Aceptar
que no acepto
también es aceptar... 🌻
Show & Tell
Lint Roller? I Barely Know Her
Keni
will byers stan first human second
taylor price
art blog(derogatory)
trying on a metaphor

pixel skylines
Cosmic Funnies
No title available

❣ Chile in a Photography ❣
Not today Justin
i don't do bad sauce passes
h
I'd rather be in outer space 🛸
DEAR READER
noise dept.
dirt enthusiast

祝日 / Permanent Vacation

Kiana Khansmith
seen from United States

seen from United Kingdom
seen from Finland
seen from France
seen from Bolivia

seen from United States

seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United Kingdom
seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from United States

seen from United States
seen from Spain
seen from Brazil
seen from Mexico

seen from Malaysia
seen from Finland
@siempre-less
Aceptar
que no acepto
también es aceptar... 🌻
Estoy bien, sólo que no puedo dejar de pensar en qué hace cuándo no estoy con él.
Conozco el sillon de su departamento y no dejo de imaginar a las personas que se sientan en el.
Una chica, otra chica, una chica nueva... otras mujeres sentadas en su sillón, otras mujeres excepto yo...
Créditos: Serendipialat
Ah no? Porque se parecen un montón.
Cartas que lloran:
He vuelto aquí para escribir sobre ti. Apenas te he visto, y cuando me encuentro contigo, te noto distraído, distante, un contrapunto a tu forma de ser enérgica y agitada. Pareces preocupado, aprensivo por algo.
Capto tus señales mirándote de reojo, leyendo tus gestos lentamente, con el habitual temor a invadir tu espacio. Porque actuamos así entre nosotros, como si cada uno tuviera un espacio inaccesible para el otro.
Lo jodido es que acercamos constantemente nuestros espacios, en un coqueteo natural que fluye entre lo espontáneo y lo ensayado. Nunca podemos avanzar. Hay algún acuerdo, un contrato silencioso que nos impide avanzar...
Podemos preocuparnos el uno por el otro, desahogarnos, flirtear, reirnos, quejarnos e incluso analizar la carta astral del otro, pero no se nos permite mostrar ningún sentimiento.
Es un ímpetu reprimido, velado, que se nos escapa a través de las miradas pero que llena el ambiente en el que estamos. La energía, la química, se hace palpable, se cuela en el aire, nadie se reprime. Al contrario, la gente se da cuenta, comenta, pregunta. Una pequeña sonrisa en la comisura de los labios, un brillo en los ojos, la emoción estampada en tu rostro cuando me cuentas algo trivial, la sinergia que intercambiamos al charlar de nimiedades en los cortos espacios de tiempo en los que nos encontramos.
Este ciclo se repite semana tras semana, desde que descubrí tu nombre. En medio de una charla casual, lo pronuncié accidentalmente delante de todos y me di cuenta de tu extrañeza, ya que no necesitabas presentarte formalmente.
Desde entonces, has mostrado cierta confianza, te has vuelto cada vez más íntimo, conversación tras conversación, broma tras broma, charla tras charla.
Confieso que al principio estaba encantada, me concentraba en cada palabra que salía de ti, no podía apartar la mirada. Hablabas y hablabas, y mis ojos recorrían tu rostro como los agudos ojos de un crítico analizando una obra de arte. Te dabas cuenta y te gustaba, veía los pensamientos que se escapaban de tu cabeza. A veces te veía embotado, te veía sonrojarte, apartar la mirada, tragarte tus palabras. Mientras tanto, yo me podaba, intentaba no mostrarlo tanto, sin embargo ya se me notaba. La gente empezó a relacionarme contigo, hasta el punto de que me preguntaban dónde estabas cuando me veían sola.
Y yo no lo sabía, no lo sé. Ese no es el tipo de relación que tenemos. Al vernos juntos, notan la intimidad, el aprecio, la química. Esto se ha vuelto dinámico, se ha convertido en un hábito, se ha vuelto cotidiano. El otro día alguien comentó que éramos un buen "equipo". Yo estaba confusa sobre lo que eso significaba, pero tú estabas más preocupado por lo que significaba sobre ti. Llegados a este punto, ya no tengo argumentos para defenderme, no puedo fingir que no me gustas, que no alimento esta narrativa tópica y anticuada de romance platónico unilateral.
No puedo esconderme de la sugestiva problemática que provoca nuestro baile silencioso. Quería definirlo como un baile, porque así es como lo siento. Algunos días damos pasos hacia adelante, luego pasos hacia atrás. Nuestros intercambios tienen una cadencia casi musical, nuestro contacto crea una melodía silenciosa pero armónica que me deja suspendida en el aire. Esta gestión nos mueve según el sentimiento, como si los acordes produjeran, día tras día, pasos rítmicos en una pista de baile, donde no hay nadie más que nosotros dos. Como sospechaba, algo está pasando en tu vida, me diste indicios de cambios, pistas de lo que podría pasar a partir de ahora.
Como un buen equipo, ensayábamos pasos repetidos, casi sincronizados, y con tal armonía, que parecía que lo hacíamos todo a imagen y semejanza. En un momento dado, nuestras manos se tocaron, pero a diferencia de antes, no repelimos el contacto, ya habíamos superado esa fase. Seguimos ensayando. Con lo que no contábamos era con que alguien lo viera y, como le parecía gracioso, lo filmara: "Mira en ese momento, parecía que os estabais cogiendo de la mano". Vi la desesperación en tu cara. Parece que pronunció las palabras que nunca podrían decirse. Nos llamaron la atención. No es que sea la primera vez, pero cada vez que pasa algo así, es un recordatorio. No para mí, pero se siente como si retrocedieras dos pasos, te alejaras un poco más.
No sé cuál es ese sentimiento que reprimes, pero sé que nos bastó con no mirarnos más ese día. Confieso que a mí también me dio vergüenza, después de todo, ¿cómo podría alguien suponer o siquiera insinuar alguna relación romántica entre nosotros? Cada uno ocupamos nuestro espacio, esforzándonos por no invadir el del otro. Pero, ¿cómo lidiar con ese instinto casi salvaje de acurrucarme en su espacio y ver por fin sus ojos de cerca? A pesar de mantener una distancia necesaria, mi deseo siempre ha sido estar en el centro de tu universo, en algún lugar tan cercano que fuera posible rozar mis pestañas con las tuyas. Cómo desearía que fuera posible derribar las barreras que nos separan acabar de una vez por todas con las vallas que nos aprisionan a cada uno en su rincón.
Después de esto, como un acto final que anuncia el final de un espectáculo, aún sin mirarme a los ojos, me revelas el motivo de tu aprehensión: No sabes la próxima vez que nos veremos. Tus horarios han cambiado, y esta vez, en lugar de un adiós, nos despedimos, en medio de una mezcla de sensaciones que me deja confusa, sin una reacción lógica. Te vi darte la espalda y marcharte, y sólo me quedó la colección de palabras encajadas, frases sueltas, párrafos programados y todo ese texto torpe al que me esforcé en dar vida para intentar expresar mínimamente esta relación, se que tienes que llegar más lejos, pero nunca me preguntaste si yo quería ir contigo.
Seguen ¸ . ★ ° :. :. . ¸ . ● ¸ ° ¸. * ● ¸ °☆
Quiero volver a ser yo.
Galería fotográfica
Indumentaria tradicional femenina de Amantaní. Puno-Perú. Febrero,1995. Foto: Archivo Sergio Quijada Jara.
No soy tiempo libre, ni segunda opción, dame prioridad o déjame en paz.
soy ese tipo de persona que te esperará hasta que te ates los zapatos, mientras todos se van.
a veces uno ve cositas que te dejan pensando
q dura es la vida después que te gradúas del kínder
Se calentara solo de pensar en mi.?
no (tristeza absoluta)
xdddd río para no llorar.
Comámonos a besos lentosss mientras nuestra ropa cae al suelo…