Contradicción
Que tan contradictorio es el ser humano
Somos la autodenominada especie superior, pero aun así, nos fascina lo que nos vuelve animales instintivos.
El miedo en las películas, que hace acelerar nuestro corazón como una manera instintiva de prepararse para la huída. El sexo que responde al instinto animal de la reproducción, todo eso nos recuerda que somos animales de instintos.
En una civilización tan adelantada, seguimos buscando en nuestra soberbia intelectual lo que nos recuerda casi como un susurro que somos animales, mortales, temporales.
No es queja, es una observación, como cuando nos esmeramos tanto en comunicarnos, en desarrollar un habla coherente, joder, hasta elocuente; pero nos quedamos con quien nos deje sin palabras.
Cuando durante el día hablas, te expresas, atacas y te defiendes, te vendes o regateas con tu habla, pero al llegar a casa añoras un momento de silencio, con esa persona con la que haz hecho una tregua, de no atacar, no defenderte y a quien no pretendes regatear.
Lo maravilloso de esta pseudo hipocresía contradictoria es que en nuestra esencia de humanos, buscamos lo que nos recuerde de donde vinimos, no sé, quizás para comenzar desde ahí, o desde ahí es donde se forjan los cimientos de una relación humana.
Sea lo que sea, lo digo como humano, me gusta cuando se apaga mi cerebro y me quedo ahí, vulnerable; me esfuerzo tanto por demostrar mi fortaleza, por demostrar de que estoy hecho, pero al final del día, quiero estar ahí contigo, con el cerebro apagado y mi mente haciendo corto circuito.
Soy un animal, siempre cuando estés ahí para tocar los cables adecuados en mi cerebro.











