Querida @icaro27hermon
Hace unos días volvimos a hablar,
no en persona, sino por mensajes,
esas letras que llegan sin ruido
pero pesan más que mil paisajes.
Leí que ya eres otra,
que la vida te cambió la mirada,
que tienes un nuevo rumbo,
y un corazón que por fin descansa.
Me contaste de tu trabajo, de tus planes,
de eso de casarte, de formar tu hogar,
y no sabes lo que sentí al leerte,
la paz de verte por fin llegar.
Y entre palabra y palabra,
se me llenó el alma de recuerdos,
porque entendí que todo lo vivido
tenía sentido en su momento.
Te agradezco lo que fuiste,
lo que me enseñaste sin querer,
las veces que me hiciste crecer,
y hasta los silencios que dolieron también.
Tú fuiste ese amor que enseña,
el que marca sin romper,
el que deja cicatriz bonita,
y te cambia sin volver.
Hoy te pienso con cariño,
sin nostalgia, sin dolor,
solo con la certeza inmensa
de que fuiste uno de mis grandes amores.
El amor que me mostró el amor,
que me enseñó a mirar distinto,
y que aunque ya no estés conmigo,
te llevo siempre, sin conflicto.
Así que gracias, Carolina,
por haber sido parte de mi historia,
por ser recuerdo, lección y calma,
por ser amor, sin necesidad de gloria.
Y si algún día lees esto,
que sepas, desde donde estés,
que me alegra, de verdad,
que ahora te toque ser feliz también.















