pienso que estás algo desequilibrado, y tu psicólogo no es muy bueno
( anonymously tell me what you think of me )
“Si no fuera bueno creo que no estaría dónde estoy ahora, pero tu opinión es respetada.”

if i look back, i am lost
art blog(derogatory)
he wasn't even looking at me and he found me
cherry valley forever
Sweet Seals For You, Always

Kaledo Art

No title available
trying on a metaphor
Aqua Utopia|海の底で記憶を紡ぐ
Show & Tell

tannertan36
h
Cosimo Galluzzi
Jules of Nature
Not today Justin

Origami Around

Kiana Khansmith
$LAYYYTER

❣ Chile in a Photography ❣

⁂

seen from Sweden
seen from Brazil
seen from United States
seen from Ukraine
seen from Türkiye
seen from Italy

seen from United States
seen from France

seen from United States

seen from United States

seen from United States

seen from Canada

seen from France
seen from Norway
seen from United States
seen from Italy

seen from United States
seen from Germany
seen from United States

seen from United States
@oscarlxmons
pienso que estás algo desequilibrado, y tu psicólogo no es muy bueno
( anonymously tell me what you think of me )
“Si no fuera bueno creo que no estaría dónde estoy ahora, pero tu opinión es respetada.”
wssp » Liesel F.
Liesel: ¿De qué especial hablas?
Liesel: No creerás que voy a invitarte a cenar o algo parecido, ¿verdad?
Oscar: ¿No trabajabas en la cafetería, Lie?
Oscar: pero si cocinas mejor que lo que venden ahí, podría aceptar la cena
wssp » oscar clemons
dahlia: quizás no ahora mismo, pero lo que quiero decir es que si en algún momento quieres hacerlo, no me sentiré ofendida
dahlia: supongo que sí... pero es una conversación que preferiría tener sobria, de todos modos
[ dahlia está escribiendo... ]
dahlia: tengo que terminar algunas cosas de la academia
dahlia: hablamos luego
oscar: entiendo, pero no sabría decirte lo que me pasará de aquí a algún momento
oscar: si quieres hablar solo tienes que pedirlo, ahora no podría, pero quizá me haga un tiempo
oscar: claro, suerte con eso
wssp » oscar clemons
dahlia: y si prefieres que nos ignoremos del todo también puedo respetar eso
dahlia: sé que dije muchísimas estupideces esa última vez, cosas que ya no vienen al caso, y bueno
dahlia: sí, intentarlo ambas partes
dahlia: feliz año, oscar
oscar: no veo ni tampoco encuentro la necesidad de ignorarte
oscar: para serte sincero recuerdo la mitad, pero si era algo que necesitabas sacarte del pecho quizá haya sido lo mejor
oscar: como dije, suena bien
oscar: igualmente, Dahlia
wssp » Liesel F.
Oscar: ¿Cual es el especial de hoy?
wssp » oscar clemons
dahlia: estoy bien
dahlia: gracias por preguntar
dahlia: y tú?
[ dahlia está escribiendo... ]
dahlia: me alegra que hayas escrito, porque he estado pensando
[ dahlia está escribiendo... ]
dahlia: deberíamos aprovechar el nuevo año y empezar con buen pie. no sé como hacerlo, pero sí sé que estoy cansada de pelear contigo si estamos bajo el mismo techo
oscar: Bien
oscar: Nunca tuve otra intención, Dahlia
[ oscar está escribiendo...]
oscar: Intentarlo por ambas partes suena bien
cvmilvpierce
Sus padres habían querido cuidar a Mora aquel día con la excusa de que tenían demasiado tiempo sin verla. No era cierto, pero la bebé causaba cataratas de babas en la familia y era inevitable para el matrimonio no quererla en casa. Camila aprovechó para salir a distraerse un rato y despejarse, en vez de ir a escuchar consejos sobre crianza que ponían en entre dicho todas las acciones que llevaba a cabo en el cuidado de su hija.
Su celular sonó y distraída no se percató de la cercanía de otro transeúnte. El café humeante que llevaba en la mano terminó siendo un peligro una vez ambos cuerpos colisionaron y el líquido se derramó— Ay no, discúlpame, me distraje un momento —se disculpó apenada— ¿Estás bien? ¿Te lastimé, quemé, pisé…algo?
“Tranquila…” Entona mientras sus palmas se elevaron y su mirada de pardas tonalidades descendió hacia ropas ahora salpicadas por el líquido humeante, accidente inoportuno en definitiva, mas que no causo más daño del que contemplaba. Por eso su voz calma, por eso su propuesta a la serenidad que enseguida se jactó que hacía falta sobre figura femenina. “Sólo es café, se lava o me lo puedes lavar, no interesa.” Cuela una broma, inocente, algo forzada. Entre tanto, son sus dígitos los que se deslizan sobre tela húmeda del abrigo, como si con tal gesto sería suficiente para barrer daño sobre hilos. Retrocede un poco algo aturdido con toda la escena en la que se vio envuelto, mirar que contempla facciones femeninas, curvatura (o más bien fantasma de la misma) comienza a bosquejarse. “Además, los dos veníamos distraídos.”
brcnnie
el cielo se encuentra despejado, pero jamás es dueño de un azul envidiable, porque es envuelto por un sutil gris que se cierne encima de la blonda, aquella que se encuentra sentada en uno de los tantos banquitos del parque. sus falanges sostienen entre sí un cilindro y en cuanto siente una presencia, lo único que brota de sus carmines es un claro. ‘ no, no está ocupado, pero la compañía no es indispensable para mí.’ puede ser dura e incluso hostil, ni siquiera se ha dignado a observar a su contrario.
“Entonces supongo que no te importará prestarme fuego y que siga mi camino, ¿verdad?” Entona, voz pesada y sin gracia, cajetilla aferrada a menudos dedos mientras es una clase de mohín lo que adorna el semblante marmóreo (aires de poco dormir y una mañana más que ajetreada reflejada en aquellas mismas facciones, también pretenden decorar). Suspiro ahogado se abre paso entre pétalos quebradizos, necesidad de vicio que ha atacado en pleno turno tomándolo totalmente desprevenido, despistar reinando en el olvido del chisquero.
wssp » dahlia m.
[ oscar está escribiendo...]
[ oscar está escribiendo...]
oscar: sólo era para ver cómo estabas después de la tormenta en año nuevo
flashback » scmantha
no comprende qué es exactamente lo que guía vocablos, lo que la aparta de aquella realidad constante. siempre es la primera que busca ayudar, pensar en los niños que habitan gran salón, que probablemente se vean atemorizados a causa de la oscuridad, los estruendos provocados por la tormenta. pero algo dentro de ella le impide ser esa persona en ese preciso instante, una traba que no puede atribuir al alcohol, y tampoco cree prudente asegurar que se trata del hombre frente a ella. los deseos carnales no son suficientes para cambiar forma de pensar. quizás se trate del cansancio, tanto físico como emocional, que ha atentado durante la noche; una libertad que se pronuncia de manera implícita sobre labios masculinos. y es una sensación que le atrae, el saber que por un momento puede dejarse llevar por completo, no pensar más allá de nada, no buscar razones o analizar sentimientos. se siente bien, no tener un peso imaginario sobe sus hombros, se siente bien. labios se entreabren al escucharlo, pregunta que cree no necesita respuesta. sin embargo, se toma un par de segundos, escasos, efímeros. segundos en los que parece debatirse, doble moral, una que le dice que debe apartarse y hacer lo que es debido. otra, que incita a probar una vez más pétalos opuestos, que se embriaga con el aroma del perfume que ayudó a reconocer identidad. negativa propiciada por el mayor provoca una sonrisa, genuina, que le da la confirmación y seguridad que necesita para replicar. “yo tampoco.” susurro se pierde entre cuarteto de labios, aquellos que una vez más se buscan, como si se tratara de una necesidad, encuentro que retoma ritmo previo; sin embargo, la menor se aparta momentos después. no cambia de opinión, pero sí considera una mejor idea. “sígueme, alejémonos de aquí.” no le apetecía en absoluto mantenerse en medio de ansiosos cuerpos, arriesgarse a que la luz regrese y le muestren expuesta en la despreocupación, la poca consideración que ha mostrado. la falta de su presencia no puede ocasionar tanta diferencia. dígitos se entrelazan con los impropios, guía camino, cautela en cada paso, a pesar de conocer el sitio casi de memoria, la falta de luz no beneficia. una vez que cree llegar a destino, es que busca picaporte, puerta se abre sin demasiado esfuerzo, victoriosa sonrisa asoma en carmines femeninos. “si no me equivoco, debo decir bienvenido al pequeño salón que las personas importantes utilizan para sus reuniones…” evidente es la burla en su voz, mirada que poco a poco se acostumbra a la oscuridad, cree asegurarle que están en el lugar correcto. rebeldía naciente, chispa que se enciende, y le guía una vez más al encuentro de anatomía impropia, brazos rodean su cuello y labios se acercan, distancia peligrosa, tentativa. “esto no está bien…” menciona, evidentes tonalidades burlonas que se sumen en silencio ante el nuevo contacto, inicia danza con suavidad, como si buscase provocar a más.
Silencio que sabe a martirio, condena es la espera que se propaga por aquella respuesta que ansiaba, una positiva que de rienda suelta al fulgor enjaulado en cuerpo; impaciente de conocer libertad nuevamente. “Bien.” Monosílabo escaso, necesario para exhibir la concordancia que parecía reinar en cuerpos, cuan agradecido estaba por gloriosa positiva y cuánto ansiaba el extraviarse nuevamente sobre fauces. Danza reiterada, carmines en batalla incapaces de proclamar victoria para algún guerrero, y ahí, en medio de aquel lio, la lejanía regresa obsequiando entonces una sugestiva que despoja curvatura. No anticipa palabras más tampoco es capaz de rechazarlas (¡qué va!), escenario prometía montar a circunstancia exquisita, incluso con el repiqueteo de una consciencia que no conoce el exilio accede a la propuesta; se embelesa, se permite ser sombra entre invitados, ingresar a senderos que bosquejan una entrada segura a dionisíaco paraíso, es conocedor sobre aquel móvil en su bolsillo y como probablemente suene de ser necesitado con urgencia mas no hay relevancia al posible guardado en pantalón, aquella mano que guiaba era lo único que ocupaba mente entonces. Deja espectros de besos sobre cuello mientras manos foráneas se ocupan de abrir pórtico, juguetea, alusión de concluir toda lascivia ahí mismo se cuela mientras son sus dígitos los que buscan cintura femenina (otra vez). “Salón igual que importante que esas personas, supongo…” Verborragia que chispea, entonado en alcohol consumido ya poco debate se da a las prosas que obsequia, liviandad propagándose en cuerpo (impactando, paradójicamente, con la misma pesadez que también obsequiaba su ebriedad). “y probablemente tampoco esté bien que no nos importe en lo absoluto.” Torcida curva adorna, le da la bienvenida a las fauces que son ambrosía, explora cavidad con vehemencia; cobra factura por la ausencia del tacto. Dígitos se pierden, ansioso, abrazan con fuerza y descienden hacía sur. Ignora el bullicio que se cuela por el pórtico que ha sido olvidado entreabierto, no da chance a que ruido ahogado se interponga en el nuevo propósito que tornaba aquella noche melancólica como una más que regocijante. Curvatura nace en medio de besos que entonces abandonan labios aterrizando en consecuencia sobre cuello femenino, justo dónde clavículas inician, tortura zona mientras abrigo desciende por dorso, manos habilidosas se despiden de prenda que ya se tornaba pesada, innecesaria en todo sentido de la palabra, era esa sensación de temperatura asciendo lo que lo invita al español a moverse. A dejar tormenta a un lado, a apartarse por momento efímero de las complejidades que agobiaban, mundo sobre espalda cae y se quiebra contra el suelo, añicos yacen sobre ennegrecido piso, barre los pedazos con más besos, más caricias.
*llega con brillitos y la canción de panam de teamodoro sonando de fondo* era sencillamente para preguntar a todos los que les debo con esta beba (así también como con @mxuricx, @oscarlxmons y @lovxttlola ) si desean continuar alguna convo de la actividad pasada, yo no tengo ningún problemita, así que cualquier cosita pueden acudir al im que yo por ahí andaré. besitos, besitos, chao, chao.
scmantha
suave presión es completamente eliminada, esmeraldas se encuentran con rostro sospechado, misterio resuelto que no se ha tratado de ningún arduo trabajo. el sonar de su propio nombre sobre carmines impropios provoca una sonrisa, diversión e ironía se mezclan y dejan ver en tan simple gesto que adorna facciones. dispuesta está a hablar una vez más, pero se ve interrumpida por nuevo acercamiento que no evita, no rechaza. al contrario, se encuentra siendo cautivada una vez más por aquel nuevo sabor que le ha hecho perder cordura, ahogarse en momento y dejarse llevar. cada fibra de su ser incita a reciprocidad, diestra vuelve a buscar soporte en oscuras hebras, mientras mano libre desciende por su brazo con provocativa lentitud, dígitos se presionan allí mismo, buscan cercanía, como si acaso existiese distancia entre figuras. no quiere dejarlo ir, y accionar ajeno le asegura que él tampoco. pero llega un momento en el que es necesario, pulmones exigen aire, movimiento a sus alrededores, como si el aire se hubiese vuelto pesado con el pasar de los segundos. separación que recibe con recelo, sin embargo, al momento en que ojos se abren y sólo recibe más oscuridad, algo en ella se tensa. señal de alerta interna que provoca observar a los lados, sin deshacer agarre que mantiene sobre el mayor. “probablemente sea la tormenta.” responde, certeza que no posee, pero dado a que previo ha escuchado al alcalde mencionar aquello, es la primer conclusión que obtiene. mirada viaja una vez más al encuentro de facciones que permanecen frente a ella, a pesar de que la posibilidad de distinguirles es casi nula. “¿crees que deberíamos ser responsables y ayudar… o…?” posibilidad permanece abierta, respiración se mezcla una vez más con la masculina; nunca huiría de un problema, nunca dudaría en prestar una mano. quizás es el alcohol, quizás el cansancio, agotamiento. ¿por qué jugar el papel de heroína ante cada vicisitud? mordisquea labio inferior, para su sorpresa, no siente culpa de haber propuesto largarse, alejarse del caos y buscar privacidad. no sabe qué, pero la momentánea adicción a labios impropios le lleva por mal camino. y está encantada con ello.
Borrasca que golpea fuerte sobre edificio, se comunica desde las afueras del concreto proclamando su llegada y su muy distante partida, brinda penumbra a quienes sólo pretendían diversión durante la velada de nuevos comienzos, miedo y confusión llegan de la mano manifestándose con murmureos y ajetreo. Sentires totalmente lejanos a al palpitar de anhelo que han dejado labios foráneos, ha caído del lado de la calma, irónicamente, también del incendio. Asiente vagamente, caobas dispersos por ahí, escudriñando escenario alrededor de cuerpos. “Probablemente.” Entona sin registro, pensamiento que da forma su lengua en consecuencia de un raciocinio todavía alterado por el despertar de fisonomía, mirada cae sobre semblante níveo (ahora eclipsado por una oscuridad intrigante) mientras es una curva excarcelada la que se bosqueja sobre fauces hasta tensarlos, sutil indicio de hallarse considerando sugestiva compartida, ¿de hallarse considerando? la respuesta se había dibujado incluso mucho antes que tal interrogante naciera. “¿Quieres ser responsable y ayudar?” Indaga, espera la misma negativa que ha exclamado con fuerza sobre pensamientos, esa misma que destella y se filtra en facciones cuando es su diestra quién, hospedada sobre cintura, obsequia galvánica caricia entre tanto se embriaga con fragancia exquisita que despide flores ricas y promesas silenciosas. Labios hacen alusión de una nueva colisión que no fue, que no es, son ansiosos a una réplica que entonces le resulta urgente. “Yo no.” Confesión que sabe extraña sobre sinhueso, que es susurro enigmático. Se desvive por cuerpos débiles encerrado en sala blanquecina, jura brindar socorro al primero que lo necesite, curar con ciencia acertada lo que naturaleza destruye con el pasar de años o espontaneas tragedias, mas entonces todo juicio asociado con aquello (su profesión bien elegida) parece quedar en un segundo plano, uno al cual le provoca pavor de solo surcar confines. Idea de lejanía se consume ante orbes, la aniquila, quiere navegar por el mar de labios, conocer tierras nuevas sobre mapa corpóreo, inundarse con ella que entonces resultaba oro, ansía a la ambrosía de Dionisio acariciando pétalos, manzana exquisita que no pretende dejar de saborear.
desvtsev — cumpliendo el reto dos.
Sus labios se amarran al contrario, arrodillandose ante los encantos del europeo, cediendo tras crearse una y un millón de barreras en su cabeza, despertando así impulsos que hasta ahora eran desconocidos pero a su vez placenteros. Caminaba por aquellos terrenos con suavidad, dándose el gusto de disfrutar cada segundo de aquella electricidad que se esparcía por su delgada fisonomía. La ronca voz acariciaba sus oídos, chocaba contra sus labios sedientos de lo que fue ofrecido, estaba tan embriagada en aquél par de carmesís que su mente todavía no asimilaba de quién se trataba, pero si sabía que cuando tuviera aquél rostro enfrente no lo olvidaría. La chispa vuelve a encenderse, tirando por la borda las hipótesis que a penas crecían en su mente, defenestrando la idea de aquella fisonomía perfumada en alcohol y esencia masculina que era otra razón para querer aferrarse a él, llenar sus pulmones de ese sedante a la realidad. Su dialecto se sumerge con la contraria, en un ritmo más acelerado, cómo si el presente no fuera suficiente, desconformes con la cercanía descomunal que lograba quemar su piel y hacer espumas los obstáculos. Tan nula era su concentración que volver del infierno parecía imposible, dejar atrás aquél volcán y pisar la tierra de los mundanos, allí donde los deseos quedaban internos, para su consciencia. Creyó por un momento que el sigilo que inundó el salón era una manipulación de su cabeza, tan metida en aquellos encantos y tan fuera de sí, qué no se sorprendería de que aquello pasara más los quejidos de terceros reafirmaron lo que parecía un accidente. Aún con su frente chocando la contraria, decidió romper el hechizo y quitarse la venda, sólo para ver a tras luz la cara de aquél encantador español que más de una vez se había cruzado por la ciudad. “¿Qué sucedió?” Interpela sobre sus labios, con la mirada aún buscando indicios de lo que había pasado, caminando entre el limbo de la perdición y la cordura.
Caricia de labios que palpitaba en íntimos anhelos, ebriedad gobernante que lo vuelve presidiario de contacto, de caricias galvánicas que amenazan con quebrar la poca cordura que queda en sistema. Explorador de carmines se extravía en aquellos sin sosiego, se empapa hasta que la necesidad de aire se transforma tan sólo en espectro, permite a sus longitudes trazar líneas sobre lienzo corpóreo mientras son sus labios los que discuten vehemente con impropios, labia sofocada de pétalos lascivos, escena ante terceros que caía toscamente en índoles libidinosas. Mas no importa, nada de aquello se compara con el filo que se encarga de extinguir cualquier llama avivándose, porfiada distancia ejercida por compañía angelical (entonces corrompida); dulces palabras que lo hacen golpear tierra con dureza. Respiración agitada y corazón enloquecido, tarda segundos en entender circunstancia, en desprender sus cacaos orbes de los labios añorados “Creo que se fue la luz…” Mirada que va hacía el edén donde oscuridad reinaba, atención despojada por bullicio y quejidos extranjeros, voces de terceros que se cuelen en su universo. “El alcalde dijo que sucedería, tranquila.” Prosas trabajadas, acento que destaca (alcohol siendo clave para tal hecho), grueso matiz despedido para la fémina aún enredada en sus extremos, enlace que al parecer no gustó del abandono y se aferró aquello que era ambrosía. Captura facciones diáfanas, parpados que pesan cual soñolencia hospedase sobre dermis española, curva nace en consecuencia paulatina al capturar que esos níveos hilos han hallado lugar en otro sitio desvelando por lo tanto el enigma atrayente. “Hola” Expresa, como si se debiesen una clase de saludo, como si fuera posible comenzar de nuevo (de cero) tras todo lo compartido, atrevido y sin vergüenza deja raciocinio que ilumine a un lado.
hathises — cerrado.
Los ojos observan boca masculina, factor hipnótico operando en su contra, el de ojos cacao maneja una labia desconocida, es oyente del idioma desconocido de la locura, le atrapa como melodía que alberga una invitación al baile, es notable que el alcohol hace mella, traiciona aroma y presencia corpórea, la breve dilatación en pupilas y la manera en que los párpados parecen de ocre mismo, pesados como diamantes en líquido. Nueva oleada de cosquilleos surca desde el contacto, por un momento el cuerpo se queda estático, hilado por un temor que la vuelve de marfil moreno, pequeña mariposa de alas resquebrajadas que ha olvidado alzar vuelo, atrapada en los pétalos que incita a nuevo néctar. Salvada, los dioses, la suerte, el karma, el cielo devolviendo un favor a la poseedora de mirada oscurecida. El eco de las malas noticias galopan, por un momento no entiende, sentidos entumecidos, heridos por el vértigo. “Shh” es la longitud de la mano derecha la que acalla sin tocar cualquier tipo de vocablo saliendo, el calor esparcido por su cuerpo es suplantado por hielo, necesario para poder comprender y caer de lleno a la realidad doblegada por sucesos inesperados.“Solo para que quede claro, pensaba alejarme con o sin tormenta” porque eso es lo poco que ha entendido, tempestad nívea se ha desatado, obstáculo fatal a escribir lo desconocido.
Destellos golpean, padecen batalla campal que lo traslada, dispara atención hacía alrededores casi como acto reflejo, lo sumerge a un mundo de parpadeos casi supernatural dónde oscuridad resulta ganar batalla; victoria se corona de su bando cuando el manto azabache cubre cuerpos. Curvatura se desliza, torcida, de esas algo entorpecidas por alcohol en sangre. “¿Te pedí aclaraciones?” Se encarga de quitar cualquier valor a voz femenina, al razonar opuesto que ha dejado fantasma espectral de un deseo inconcluso, distancia se genera, desganas corrompen sistema y en consecuencia gira sobre su eje, no hay motivo para más intercambio de labia. No quiere perder el tiempo, el ambiente parece despabilarlo lo suficiente como para caminar hacía el bullicio, tal yaciera en medio de hechizo, atraído por disturbio que sencillamente podría repudiar. Olvidada queda la morena en aquel espacio de tiempo, no deja lugar para interés o bienestar foráneo, el juicio nublado apenas puede con borrasca indeseada.
scmantha — cumpliendo el reto dos.
acelerado músculo golpetea contra su pecho, el cual sube y baja de manera algo notoria, producto de la falta de oxígeno que ha provocado la danza mantenida entre labios. ceño apenas se frunce, a pesar de ser consciente que aquello no puede ser visto. ¿de qué manera labios podrían ayudar a adivinar identidades? comprendería si se trata de alguien que ya ha besado anteriormente. sin embargo, aquel nuevo sabor, textura impropia que ha acariciado carmines, es una novedad que sin dudas le interesa, le atrae. “con o…” repite, pensamiento exteriorizado, se le ocurren un par de nombres, pero es incapaz de mencionarlos. una vez más, se ve boicoteada por colisión de pétalos, a los cuales ésta vez responde con intención, una de sus manos asciende, dígitos buscan refugio en hebras de corto cabello, se deja llevar, se permite a sí misma inundarse en sensaciones, sin necesidad de nada más que aquello. por unos momentos, se olvida de su tarea, de su objetivo, pero peculiar aroma alcanza sus sentidos, y cree haber descubierto de quién se trata. luna menguante asoma en facciones, labios se separan de manera casi repentina, cuerpo preso del masculino, y lejos está de molestarle aquello. “¿oscar?” inquiere, nombre que viaja sobre los carmines impropios, aquellos que intencionalmente roza al hablar; porque en caso de haber dado con el individuo correcto, pocas intenciones tiene de apartarse de él, de deshacerse de cercanía que en esos momentos se siente bien, se siente correcta. dígitos descienden, abandonan hebras y trazan un imaginario camino sobre quijada, cuello, roces buscan territorio.
Tacto eléctrico, caricia que da paso a infierno, que sencillamente podría seducirlo hacía encrucijada divina y obligarlo a saltar. Curva se bosqueja sobre los húmedos fauces, la victoria que ha conseguido compañía de algún modo lo divierte (eso o ya está demasiado ebrio), por lo tanto, acata lo prometido antes de saborear carmines opuestos, desliza dígitos por cabellera, se deshace del nudo que preso mantuvo el misterio. “Samantha.” Pronuncia como si se tratara de un saludo pendiente, ironía burlesca al peculiar encuentro en la mágica velada, mas no da chance a más nada; está hechizado por cercanía, quiere extraviarse en labios, perder extremos por cuerpo ajeno. Colisión nueva, hostilidad que en segundos se transforma en seda, da paso al atrevimiento cuando es el sinhueso quien se une a la danza mientras extremos ejercen sutiles una presión sobre cintura impropia, como si aún pudiera extinguir una distancia, cual lejanía todavía torturase. Presiona, degusta cavidad de miel, platica sin palabra alguna que lo trasladó a mundo empolvado en recuerdos, memorias traicioneras de aquello que juro privar durante luto, luto que entonces saboreó por fin la libertad. Cuerpo despierta, débil al tacto, contacto que parece necesitar con ansía. Bullicio, ruido, mar de voces se cuela, despabila mientras pulmones proclaman nuevamente piedad, no quiere separarse pero algo repiquetea sobre nuca y el aire ya escasea demasiado. Respiración agitada cae sin cuidado sobre pétalos femíneos, ha traicionado momentáneamente al deseo, consiguiendo, por lo tanto, la noción ante escenario rico en azabache. “¿Qué sucede ahora?” Concentración disparada hacía alrededores, grueso matiz suena con queja.
dahlixmller — cumpliendo el reto dos.
Enigma como estrella de toda la escena, su corazón palpitaba con fuerza contra la barrera del pecho, consciente de que debía tratarse de algún desafío de los tantos ejecutados aquella noche, y sin embargo nada servía para tranquilizarla. Quería suponer que se trataba de alguien que la conocía, que estaba a merced de rostro amigo, mas no había forma posible de cerciorarse mientras su visión estuviera tan efectivamente censurada. El toque levantó estremecimiento, el deseo de alzar manos y aferrarse a cuerpo extranjero, pero se contuvo, a la expectativa, con incertidumbre como reina y señora de sus pensamientos. No fue hasta que escuchó susurro que comenzó a preocuparse, tonalidad conocida, que golpeaba las paredes de la memoria con insistencia, pero aun le era difícil poner rostro a la voz; una sospecha apareció en la mente, arrugando semblante, pero toda deducción se vio interrumpida por labios que aventureros se robaron su aliento, su cordura, toda capacidad de formar oración. Intento por no dejarme llevar totalmente en vano, sintió músculos relajarse, carmines corresponder los movimientos iniciados por el desconocido, y siempre un cosquilleo en la esquina de la cabeza, algo que estaba olvidando, cuando buscó con la mano el hombro masculino, intentando encontrar allí soporte, cuando por fin estalló detrás de sus ojos la realidad que había permanecido oculta, los recuerdos que guardaba profundo en el pecho, esa forma de besar, aroma evocador de mil memorias, y la ruptura se vio forzada, se impulsó hacia atrás mientras a él lo empujó lejos. “¿O—Oscar? ¿Qué…?” y sus manos comenzaron vuelo hacia el nudo que le impedía comprobar si su teoría, o quizás su certeza, era cierta.
Cercanía arrebatada por impulso, que lo deja en un limbo, mundo de pronto corroído por sismos, encrucijada entre deber y un deseo que nació con simple contacto de fauces, anhelo que entonces sepultó con fuerza de trueno. Pardos ascienden, encuentran a un fantasma que ha extraído de recuerdos (ahora turbulentos, sacudidos) y no hay espacio para un razonar que sea inmediato, incertidumbre nueva la que se cuela en facciones marmóreas. Parpadea, ceño se frunce y se condena, labia española se bosqueja sobre psique con mera intención de ponerle forma a ese sentimiento que abatía pecho, que había agitado respiración y alterado aquel órgano que se refugiaba bajo caja torácica. Relame fauces en consecuencia, reconoce error y sabe que el silencio por su parte se está extendiendo, se propaga sin medida; demasiado cómodo yace sobre él como para alterar realidad, mas lo hace de todas maneras. Debe hacerlo: “No… No te confundas.” Es lo primero que dice, silabas que se arrastran, se deslizan algo trabajadas en un grueso matiz. “Sólo fue un estúpido reto—creí que eras alguien más.” Aquello último salió sin razón o hilo de coherencia, como si quisiera amortiguar alguna explosión que ya anticipaba, como si debiera hacerlo siquiera. Tambalea, retroceso de pies que se ve interferido por esa torpeza que reina en cuerpo, por la misma que lo había trasladado hacía labios conocidos (y en antaño añorados), juicio desterrado que coloca al alcohol como rey, mismo gobernante que le da luz a un olvido, algo que se le antoja urgente debido a la hostilidad resguardada desde aquella vez dónde opuestos chocaron. Mas sin embargo, como viva manifestación de su interno, el universo parece descarrilarse, luces parpadean, fulgor que ilumina anuncia su gran despedida, deja vestigios de ausencia esporádica hasta que finalmente se consume sobre los mismos focos, dando así la bienvenida un manto oscuro. “¿Qué mierda?” Traga saliva, mandíbula se tensa mientras son sus extremos quienes hacen alusión de hallar figura opuesta, instinto bosquejando acciones sobre el cuerpo.