— ¡Sí lo eres! —el ambiente que solía ser tranquilo, volvió a estar tenso otra vez. ¿Habría algún día en que no le sacara de quicio? — ¡Morboso tú! ¡Te conozco como eres y no eres ningún s—
No había completado su frase, ya que el muchacho la tomó del brazo y ambos se escondieron en un rincón. Abrió bien los ojos al sentir sus manos tocar su cuerpo, lo cuál, sus mejillas no dudaron en entrar en calor y sentirse… ¿incómoda, extraña, rara? No tenía la palabra adecuada, pero se mantuvo callada hasta que las personas se fueran del lugar.
Cerró los ojos y esperó a que la situación se calmara, pero ella no lo estaba. Tenía casi rozando su cuerpo con el de él y…y.. eso le ponía nerviosa.
Sus brazos se aferraron al fino cuerpo de la maga, quien aprecia no hacer ningún tipo de esfuerzo por salir de sus brazos. Era un alivio, pues tampoco quería llamar la atención de otra persona y se diera ideas equivocadas con ellos dos.
Sin embargo.. Tenerla tan cerca... Era una sensación nueva, una situación que nunca en si vida creyó sentir. Trago un poco de saliva y espero a que todo volviera a estar en silencio, para soltarla poco a poco y carraspear. Diablos... Su aroma era agradable, delicado como ella misma.
-- ... Lo siento, pero si nos descubrían... Ya sabes -- Se intento explicar, llevando una mano hasta su nuca, rascandola un poco.-- Tampoco quiero que hagas un escándalo... Con lo chillona que eres -- Y alzo ambos hombros, soltando una risilla un tanto burlona.











