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Había pocas cosas que le gustaran tanto a Daenerys como juntarse en familia y sobre todo viajar con ella hacia lugares. Luego de cerrar el año con una impecable libreta, entrar en el último año de su carrera y recibir el bono especial Clifford-Francesini por excelencia académica, Daenerys ya estaba lista para volver a Inglaterra junto con sus hermanos, para luego ir a Australia; y aunque había tenido un año bastante movidito en bastantes tópicos, parecía que el mundo se complotaba para que no todo fuera perfecto en su vida, ya que su novio de hacía más de tres años, había decidido dejarla de un momento para otro, pero como le había dicho su madre: Después de una Clifford-Francesini, cualquier cosa que ese muchacho consiguiese sería bajar de nivel, por lo que solo le tomó un par de meses superarlo y volver a su etapa megazorra.
Luego de esperar al último de los Clifford en llegar, que obviamente era Michael Jr. porque el jamás iba a llegar a un lugar a tiempo, se subieron a su jet privado, el cual era bastante grande, teniendo en cuenta de que iban Luna, Michael, los siete Cliffords, James Vanderbilt el prometido de Hana, su hija Luna y Circe, la novia de Seven. Así que mientras todos hablaban de sus cosas, escuchaban la música de Michael y Gian, hablaban de los estudios y principalmente le sacaban fotos a la hermosa Luna Michaela Vanderbilt para pasar el tiempo, hasta que antes de lo pensado estaban aterrizando.
La casa de Ashton y Renata era hermosa de ver además de ser enorme y como recalcaba su madre todo el tiempo “Aún no sabía como Ashton no arruinó la economía de la familia cambiando toda su fortuna por frijoles mágicos” pero la cuestión es que amaba pasar tiempo con los Irwin. “HOLA GENTE DEL MAL ¿QUE PASA, PERROS?” dijo al entrar por la puerta para luego abrazar a los Irwin uno por uno.
Si tenía que ser honesta, los últimos meses habían sido los más difíciles de toda su vida — así como también los mejores. Es decir, no todos los días una era seleccionada para interpretar el rol principal de la tan esperada séptima parte de una saga amada por miles de millones de personas alrededor del mundo, y Lara se sentía más afortunada que de costumbre porque su esfuerzo había valido la pena y no sólo no había decepcionado al público, sino que también era la protagonista de la película más taquillera en la historia de los Estados Unidos, no big deal. Pero en fin, la gira de promoción había llegado a su fin hacía unos días y lo primero que hizo después de dormir como por cuatro días seguidos fue convocar sus hermanos para que se reunieran con ella en Buenos Aires y así poder finalmente irse todos juntos a casa, la soleada y jodidamente calurosa Australia. A pesar de que había visitado la ciudad durante la promo, con todas sus obligaciones hacía casi más de un año que no pisaba Sydney como correspondía y casi siete meses que no pasaba más de una semana con sus padres, por no mencionar el tiempo que hacía que no veía a todos sus tíos y su más o menos millón de primos todos juntos en el mismo lugar, así que Lara estaba extasiada con sus merecidas vacaciones más que nada porque podía pelotudear con sus queridos hermanos menores. Y como era de esperarse, excepto por Geneva que ya estaba en Australia desde que había terminado el año escolar, los Irwin-Grimaldi —que usualmente solían ser moderadamente serios cuando estaban separados—, se habían transformado en completos mogólicos de no más de diez años en el momento exacto en que se vieron dentro del jet privado. Gomitas y Skittles volando por el aire, cumbia villera a todo volumen, una guerra virtual de memes, Ireland diciendo que ni bien llegara a la casa iba a subir a la terraza y se iba a poner en bolas, Phoenix diciéndole que mejor le diera un show a Giambattista en privado y Noah poniéndose serio y diciéndole que no se le fuera a ocurrir hacer eso —lo cual era medio raro considerando que los Irwin-Grimaldi generalmente se alentaban en sus zorrerías los unos a los otros, pero en fin—, y los tres involucrándose en una discusión bastante intensa acerca de la historia de su personaje Rey, entre tantas otras cosas, hicieron que el vuelo pareciera más corto de lo que había sido en realidad y cuando quisieron darse cuenta ya estaban en la camioneta que los llevó a la enorme mansión que llamaban su casa.
Lara estaba ansiosa, obviamente, y cuando al entrar fueron recibidos no sólo por sus padres sino también por la segunda mayor parte de su familia —más conocidos como los Clifford-Francesini— no pudo evitar gritar de la emoción mientras corría a abrazar a su madrina después de que su madre dejara de asfixiarla a ella para hacerlo con los otros tres. Tras tía Luna vino tío Michael, que hizo quién sabía cuántas referencias a Star Wars en menos de diez segundos, haciéndola reír porque nunca se había dado cuenta de lo mucho que extrañaba los momentos friki de su tío hasta ese instante. “La fuerza no funciona así, tío Michael.” Lara sacudió la cabeza y procedió a saludar a todos sus primos, incluido el prometido de Hana y a su hijita Luna Michaela, que era una dulzura. “Si me discul… Mamá.” Murmuró por lo bajo, viendo una figura de cartón tamaño real de ella caracterizada como Rey. “Papá, creí que te había dicho que le dijeras que no comprara eso.” Suspiró intentando contener una risa mientras todos los demás se reían y su padre decía que no se preocupara, que su madre también había tenido una de él cuando eran jóvenes — a lo que ella respondió que aún tenía esa gigantografía en alguna parte en el ático y Geneva dijo que era verdad y que era extraño, haciendo que tanto su madre como tía Luna le llamaran la atención por ello. (Aparentemente ambas tenían una larga historia con las gigantografías de la banda en la que estaban sus esposos, así que entre todo el clan Irwin-Grimaldi barra Clifford-Francesini habían llegado a un acuerdo donde nunca hablarían de ello.) “En fin, iré a mi habitación a dejar todo esto, los veo al rato.” Anunció agachándose a levantar su valija y llevándola con ayuda de los Clifford excepto por Gian, a quien Ireland le había encajado casi todo lo que había traído. Al salir de su antigua habitación ya cambiada de ropa vio que todos estaban en el patio y entró a la cocina para buscar un vaso de agua, pero se encontró con sus padres besándose — contra la heladera. En vez de asquearse, Lara rodó los ojos y pretendió que no había visto nada —más que nada por su propia salud mental, ¿vieron?— mientras abría el minibar oculto que compartía con sus hermanas y sacaba un par de Capri-Suns para poder ir afuera a disfrutar el tiempo con la enorme familia que conformaban los Irwin, los Clifford, los Hood, y los Hemmings. No importaba qué tan reconocidos o famosos fueran todos —ya fueran padres o hijos—: algunas cosas jamás cambiaban. “Tío, si vuelves a llamarme Rey Skywalker juro que no te daré la increíble figura de Han Solo firmada por Harrison Ford que te traje.” Dijo en cuanto abrió la puerta y Michael la llamó por el nombre que venía usando con ella desde que la película había estrenado. Tal como suponía, eso funcionó y Michael dijo que ella siempre había sido su Irwin favorita desde que había nacido, a lo que Phoenix dijo que se sentía traicionado por su propio padrino — antes de que los gemelos Hood aparecieran y le dijeran que dejara de ser una bebita llorona. Como bien había dicho, algunas cosas jamás cambiaban.
Giambattista venía de tener unos meses bastante movidos debido a la banda, nuevo CD, el Tour, los festivales, las giras promocionales, entre otras cosas; no había tenido tiempo de ver a su familia como correspondía. Claro, se había visto con todos en año nuevo, y obviamente vivía con Michael pero hacía bastante que no se reunían todos en un mismo lugar, y mucho menos con sus tíos y sus primos. Por lo que, el día que salían hacia Inglaterra no permitió que su hermano se durmiera, tomaron el avión a Inglaterra juntos (Obviamente, mientras sobrevolaban Irlanda recibió muchos chistes acerca de su casi relación secreta con Ireland Irwin) y se encontraron con todos sus hermanos en la mansión Clifford-Francesini.
Al llegar a la mansión Irwin, se encontró con el ambiente que extrañaba, y mientras saludaba a todos tuvo un momento en el que vió a Ireland “Veo Londres, veo Francia, veo Ireland” dijo para luego darle un abrazo. Con Ireland tenían una historia un tanto peculiar, luego de irse juntos después de una fiesta comenzaron a verse cada vez que podían, Gian dejó de estar con otras mujeres, comenzó a hablarle todo el tiempo… pero claro, nadie sabía de esto más allá de Michael, Noah y Phoenix. Así que luego de ayudar a Ireland a llevar sus valijas y otras cosas arriba y aprovechar unos segundos para darle un beso y decía que estaba cada vez más hermosa bajó al patio donde estaban todos.
“Bienvenidos a la juntada anual de familias, les recuerdo como todos los años que deben alejarse de mis hermanas… buitres” dijo en voz alta para luego reír y recibir un pelotazo en la cabeza por parte de Stefan Hood diciéndo que ya dejara de decir estupideces. Gian se quedó en el pasto jugando con Luna Michaela mientras observaba como su padre hablaba con el tío Calum acerca de fútbol y todos hacían sus cosas, hasta que Ireland vino y se sentó junto a el y la bebé. “Ya dentro de poco dirá su primera palabra, y verás que será Gian es hermoso” bromeó mientras le ajustaba el sombrerito a la pequeña Luna.
“Llegaré a tiempo, lo primero. También te quiero, mamá.” Stefan sonrió porque la vería antes de lo que ella pensaba y se despidió de su madre antes de subirse a un taxi para que lo llevara a su casa, de una vez por todas. Hacía varios meses que por una razón u otra no veía a su familia, más que nada por el hecho de haber elegido irse a estudiar a Harvard en vez de elegir Oxford al igual que su hermano gemelo y su hermana menor — no, él había ido a Harvard porque seguir a su corazón era más importante. Tanto que de cierto modo ni siquiera le había importado mucho perder la oportunidad única de un contrato para uno de los mejores equipos de fútbol europeos. Para ser más precisos, seguir a River era lo suficientemente importante para él, así que al fin y al cabo, había terminado en el otro lado del mundo, lejos de su familia — y en la jodida friendzone.
¿Cómo era que se había enamorado de la hija de su padrino, el mejor amigo de toda la vida de su padre? Ni él tenía idea. Había amado a River Jacqueline Clifford-Francesini desde mucho antes de saber qué era el amor, y a pesar de que le rompía el corazón ver que ella ni siquiera lo registraba de otra manera más que como amigos, él seguía ahí para ella. Tal vez era cierto que él había heredado esa cualidad de ser un romántico incurable de parte de su madre, ¿quién sabía? Lo importante era que ahora estaba en Australia, al igual que River y todos sus tíos y primos en realidad, y que tenía que encontrar alguna manera de llamar su atención fuera como fuera — ¿y qué mejor que hacerlo con un poquito de ayuda de su inseparable hermano, de quien obviamente no se separó en ningún momento? “Si no funciona le diré que soy tú y cambiaremos identidades, ¿me oíste?” Susurró por lo bajo mientras su padre se reía y decía que sólo tenía que preocuparse de que tío Michael no se enterara. “Papá, mira, yo sé que estuviste esperando tu venganza por años por el incidente de Skippy y Callie, pero por favor no lo hagas. Soy muy joven y hermoso para que mi propio padrino me asesine porque le tengo ganas a su hija.” Dijo mirando a su tío, que a su vez estaba observando a todas sus hijas felizmente. “En fin, tú no oíste nada de nada y tú te vienes conmigo porque eres mi backup plan. Gracias mamá y papá por mi hermano, amén.” Stefan sonrió cuando su madre soltó una carcajada y le dijo que le desearía suerte pero que en realidad no la necesitaba porque era un Hood y era una maravilla. “Somos la octava maravilla del mundo.” Dijeron ambos él y Román antes de ir hacia donde estaban reunidas las Clifford-Francesini. “Buenas, muchachas.” Saludó acercándose a Seven primero y luego a Hana y Danny, dejando a River para lo último. “A ti te vi hace poco así que meh.” Rodó los ojos mientras sonreía, y Johnny apareció para darle un leve empujón diciéndole que no fuera grosero con su hermanita. “Oye, es broma, ella sabe que la quiero.” Guiñó y le pasó el brazo por encima de los hombros a la chica. Después de todo, no era muy raro si lo hacía porque en realidad como eran amigos estaban acostumbrados — excepto que las veces anteriores River no estaba sólo en una bikini que se le veía asombrosa, pero bueno.
Había pocas cosas en este mundo que a Román le gustaban más que estar con su familia reunida. Siendo unos niños muy deseados desde siempre (sus padres habían tenido problemas para concebirlos) eran muy mimados por ella y su padre, por lo que se podía decir que a Román Hood Abrámovich lo trataban como un rey ¿Y que mejor compartir esa bien merecida atención con sus dos hermanos? Más específicamente con su hermano Stefan, que hacía muchísimo tiempo que no veía, si bien era verdad que cada vez que necesitaba verlo el solo tenía que subirse a un jet e irse a Massachusetts, pero no era lo mismo. Stefan y Román siempre fueron inseparables desde que nacieron, no hay foto que no estuvieran los dos juntos, o con River y Johnny Clifford para ser más específicos. Stefan adoraba a sus primos, tanto así que cuando Román le pidió su consejo acerca de si seguir a River o no, el le dijo que lo hiciera con un “Bro, follow your heart, bro” seguido con un zape en la nuca de su madre la cual le dijo que si decía eso en frente de tía Alain lo desheredaría (y el no quería eso, claro que no).
Así que al llegar y luego de saludar a todos, particularmente a sus padrinos Alain y Luke, miró hacia su costado y la vio en todo su magnífico esplendor, la Irwin más pequeña de todas, Geneva. Es verdad, aún era menor de edad, y todavía asistía a LeRosey lo que hacía las cosas aún más complicadas pero... ¿Podían culparlo por admirar la belleza de semejante espécimen? Román tomó unas gaseosas y se acercó hacia ella para luego darle su mirada seductora Hood (patente pendiente) “Creo que el chico en tu baño está pidiendo que lo rescates” bromeó al ver que alguien desconocido estaba mostrando su cabeza con cara de desesperación para luego reir.
@romanhood: andá al baño a llorar porque no te dan bola querés?
@stefanhood: mejor me voy a quedar acá recontra cagándome de risa de lo robacunas que sos.
@romanhood: al menos a mi me dan bola no como a otros ~~~~~
@romanhood: igual no se que pelean tanto ustedes si todos saben que yo soy mejor que todos sus hijos juntos.
Stefan Hood has retweeted @romanhood's tweet:
@stefanhood: bueno pará amigo que mejor que yo no sos
@romanhood: andá al baño a llorar porque no te dan bola querés?
@romanhood: igual no se que pelean tanto ustedes si todos saben que yo soy mejor que todos sus hijos juntos.