la cercanía resulta peligrosa y hace de la anatomía de daewon completamente inamovible. puede sentir sus latidos aumentar apenas respiración ajena choca contra dermis, haciéndole de corriente eléctrica viajando por espina dorsal. cualquier ápice de seguridad ( si es que la hubo en algún momento ) se desvanece frente a él cual arena entre sus dedos. es un sentimiento completamente nuevo el que lo ataca; esa mezcla de parsimonia y nerviosismo que simplemente no tiene sentido. nada a su al rededor parece tenerlo, si lo piensa. suave, efímero suspiro desprende de labios cuando confesión taladra en canal auditivo, llevándole a descender su mirada hasta las hebras contrarias. alza su diestra en un intento por acariciar las mismas, pero se detiene en seco, siendo el miedo quién arruina planes / deseos por un contacto mayor al ahora compartido. resulta utópico escuchar aquellas palabras de los labios del príncipe de kelaya, imposible creer que tal positivismo se dirige ( y es exclusivo ) a él, haciendo que el fantasma de la duda ronde por su psique. ❛ ¿mhm? ❜ es confesión la que toma totalmente desprevenido, haciéndole rememorar la escena compartida en antaño y sintiendo cosquilleo en mejillas ante el recuerdo. ❛ s-supongo que sí, una parte. ❜ los hombros descienden cual peso instala en los mismos, llevándole a separar contacto visual hasta encontrar punto muerto, cerca de sus pies. ❛ me refiero a q-que, suena absurdo que alguien siquiera considere b-besarme. ❜ convivencias con terceros demasiado incómodas, incapaz de mostrarse con cualquiera como lo ha venido haciendo con sai, y aún así, hay murallas que no se pueden derrumbar, no del todo. ❛ a veces suelo recordar la fiesta … ❜ y en el momento exacto desde labios colisionaron de la forma más casta posible. imagen llega cuando cansancio desvanece y morfeo se rehúsa a brindarle una visita. ❛ en cómo m-merecías un primer beso distinto. ❜ y en lo que hubiese hecho si el miedo no fuese un freno constante para sus acciones. entonces su mirada va en busca en facciones masculina, mirada trazando cada centímetro hasta detenerse en sus pétalos. ❛ pero la otra parte no es absurda, a veces también lo pienso. ❜
la mente, condenada al destierro, convertida en un canvas en blanco que omitía la cantidad de pensamientos que con frecuencia lo torturaban. enfrentándose desarmado a la situación, otorgándole el poder a la versión más emocional de sí que siempre había condenado. los intentos recaían en vano, pues sólo podía encontrarse frente a él, con unos latidos que retumbaban por toda su anatomía. no era más que ímpetu, por lo que las palabras que cruzaron sus paneles auditivos lo hicieron con la anticipación de un desconcierto que abrumaba y liberaba al mismo tiempo. todo era plenamente contradictorio. se sentía un niño, anhelaba poseer todas las habilidades de las que carecía, entre ellas, el confort y la capacidad de habla. porque existía algo de frustración en que la versión de los mismos hechos que vivieron en conjunto rozaba aspectos de negatividad para el príncipe de songlagsu. ❛ no... no es cierto ❜ una aclaración que pretendía abandonar sus labios apacible, aún con el mismo tono bajo que acompañaba una conversación sólo entre los dos. las yemas de sus dedos se enredaron en las hebras del otro, perdiéndose entre unas caricias con las que tan sólo querían saber a serenidad y consuelo. no podía negar que dichoso pensamiento había corrido por su mente de la misma forma, pues verse involucrado en una situación semejante lo ataba a la condena de no ser nunca suficiente. sin embargo, no quiso hacerle espacio a esa duda por el momento. ❛ recuerda, no podría haber arrepentimiento para mí ❜ sobre labios, entonces, se cinceló una sonrisa, sutil, pero presente. el recorrido de los dígitos concluyó en la otra mejilla carente de pintura, regalándole caricias con el pulgar. fue entonces, una confesión que no esperaba, la que abatió de nuevo sus nervios. el carmesí ornamentó sus facciones en una plena caída en la presión de la atmósfera. entonces, su pulgar fue el primero en atreverse, rozando con delicadeza el otro par de labios. ❛ lamento que vaya a arruinar la pintura ❜ algo que solucionaría con posterioridad, o no, pues en tal instante nada podía importarle. entonces, la palma buscó cobijo en el cuello del príncipe, y el desboque del músculo rey se acrecentaba con el cortar de la distancia. la emoción temeraria le pedía cruzar barreras una vez más, responder al anhelo de volver a rozarlo, compartir el calor que se asentaba en sus mejillas, y acallar el revoloteo de sus entrañas. llegó irremediable, siendo sus labios los que buscaron el reencuentro galvánico con el otro par. los párpados fueron los siguientes en caer, pues prometía un beso perdido entre las manecillas del reloj.