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Después de algunas semanas de estar fuera de la institución, Rin regresó a clases. A pesar de aún sentir un vacío en el pecho, sabía que volvería a ver a algunas caras conocidas. Espero que Natsu no haya destruido algo con sus llamas o que Neko no haya llevado a más personas al bosque a ver a esa… Extraña chica, pensó. Sonrió levemente al recordarlos, eso era una buena señal. La muerte de su padre le había afectado bastante, pues era por su culpa que una de las personas más importantes de su vida fue atacada por Satán. - ¡Trágate esas lágrimas, Okumura! - cerró los puños y su vista se puso borrosa por las lágrimas que se acumulaban en sus ojos. - Todo está bien… Todo… Está… Bien - Se adentró a la escuela y buscó con la mirada a alguna cara conocida. Caminó hasta su casillero y miró a la persona que se encontraba a unos cuantos pasos de él. - Eh.. Esto de venir temprano a clases no es mi fuerte, mi cerebro aún esta medio dormido - Rodó los ojos mientras soltaba una risa nerviosa pues eso de empezar conversaciones no se le daba bien.
Después de tanto tiempo, no tenía idea sobre qué estaba pasando en ese lugar. Sin más. Rin se sentía extremadamente mal, pues había abandonado a todos aquellos días...de seguro ya no la recordarían. Al escuchar la voz del otro estudiante, emocionadamente volteó para responder.
“....”
¿Alguna vez se habían hablado? La pequeña androide intentó usar eso en su propia ventaja, para intentar dar una buena impresión desde el comienzo. Posiblemente podría así deshacerse de la inquietud de haber estado ausente tanto tiempo.
“- Ah, buenos días....uh, tienes razón, yo personalmente no soy de la clase de persona que puede dormirse temprano fácilmente.”- Dijo sacudiendo su cabeza hacia un lado con una sonrisa algo nerviosa.












