La respuesta que obtiene es suficiente para que la desesperación se instale en su anatomía ( poca paciencia, característica remarcable en la latina ), cargando de por sí con los comentarios de Santos y el rato que la observó en compañía de alguien más. Sus ojos se ponen en blanco, bufa. ❝¡No es eso! Ugh, puedes irte a parar a donde se te de la gana, pero joder, al menos yo no me pasearía de la mano de Mariana en los lugares donde sé que estarás. No querría que vieras eso❞ emplea tono distinto al pronunciar el nombre de la otra joven, enfatiza, como si simplemente quisiera que destacara como persona y no como el rol que jugó en su vida. Una risa irónica se hace presente antes de continuar, como si se acordara de algo divertido, la diferencia es que su semblante y tono es amargo. ❝No me he olvidado de nada. De absolutamente nada❞ si no planeaba tocar el tema por las náuseas que le causaba, ya era demasiado tarde. Se deja llevar por la ira, las palabras salen sin filtro. ❝Al menos no tuviste que ver, como yo, cómo me comían la puta boca — para amarme como dices, te veías bastante entretenida con la lengua de ese cabrón en la garganta❞ palabras cargadas de veneno, rabia, una manera en la que jamás le hubiese hablado a la menor si no fuera porque en ese instante ya había perdido la cordura a causa de aquella sensación que llevaba rato sintiendo, los incontrolables y enfermizos celos. Menuda mierda sentirse así, no querer aceptarlo, y aún así, demostrarlo sin poder evitarlo. ❝Y me jode, me jode muchísimo. Pero puedo pretender que no me importa, es tu puta vida y tú decides qué hacer y con quien hacerlo. ¿Sabes por qué? Porque tú y yo no somos exclusivas y no tengo por qué reclamarte si decides besarte o acostarte con quien te de la puta gana❞ una total discordancia a lo que sucede en ese momento, marrones fijos en los contrarios, parece arder una llama de furia en los mismos, su tono es firme y en ningún momento amenaza con quebrarse. ❝Pero sí tengo que preguntarte — ¿lo estás disfrutando?❞ arruga el ceño, da un paso adelante. ❝Mira como me tienes, carajo. ¿Disfrutas de verme ir detrás de ti como un perro mientras tú me tratas como si fuese una completa desconocida, que no merece ni siquiera tu presencia? Me haces sentir como una completa idiota, Sidney. Y justo eso era lo que quería evitar al enamorarme de nuevo, sentirme idiota❞ no se preocupa por cuidar sus palabras, sinhueso se ha afilado; aquel reclamo que carecía de sentido ahora se ha vuelto una verborragia que parece no poder controlar, que se sale de sus manos. E incluso así, sin darse cuenta, una confesión escapa vestida de cólera.
“Por supuesto, que considerado de tu parte, hacerlo a mis espaldas, en donde no estoy presente... sin duda es un alivio.” Tan irónica como sus palabras, coloca una mano en su pecho, como si en verdad estuviese apreciando la actitud ‘comprensiva’ de la chica frente a sí. No le interesa, suelta el fuego de sus labios sin pensarlo dos veces. Con tan solo volver a escuchar el nombre de aquella susodicha le es suficiente para llenar por completo su anatomía de furia sin igual. Está cansada, frustrada, desea eliminar por completo cualquier cosa que tenga que ver con ella y, si Ivanna es una de ellas, entonces está decidida a borrarla también. Entrecierra los ojos, intenta entender, pero no le es posible. “¿De qué hablas?” Pregunta genuinamente desconcertada, se esfuerza para hacer memoria y entonces viene a su mente. ¡Ah, claro! Los retos. Joder, parece un maldito chiste, que ella esté quejándose de algo que ni siquiera fue su culpa. “Pues claro que no lo somos, tú decidiste cagar eso, ¿recuerdas?” Se rehúsa a escuchar aquellos reproches, sobre todo teniendo en cuenta que hace algunos meses atrás estaba dispuesta a darlo todo: su cuerpo, su alma, su vida entera, e Ivanna termino por destruir todos aquellos sueños sin pensarlo dos veces. ¿Y ahora qué? ¿Debe dar explicaciones? ¿Tomar aquellas palabras y sentirse culpable? ¡Claro que no! No lo hará. “Suficiente. ¿Me escuchaste? Es suficiente.” No suele utilizar aquel tono de voz elevado, tampoco señala con el dedo a las personas ni las fulmina con una mirada fija, pero en aquel momento lo está haciendo, está poniendo un límite pues no permitirá que ella siga pasándose de la raya. “La chica que ves ahí, es una compañera de estudio, ¿vale? Y el beso... no lo disfruté, ni siquiera entendí que rayos estaba pasando pues se trataba de un reto, no tuve tiempo a reaccionar. ¿Estás feliz ahora que tienes tus justificaciones? ¿Tu ego dañado se siente mejor?” Frunce el ceño, verdaderamente enojada, no cree que alguna vez le haya hablado a Ivanna de esa forma... ni a nadie, nunca. Pero allí está, desprendiendo humo de sus orejas. “No tienes derecho a reclamos ni reproches, no mientras sigas llorando por tu ex en cada rincón de Derry. Y no pienses ni por dos segundos que me sentiré culpable por esto pues no cargaré con ese peso en mis hombros, tú decidiste que fuera así y hasta ahora yo solo he intentado seguir con mi vida, seguir sobreviviendo con un corazón roto que tú y solo tú destrozaste.” Finalmente, se queda callada, sin tener más nada para agregar.