la planta baja lo llevarían hacia el sótano; de a poco la luz se iba haciendo más y más tenue, hasta dejar una simple bombilla alumbrar la entrada de una puerta que lo condujo directamente a un pasillo. Ésta vez detuvo su silbido y observó el alargado recorrido y angosto que se dividía en varias puertas, preguntándose en cuál debía entrar para empezar su búsqueda. Detuvo la mirada en una puerta particularmente más llamativa que las demás y dio paso directamente hacia éstas con la intención de un objeto que le sirviera de apoyo.
Cuando hubo entrado, otra bombilla daba iluminación a medias en esa habitación.
― Curioso ―susurró, adentrándose en ésta y observando con cuidado todos los objetos que le rodeaban. Sus pasos parecían resonar como eco según avanzaba.
El lugar estaría vacío si no fueran por unos que otros instrumentos más y equipos que seguramente daban acondicionamiento a todo el hotel. Las ocurrencias que surgieron en su mente, le hicieron esbozar una amplia sonrisa, pero decidió aferrarse al plan principal: Buscar el tal mencionado objetivo misterioso.
Con el rabillo del ojo pudo percatarse de un pequeño closet, y antes de pensárselo, ya estaba abriendo éste y descubriendo su contenido: Palas, martillos, entre otras herramientas. Tomó la pala. Agarró aquella entre sus dos manos y probó su peso. Ésta serviría. Sin esperar por más, decidió intentar con el muro más despejado de esa habitación. Había muchas, pero él tenía mucho tiempo.
Como si de una tarea del día a día se tratase, empezó nuevamente a silbar la melodía de un principio, mientras daba los primeros golpes al muro derrumbándolo.
― Veamos que hay por aquí.
Si me dan a esta mujer, yo no me quejo.
Hay veces en dónde me lamento de mi sentido agudizado. Créanme, a veces prefiero no oler, ver y en absoluto, escuchar, nada.
Estas paredes del hotel deberían estar insonorizadas.
¡¿Dónde está todo el mundo?!
¿Puedo intentarlo? ¿Miau? :3 (?) Ok, no xD
No creo que a la gente le guste ver que nos peleamos por cosas no-inteligentes y que nos ofendemos con tanta facilidad…
No me digas... tú eres ese gato que se ve correteando por ahí.
Me recuerdas a alguien que conocí un tiempo atrás, y no precisamente porque te le parezca, sino porque a él le gustaban los gatos de comida. ¿Cómo era eso de... “Vampiro Vegetariano”? Viktoriya le había nombrado así de burla.
¡¿Dónde está todo el mundo?!
Nicholas tu antes molabas, no me odies (?)
No te odio, Christoffer. Y nadie aquí -sí, se ha incluido- ha dicho algo inteligente.
¡¿Dónde está todo el mundo?!
Ya quisieras chiquillo, lo unico que vi que se muriera cerca tuyo fue la loba
¿A qué están jugando…?
A humillar al vampiro? A cocinar conejos? A enseñarle a la gente lo bonitos y gorditos que somos?
En cada encuentro que tengo con el desagradable dragón, no parece decir nada inteligente.
¡¿Dónde está todo el mundo?!
No puede ser que esté tan vacío ¿A dónde fueron todos? Empieza a parecer un hotel fantasma…
Asesiné a la gran mayoría, pues...