Dublineses (Los muertos), The Dead, 1987, John Huston
"Qué pobre papel he jugado en tu vida. Es casi como si no hubiera sido tu marido, y nunca hubiéramos convivido como marido y mujer. ¿Cómo eras entonces? Para mí tu cara sigue siendo hermosa, pero ya no es aquella por la que murió Michael Fury. ¿Por qué siento esta oleada de emociones? ¿Qué lo ha provocado? ¿El paseo en el carruaje? ¿Que ella no respondiera cuando le besé la mano? La fiesta de mi tía, mi estúpido discurso, el vino, el baile, la música. Pobre tía Julia, esa mirada ojerosa en su cara cuando estaba cantando. Pronto ella también será una sombra, como la sombra de Patrick Morkan y su caballo. Pronto quizá yo esté sentado en ese mismo salón, vestido de negro, con las persianas echadas y buscando en mi mente palabras de consuelo, y sólo encontraré algunas torpes e inútiles. Sí, sí, eso ocurrirá muy pronto. Sí, los periódicos tienen razón, hay nieve por toda Irlanda, cayendo en cada trozo de la llanura central, y en las colinas sin árboles, suavemente sobre el pantano de Allen, y más hacia el oeste, cayendo suavemente sobre las olas oscuras y revueltas del Shannon.
Uno a uno nos vamos convirtiendo en sombras. Mejor pasar valientemente a ese otro mundo, en la plena gloria de una pasión que apagarse y marchitarse tristemente con la edad. ¿Cuánto tiempo llevas encerrando en el corazón la imagen de los ojos de tu amante cuando te dijo que no deseaba vivir? Yo nunca he sentido eso por una mujer, pero sé que tal sentimiento debe ser amor. Pensar en aquellos que fueron desde el principio de los tiempos, y yo, transitorio como ellos, entrando también en su mundo gris. Como todo lo que me rodea, este mundo sólido en el que ellos se criaron y vivieron se desmorona y se disuelve. La nieve cae, cae en ese solitario cementerio donde Michael Fury está enterrado. Cae débilmente sobre el universo y cae débilmente como el declive de su último final, sobre los vivos y los muertos."