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@sansa-hubor
Apenas pudo escucharle con atención, debido a que todo resultaba realmente borroso desde su punto de vista; no quería realmente escuchar si todo aquello que había ocurrido traería malas consecuencias. Y para entonces, el doctor había desarrollado una larga explicación acerca de todo lo que el derrame había causado en el cuerpo de Sansa. Ciertamente, no era algo bueno con exactitud, mas aún así seguía hablando un idioma ni un poco cerca de su comprensión, por lo que su entrecejo no hizo más que fruncirse en frustración antes de escupir aquella siguiente pregunta—. ¿Y eso qué carajos significa?
Cerró los ojos con completo temor y a pesar de que Maddox preguntase aquéllo, ella sabía a la perfección lo que significaban las palabras del doctor. Apretó así la mano del muchacho y temblorosa giró para enfrentarle--. Significa que perdimos a uno, Max... --susurró apacible, intentando analizar por ella misma lo que eso significaba--. Me..me han hecho algo así como un parto...el otro se encuentra bien --murmuró luego, sorprendida de saber qué era lo que le habían hecho en esas horas, mientras se encontraba bajo los efectos de la morfina. Se estiró a sí mismo para abrazar al joven, aunque le doliese cada partícula de su cuerpo. Una lágrima calló sobre su mejilla mientras se aferraba con todas su fuerzas al cuerpo de él intentando resitir un grito de furia--.
—No te disculpes —frunció el ceño, sabiendo que no era su culpa en lo absoluto. Se inclinó a dejar un beso en sus labios, para luego mirar a sus alrededores al escucharle, en busca de cualquier pista que pudiere decirle lo que estaba sucediendo, puesto que a pesar de que la palabra ‘derrame’ suene terriblemente aterradora, no tenía la menor idea de lo que podría ocurrir. Tomó la mano de la morocha y la apretó con fuerza, mirando a la enfermera con una severa expresión, intentando que aquello funcionase de algo, justo antes de preguntarle qué estaba presenciando en esos instantes. Estaba atemorizado con la idea de que Sansa o de que sus bebés pudieren sufrir de cualquier daño—.
Asintió con la cabeza sin estar muy segura de por qué, Quizás fuese su afán de poder calmar al joven o su intención de ocupar su tiempo con cualquier pensamiento antes de pensar en lo peor. Estaba recorriendo el salón con la mirada como por décima vez cuando un regordete hombre apareció en escena. Por su bata, Sansa supo que era uno de los alienígenas. Suspiró pausadamente y le sonrió con pura debilidad mientras el médico se arrimaba a ella para contemplarla--. No, sólo hay un par de cablesitos queme molestan, pero nada más --respondió cuando el susodicho doctor le preguntó cómo se encontraba. No quería hacer las preguntas, de hecho, no anhelaba saber qué estaba pasando en su cuerpo. Prefería la completa ignorancia a las malas noticias. Con temor miro a Maddox y le otorgó un beso en la mejilla, esperando cual fuese el veredicto--.
Sansa’s body appreciation post (ノ◕ヮ◕)ノ*:・゚✧
Fue directo al hospital en el que se encontraba Sansa, un tanto desesperado y menos tolerante de lo demás; le iba a dar un paro cardiaco. Se bajó de su auto y corrió hacia adentro, mirando a sus alrededores hasta encontrar a alguien que le había indicado dónde se encontraba la castaña. Y no tardó en llegar entonces a aquel lugar, suspirando de alivio al finalmente encontrarle—. Joder, Sansa, vas a matarme un día de estos —se aproximó a ella, con sus manos en su rostro, fregándolo con frustración.
Intentaba persuadir a una de las enfermeras para que le diese al menos un pudín, dado que su estómago gruñía y dolía al mismo tiempo, generando una sensación completamente vomitiva. La esbelta mujer fue salvada de una hora de comentarios extraños por parte de la morocha gracias a la repentina aparición de Maddox. La joven intentó moverse, pero en cuanto sintió un concreto temblor en su cuerpo se mantuvo en su lugar. Una débil sonrisa surgió cuando por fin lo tuvo cerca--. L-lo siento --murmuró cabizbaja--. Nadie me dice nada...sólo...me desperté y tuve un derrame, pero el médico aún no ha vuelto y me dijeron que era mejor llamarte.
Sms: Maddox no te vuelvas loco pero estoy en el hospital Santa Monica.
sms; MIERDA
sms; YA VOY EN CAMINO
sms; ESTÁ TODO BIEN???? TÚ?????? LOS BEBÉS?????
sms; respoNDE JODER
sms; Max...sólo ven.
sms: Hay una enfermera malvada que me va a quitar el móvil...
sms; Y necesito un abrazo
—Su entrecejo prontamente se frunció, pero no pudo evitar curvar una sonrisa divertida por lo que había dicho, soltando más tarde una carcajada—. ¿Pony galáctico? Esa es nueva, Sansa. La utilizaré para futuras referencias —bromeó. Y justo cuando creyó que se quedaría concentrado en lo que tenía al frente, la mención de su delirio le sacó de su “fija” concentración, tornándose hacia ella y sujetando la bolsa, para atacarla con sus manos y llevarla a su hambrienta boca—. Fue mala idea ofrecerme —advirtió con la boca llena—.
Quizás podamos imponer una tendencia, adoro la palabra galáctico, es como plátano, ¿quién puede no amarlas? --sonrió abiertamente mientras abría una nueva bolsa de papitas--. Tranquilo, esta bolsa esta llena de chatarra, mientras no le digas nada a Maddox gruñón puedes comer cuanto gustes.
SMS: ¿Has visto esa cajita que está bajo tu cama? ¡Allí Santa te ha dejado algunos regalos muy bonitos!
sms: RUDOLF Y MARCO TE ESTÁN AGRADECIDOS DE POR VIDA.
sms: ISAAC GRACIAS, TE DARÉ UN ABRAZO GALÁCTICO CUANDO TE VEA.
—Estuvo un tanto contento por el hecho de que la chica se haya percatado de lo que conllevaría tener más cobayos con dos niños correteando por la casa; y aquello, sencillamente, le había recordado casi de inmediato a como hubiese sido todo con Sam. Y a pesar de que no haya sido de ese modo, estaba feliz de que pudiere cumplirlo con aquellas criaturitas de las que tomaría custodia junto con Sansa, cuya chica podía lograr que todo lo demás no resultase tan malo como creía que era. Le dedicó una honesta (aunque un poco imprescindible) sonrisa debido al comentario que le había resultado encantador escuchar; al menos servía de algo, pensó. Y a pesar de que el tema económico no fuere mucho problema de su parte (puesto que al menos ganaba una cantidad de dinero realmente razonable debido a todo lo que tenía que soportar por las adolescentes hormonadas), aún era una parte importante que cubrir. Si bien disfrutarían de cuidar de los bebés, sería un arduo trabajo. El gesto de la joven le tomó por sorpresa de inmediato, aunque no rechistó. Y al notar que la joven estaba a punto de sufrir un ataque de pánico. Se acercó a la chica, mirándole con ojos llenos de preocupación—. Respira, lo entiendo, pero necesito que respires. Sígueme, ¿está bien? —comenzó a acelerar su respiración al mismo ritmo de la joven, para luego tratar de tranquilizarlo, esperando que la chica pudiere seguirle. Era la primera vez que lidiaba con algo como eso… y no sabía qué hacer.
Bajo la vista intentando concentrarse mas sin embargo sus manos temblorosas y asustadizas acapararon toda su atención. Hacía un tiempo que no se veía sucumbida por un ataque, se lo agradecía más que nada a la presencia de Maddox, pero en esos momentos parecía ser el embarazo el que superaba cualquier relajación en su cuerpo. Ciertamente no quería que el joven la viese en ese estado, pero tampoco lograba moverse, a lo sumo podía pasearse por el lugar con la vista en busca de paisaje que la calmara. Pero no había punto de inflexión esta vez, sentía que estaba ahogándose como aquélla vez mientras se encontraba debajo de un vil depredador, o las otras veces, cuando las miradas tajantes de sus familiares eran lo único que le recibía en las mañanas. En un desesperado intento por dejar de verse llevada por la ansiedad y por el...¿llanto? ¿Acaso había empezado a llorar? En fin, en un intento de superar toda la escena se aferró contra el pecho del muchacho y apoyó su cabeza en el mismo. Escuchó el ritmo de su corazón (el cual parecía estar acelerado) y luego su intento de respirar con calma. Sansa intentó seguirle el paso, inhalando y exhalando a tientas. Una vez que logro calmarse aproximadamente, se despojo del diluvio que parecía estar teniendo lugar en sus mejillas--. Lo...lo siento. Todo eso es... --intentó explicar, mas parecía imposible--. Te quiero Maddox, es sólo que dos bebés son....una gran responsabilidad y no quiero hacerlo mal --dijo al fin separándose un poco del moreno para poder verle los ojos--. Y ni siquiera pudimos categorizarnos en una relación ¿y de repente somos padres? Es demasiado...
No digo que sea mala idea salir a saludar a los fans, pero sí es mala idea hacerlo cuando llevas una falda y no hay guardaespaldas a tu alrededor —habló sola, con sus zapatos en una de sus manos y mirando hacía los lados para confirmar que nadie la estaba viendo, mientras caminaba por el pasillo del hotel rumbo a su habitación—. Por lo menos no me dejaron desnuda.
Bueno....eso es algo que no veo todos los días --musitó completamente extrañada de ver a Mel en ese estado. Se quitó su chaqueta y se la tendió a la rubia--. Al menos cúbrete la parte de atrás --ofreció con una mueca apenada--. ¿Qué sucedió?
Más arriba, un poco más, ¡te he dicho que más arriba! —Bufó con cansancio mientras veía a uno de los asistentes tratando de acomodar una de las pantallas—. Bien, ahora un poco a la derecha —habló a través del megáfono, dejando caer el brazo con el amplificador de voz y llevando su mano libre a su rostro al ver que el chico lo movía en la dirección equivocada—. Me pregunto cómo pudieron seguir sin mí.
¡Kat! --musitó elevando la voz y dejando los papeles que sostenía en sus manos a un lado se apresuró para saludarla--. Qué bueno verte --murmuró al mismo tiempo que la rodeaba con sus brazos--.