Tú conmigo y yo contigo, jugando a ser versos infinitos en una poesía más del montón.
Nos enredamos entre líneas, vacilando al destino, mientras nos canta canciones de amor.
Que hablan de ti, de mí, de los besos en el mar, de cuanto nos amábamos y todo lo que teníamos para dar.
Quién diría que la arena nos traicionaría, que contaría al cielo nuestros secretos y manías.
Sobre como al final de la noche, moría Artemisa y te hacia mía; unidos en constelación, nos convertimos en la unión de Andrómeda y Orión
(Amor, ya somos una nueva constelación).
— Manuel Ignacio. — Amberlili.


















