Lamento tanto que quisieras curar mi incurable romanticismo, lamento que hayas interpretado tan mal las lecciones de la vida creyendo que las malas experiencias de amor son para cerrarse a él; no sé quien pudo hacerte tanto daño para que pienses que los detalles, la atención, la ternura y el cariño no valen la pena, créeme entregarlo todo vale un universo aunque no resulte como esperabas, porque quien no es libre de amar entonces no conoce los extremos de la felicidad. Oh cariño, no sé que te hizo pensar que podías enseñarme a mi tus malos aprendizajes de vida y es una lástima que a tu edad quieras quedarte sólo con lo que ya aprendiste. Espero hayas disfrutado el amor que tenía para ti, espero que al menos por un segundo te haya hecho feliz, fue un gusto, un placer y al mismo tiempo una agonía, un cóctel de emociones y sentimientos que definitivamente valieron la risa y las lágrimas. Quizá sólo era un estación de la vida, no el destino.