Simplemente te amo, amo tu simplicidad, amo tu forma de amar. Amo cuando sonríes y cuando algo te causa gracia, pero no tanta gracia como para reírte sino solo para sonreír. Amo cuando explicas algo que realmente sabes, cuando hablas de lo que te gusta, cuando gana tu equipo favorito y amo los segundos de felicidad explosiva que te dan y que compartes conmigo.
Amo haberte elegido y amo que le hayas elegido y también amo nuestro planea a futuro y el camino que hemos recorrido para crecer y llegar aquí.
Amo cuando nos sentamos en la terraza y conversamos de cosas simples, de cosas complejas, de cosas.
Amo tus mensajes en la mañana y los que me mandas cuando se te pasan las piscolas.
Amo las noches de Netflix que terminan en sexo o las noches de YouTube que terminamos durmiendo.
Amo las mañanas de desayuno a la cama, las horas que pasamos en la cocina y las que pasamos hablando por FaceTime.
Te amo tanto que me cuesta expresarlo, me cuesta hablar de ti sin emocionarme.
Te amo tango que decidí quedarme contigo toda la vida.
Amo amarte así, intensa, fuerte, con tantas ganas y amo que me ames de la forma que lo haces, simple, sin explicaciones, con tanta paz.


















