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La pelinegra se encontraba deambulando por los alrededores del lugar, sumida en sus pensamientos. Se relamió los labios y una suave oleada de viento provocó que girara, enarcó una ceja al divisar una figura a lo lejos. —Te he visto, ¿se te ofrece algo?— Casi exclamó, pues no podía distinguirla a la persona del todo bien.
— Vraiment, no entiendo porque todo mundo está tan paranoico. — Mencionó conforme se acercaba a la chica, suponía que la poca luz no ayudaba mucho a la situación. — No se me ofrece nada, iba de camino a los dormitorios de Slytherin, ¿a ti se te ofrece algo?








