Llegamos.
 Al escuchar su decisión de elección, no entendió la gracia y se mostró seria. — ¿Siete? ¿Pf? ¿Que…, te llamas Siete? —rió sin mostrar sus dientes que forman la sonrisa escondida de Electra. Siguió dándole la espalda para irse, hasta que el joven se le puso a su lado, deteniéndola. Ella sintió la inseguridad ante su propuesta, sólo por la forma en que lo dijo. Tartamudeó un poco y no la miraba directamente a los ojos. Esos eran signos de inseguridad o hasta miedo. Sonrió y dijo, mirándolo sin desvÃos—: No hay nada que hacer asà que, no hay problema, mejor esto que aburrirse.
SÃ. --Admitió finalmente, dejando escapar una pequeña risa.-- Me llamo Seven, Seven Hayes. --Se presentó finalmente, mostrando la mejor de sus sonrisas a la chica. Sujetó con fuerza a la pequeña que se estaba durmiendo y rápidamente buscó el carrito, que no sabÃa dónde lo habÃa dejado. Cuando lo visualizó, un poco a lo lejos, depositó al bebé con cuidado dentro y sintió bastante alivio al dejar al descubierto sus brazos.-- Genial, asà me voy aprendiendo dónde están las cosas. --Asintió mientras empujaba el carrito, volviendo a colocarse al lado de la chica.--















