Han sido dos meses muy duros, donde he pasado por todas las etapas: shock, negación, rabia, ira, tristeza, desazón y aceptación.
He estado tentada a llamarte para que me mirases a los ojos y me respondieras preguntas, preguntas para poder cerrar esta etapa, para quedarme en paz y tranquila.
¿Por qué? ¿Cuándo empezó todo? ¿Cuándo fue el clic?
Esos mensajes… ¿Como eras capaz de mirarme luego? ¿De acostarte conmigo? De decirme te amo.
¿Crees que yo lo merecía? ¿Te ha merecido la pena? ¿Ella es el amor de tu vida? ¿Todo lo que escribe en Twitter, es cierto? ¿Te faltaba algo en casa? ¿Conmigo?
Por qué, por qué y por qué !!
Siempre habíamos presumido de nuestra complicidad y confianza ¿en qué momento se perdió? Lo hablábamos todo, eso al menos creía.
¿Me has querido? ¿me has llegado a amar vez? O solo era comodidad y no asumir la soledad.
¿Por qué has vuelto a buscar a tu expareja? Si no la habías olvidado ¿cómo empezaste una relación conmigo?
Ahora sé que no voy a estar atada al dolor, que no necesito verte para cerrar el ciclo, que ya no. No te imaginas las veces que lloré y busqué respuestas cuando en realidad no había.
Yo fui a ti con todo el amor que puedes darle a una persona, del puro, del sincero, con mis nubes y claros, pero sin esconderte nada, intentando comprenderte, ayudarte, vi tu oscuridad, tus demonios y decidí quedarme porque te amaba, tanto te quise, que muchas veces, por sujetarte a ti, por darte luz, me apagaba,me hundía.
Me fie de ti, de que me protegías, que me ponías a salvo de todo peligro, lo que no sabía es que la bala vendría de ti… no sé si has llegado a sentir alguna vez un dolor en el corazón como si te clavaran un puñal, frío, seco, desgarrador, de esos que te rompen el alma, yo sí, lo sentí leyendo los mensajes, es horrible, te lo aseguro.
El final siempre sorprende, aunque esté escrito desde el principio. No es justo, no me merecía este final, me imaginaba envejeciendo juntos, cuidándote, mimándote, amándote.
Veníamos los dos con cicatrices, miedos, traumas …pensé que éramos dos almas rotas con muchas ganas de amar, me equivoqué, no quieres salir de tu lado oscuro, te gusta, te sientes cómodo en él, te da adrenalina y subidón a ratos, aunque te deja un vacío enorme, es una pena, no sabes lo que te pierdes cuando la vida te llena.
Desde ayer me noto diferente y siento la necesidad de escribir, de soltar, me siento bien, en paz, tranquila y feliz de lo afortunada que soy por lo que tengo a mi alrededor.
Se acabó mirar el buzón esperando un perdón que no llegará, se acabó llegar a casa y mirar si estás detrás, se acabó ver redes sociales, desvelos en la noche, ya no dueles y eso me deja una paz inmensa.
Me voy, sin hacer ruido, sin llamar la atención, sin despedidas. Te suelto, cojo ese tren que un día se iba, se iba de verdad, aunque yo estaba subida en él, mirando atrás por si venías.
Este adiós, es diferente, es un adiós sonoro, con tilde y con punto final. Ahora sí, es una despedida sin retorno, sin mirar atrás… donde no cabe un hasta luego, un quizás o un a lo mejor.
Siento que he soltado, que ya no voy a vivir esclavizada al dolor, que la herida ya no sangra, que la vida es demasiado corta y bonita para estar lamiéndolas.
Me voy, sin rencor, perdonándote todo lo que sucedió, pues cargar con rencores solo prolongaría el dolor y ya sabes que yo no sé guardar rencor, siempre gana más el que aprende a vaciar su mochila, para viajar con lo esencial y sabes que soy un poco “Zen”.
Sé que yo no he perdido, porque te di lo mejor de mí, perdiste tu porque dejaste ir a quien más te quería y a quien más iba a quererte, para toda la vida.
Espero que encuentres tu paz y tu felicidad, al igual que yo buscaré la mía. Guardaré en mi corazón los buenos recuerdos y los aprendizajes de nuestro tiempo juntos.
Gracias por todo lo que fuiste para mí y por los momentos compartidos, por tu ayuda y por ser ese “arcoíris” en mis días grises.
Gracias por hacerme sentir a tres metros sobre el cielo.
Gracias por ser mis primeras veces en muchas cosas.
Gracias porque has sido el amor más grande que jamás he tenido, aunque también el dolor más fuerte que alguien me ha causado en esta vida.
Te deseo lo mejor, y aunque nuestras vidas tomen caminos separados, siempre haré por recordarte con cariño.