¡Hola Baker Street! ¡Adivinen quién soy! (¿Debo decir quién soy? Oh, eso no es divertido) ¡Bien! Soy John Smith, Doctorado en proceso, no tengo un trabajo fijo, comparto un apartamento pequeño, me encanta comer pescado con frituras y... y... ¡Sé hacer pasta! (Bueno, probablemente no ha sido una agradable presentación. Veamos...) Me interesan el Cosmos y las Ciencias Espaciales. (específicamente Astrogeología, Astronomía y Astrofísica) También la música, los libros y los deportes. (Este... ¿Hay que incluir algún pasatiempo?) Hago seguimiento a los eventos cósmicos. ¡Cool! Oh si, también correr. Correr mucho.
Levantó la cabeza con desgano y notó que John Smith estaba en medio del Café, mirándola. Ella levantó su mano en un saludo, que él devolvió. Repentinamente avergonzada, agarró su taza y sorbió incómoda. Mientras tanto John se había acercado y silenciosamente se había sentado en frente de ella.
—No te había visto por aquí en mucho tiempo, John.
Se rascó detrás del cuello algo incómodo. Su voz no sonaba simplemente desanimada, sino aburrida. ¿Era por ser San Valentín? Tal vez, pero preguntar sería grosero, ¿Verdad?
--Tuve unas semanas bastante apretadas entre ser profesor suplente y un ¡Boom! de datos qué revisar en Miles End... --su voz se fue reduciendo a un susurro --, pasaba por el Café muchas veces sin siquiera mirar. Lamento eso.
Entró al Café sin sonreír y parpadeó tres veces por los colores chillones de la decoración. <<Oh, ¿San Valentín?>> pensó. ¿Cómo pudo olvidarlo? Le gustaba San Valentín. Todo el amor en el aire, las parejas regalándose cariño y afecto, lo colorido de los globos en forma de corazón...
Él podría no tener una pareja propia, o interesarle tener una en este caso, pero podía unirse a la felicidad de otras personas. Lo hacía feliz ver la buena cara del mundo.
Radiante, se estaba acercando a la vitrina a pedir un té doble de manzanilla cuando notó a Molly en una esquina mirando con desánimo su taza.
Llevar gafas de sol y escuchar música con los audífonos puestos, mientras recorría las calles, no era muy habitual en él. Le gustaba prestar atención a todo lo que le rodeaba; ver las palomas aterrizando hacia algún anciano, sentir la cálida luz solar filtrándose por entre las nubes, coger el olor de manzanas acarameladas recién hechas...
Pero hoy estaba haciendo una clara excepción. Su humor había sido ensombrecido por lo que había tenido que presenciar en aquel colegio en el que estaba suplantando al profesor de física. Indignante es la palabra que hubiera escogido si se lo hubieran preguntado, aunque no estaría muy feliz de hablar sobre el tema.
El coro de "Screenager", que sonaba en sus oídos, se sintió como un golpe al corazón mientras doblaba una esquina, todavía rumiando la desagradable escena en su mente. Hizo una mueca. Había comenzado siendo un día tan agradable... y todavía le sobraba felicidad por la cantidad de datos que se recogió de la ahora Supernova J2014.
--¡Y recuerden! --había dicho, elevando la voz por sobre el sonido del timbre --¡Su proyecto de óptica es para fines de este mes! ¡El profesor Lynch me pidió que se los remitiera! ¡Pueden irse!
Los habituales ruidos de sillas retiradas, mochilas siendo cerradas, murmullos de estudiantes emocionados y pisadas varias en el corredor se habían dejado oír. Con una leve sonrisa, había guardado sus cosas en el maletín y estaba a punto de salir del aula cuando había escuchado un alboroto. Curioso, había sacado su cabeza por la puerta para ver un grupo de alumnos reunidos alrededor de lo que parecía ser un trío de muchachos.
La canción acabó dando paso a una más siniestra "Paint it Black". Soltó un suspiro audible recordando la cara del muchacho que se acercó rápidamente al verlo, pidiendo ayuda por su hermano mayor.
--¡Profesor! --algunos muchachos, al verlo, habían empezado a dispersarse y otros se quedaron expectantes --¡Mi hermano está allí!
El pobre niño tenía el cuello enrojecido. Enojado se había acercado al trío de muchachos enredados en el piso y había tirado de los que estaban encima de Hawk, uno de sus alumnos temporales. Se arrodilló delante de él y sin preguntas lo ayudó a levantarse.
--¡Ustedes dos! ¡Vienen conmigo! ¡Ahora!
Uno de los muchachos era tan alto como él. Se cruzó de brazos con suficiencia y de forma arrogante, había espetado:
--Usted es un maestro temporal. No tiene poder en lo absoluto.
Miró al niño, que ya estaba a su lado ayudando a su hermano a mantenerse en pie.
--Lleva a tu hermano a la enfermería y quédate a que te revisen tu cuello --se dio la vuelta y había reconocido a tres de sus alumnos --¡Montgomery! ¡Brown! ¿Pueden ir a la Dirección y traer al Director? Kingston, quédate aquí conmigo, por favor.
--Sí, profesor Smith --ellos habían asentido y rápidamente habían salido del pasillo. Él se había acercado amenazadoramente a ambos abusivos.
--Tengo testigos. Si huyen, su castigo será peor de lo que en un inicio merecen.
Hace unos días accedí a responder algunas preguntas que una vieja amiga tenía para mí. Ayer me encontré con ella y hoy me ha enviado la edición con sólo mis respuestas. He prometido no alterar nada más... y ahí va...
¿Cuál es tu nombre completo?
¿Por qué? (...) Podrías decir sólo John Smith, ya sabes. Mi nombre completo no es necesario. (...) ¡Es vergonzoso! (...) ¡Ya! ¡Ya! ¡Está bien! es John Stephen... Abelardus... Smith.
¿Dónde y cuándo has nacido?
No es que me avergüence de dónde nací pero- (...) Bien, sólo el lugar: Wellington, Nueva Zelanda. (...) Oh sí, el trece de noviembre. (...) Oh, vamos. (...) ¡Ok! Mil novecientos ochenta y cinco.
¿Quienes son o eran tus padres?
Nop. (...) No me gusta hablar de ello. (...) Terrence y Lynette. No he hablado con ellos desde hace casi nueve años así que no sé cómo están. Terrence dirige hoteles unificados bajo la marca corporativa de su padre. Y Lynette es presidenta ejecutiva de uno de esos hoteles que quiso quedar bajo el ala de "Easingwood Inc.". Fue así como se conocieron. Francamente esa historia siempre me hizo sentir como el estatuto de algún contrato. (...) Eran unas personas demasiado ocupadas, si me lo preguntas. No del todo adictos al trabajo, pero no tengo muchos recuerdos infantiles de ellos... fuera de los viajes de negocios en los que me llevaron con ellos. Lynette trató de ser una buena madre pero de la forma equivocada. Terrence pensaba que todo se arreglaba con dinero e inculcó esa creencia en ella desde que fueron esposos, y trató de inculcarmela a mí. (...) Digamos que alguien me enseñó con éxito buenas lecciones de vida justo cuando las necesité.(...) No fueron estrictos ni controladores hasta que se dieron cuenta que actuaba diferente a un niño de mi edad y rango social. Cuando fui adolescente parecían rezar para que mi vida nocturna fueran fiestas y no estar en persecución de eventos cósmicos... si eso no dice todo de ellos...
¿Tienes hermanos? ¿Cómo son?
No tengo. O no sé si lo tengo. (...) Nonono-n-no había pensado en ello. ¡Diantres!
¿Dónde vives ahora y con quién? Describe el lugar y las personas que viven contigo.
Vivía cerca del campus de la QMUL que se ubica en Miles End pero me he trasladado a Westminster. ¿Es necesaria una dirección? (...) Pero todavía estoy gestionando un comp- (...) 211 de Baker Street, en uno de los pisos que la amable Sra. Turner administra. (...) No me presiones, no diré qué piso es. (...) En estos momentos no he terminado de acomodar mis cosas por competo. La mayor parte de mis pertenencias aún están encajonadas porque pretendo que no sólo sea mi espacio, así que el único lugar que hice completamente mío es mi habitación. (...) En este momento podrías encontrar mi escritorio con algunos exámenes sin calificar encima, un portalápices con lápices, bolígrafos y resaltadores, un grueso portafolios con todos los datos de la Gran Investigación para mi PhD, una portátil, un alijo de diferentes tipos de hojas, una pequeña impresora y una estrecha estantería con únicamente los libros que utilizo a diario. (...) Los demás están en el librero junto a la cama. Tengo una modesta colección de libros sobre Astronomía, Astrogeología, Física Cuántica, Astrofísica, Química Industrial, Cosmología, Cálculo y Ecuaciones, y Mecánica Aeroespacial combinada con algunos libros de fantasía, aventura, ciencia ficción y cómics. También verías mi guardarropa abierto. Mis ropas y accesorios divididos en dos estilos. Por un lado, el estilo que he implementado a mí mismo como profesor, tutor, asesor estudiantil o con el que he empezado a ir a Miles End después de graduarme; y el que los Easingwood denominaban "rebelde", valga decir, mi estilo casual o con el que me vez aquí hoy. (...) Oh, sí... también guardo mi atuendo para correr ahí. Y mi cama... es una cama simple, con sábanas y almohadas forradas de color gris con diseños y patrones circulares divertidos. Lo especial está en echarse en ella mientras esté oscuro y mirar las paredes y el cielo raso. He pintado, lo más precisamente que pude, pequeñas estrellas con líquido fosforecente en toda la habitación como una imagen fantasma de las constelaciones tal cual estaban el día y hora de mi nacimiento. Fue un trabajo arduo pero todas las noches valen la pena.
¿A qué te dedicas?
Soy Astrofísico graduado. No tengo un trabajo fijo, y le hallé el gusto. Puedo ser tutor, profesor, asesor, ayudante de decano, técnico, mecánico, escritor de artículos, fotógrafo... pero todo alrededor de mi título actual. Francamente, mientras todavía sea mi momento, podría aprender a hacer acrobacias en motocicleta. (...) Ya vendrán tiempos en donde dirija mis propias investigaciones y pueda construir mis propias máquinas de captura o de exploración. Quizá tener un cuerpo celeste con mi nombre y dejar mi huella en el Universo.
Dame una descripción física completa sobre ti.
Bien, veamos... ¿Por dónde empiezo? (...) Caucásico, sip. Mido alrededor de un metro con ochenta... ochenta y uno tal vez. Cabello marrón oscuro... cierto brillo rojizo al sol. Eh... sinceramente nunca he clasificado mi color de ojos. (...) Verde oscuro, entonces. Debo estar pesando entre los setenta y setenta y cinco kilogramos. La última vez que recuerdo haberme pesado, pesaba sesenta y cinco pero eso fue hace diez años, cuando jugaba fútbol. Por cierto ¿Ves esta cicatriz? (...) ¡Fútbol! Está entre mi cabello y casi nadie la nota. Esa es la más notoria que tengo por hacer deporte. Tengo una en mi rodilla por haberme caído de un árbol. Una en mi espalda cuando subí a una motocicleta por primera vez. (...) Nada grave. (...) ¡Bien! Aceleré en vez de probar el motor, la motocicleta se fue sin mí y caí de espaldas.
¿A qué clase social perteneces?
Actualmente, entre Media y Media-baja.
¿Tienes alergias, enfermedades u otras debilidades físicas?
¿Por el momento? Sano como un roble. Mi nivel de presión es normal y mis latidos son fuertes. ¿Qué no me guste la pera es considerado alergia? (...) Entonces no tengo alergias conocidas. Y tengo cosquillas. (...) No voy a decir dónde. (...) ¡No! ¡No! ¡Detente! (...) ¡No vuelvas a hacer eso!
¿Eres diestro o zurdo?
Diestro. Muy diestro. (...) Oh. Bueno, de todas formas la respuesta es diestro.
¿Cómo suena tu voz?
¿Para mí o para los demás? Supuestamente uno escucha su voz de manera diferente que las demás personas porque el canal interno del oído está conectado a las fosas nasales y la laringe. Como son conductos, el efecto túnel modifica el ángulo de las ondas de sonido de la voz directamente hacia el caracol, pero al mismo tiempo escuchamos lo que sale de nuestra boca cuando hablamos y los- (...) Ah, para mí. (...) ¿Como canto de sirena? (...) Tenía que intentarlo.
¿Qué frases o palabras usas con frecuencia?
Bueno, eso no deberías preguntarme a mí sino a los que me oyen hablar. Yo no me he puesto a contar. (...) Ok; "Es divertido", "Cool" y "¡Ha!", como dices... pero eso es inconsciente- (...) ¿Conscientemente? "¡Jerónimo!" (...) Cuando estoy a punto de hacer algo grande.
¿Qué llevas en tus bolsillos?
Déjame ver... en mis pantalones tengo algunas monedas, mi tarjeta Oyster y mi teléfono. (...) Mi saco. Veamos... mis llaves, mi carnet de biblioteca, un tic-tac, una lista de compras... un cubo de Rubik miniatura, eh... una pelota de goma, ¿Un silbato? Y... ¡Ha! Mi bolígrafo favorito. (...) Se ve extraño porque yo mismo lo hice. Son tres diferentes tipos de metales. Y le he incorporado una linterna. (...) No, no te haré uno.
¿Tienes tics, manías, hábitos extraños u otras características que te definan?
No puedo decir lo que hago de forma incon- (...) Oh, cierto. Conscientemente me rasco la oreja izquierda cuando estoy incómodo, nunca me dejo el cabello muy corto, no puedo evitar frotar mis palmas cuando siento anticipación o mirar el reloj cuando alguien pregunta la hora... incluso si la pregunta no va dirigida a mi. (...) Más veces de las que quiero cambia el flujo de mis pensamientos mientras hablo y la gente que me escucha no siempre me ha seguido el paso y piensan que estoy hablando demasiado. (...) ¿Divagar? Yo no divago. (...) Eso no es divagar. (...) No es cierto. (...) Aparentemente es raro sonreír todo el tiempo ¿Por qué? ¿Qué tiene de malo tratar de ser feliz? (...) Es egoísta arruinarle la felicidad a alguien sólo porque no eres feliz.
Ponerse cerca de la entrada del café parecía una buena idea; la ventaja era que podía irse rápidamente si el ambiente se ponía muy tedioso y es que no disfrutaba mucho tocar en público. Ahora no parecía una muy buena idea ¿por qué? Por culpa del idiota rebosante de alegría que lo empujó al pasar, por poco haciendo botar su violín. Por lo que con una irritación delatada por todo su cuerpo, dejó de tocar y se quedó mirando al tipo distraído. Juzgando por su elección en la vitrina no era sorprendente la energía del extraño, quizás cuantos subidones de azúcar tendría al día.
-Y un poco de sentido común y algo de cautela, un poco más de inteligencia no le vendría mal pero si somos tan generosos el mundo sería un mejor lugar y francamente no quiero eso.- Resopló acercándose a la vitrina él también.
-Negro, dos de azúcar.- Le dijo al chico que tomaba las ordenes.
<<¿Tal vez debí haber pedido algo más simple?>> pensó con cierta decepción escuchando la orden del caballero que se acercó a la vitrina junto con él, pero se retractó de inmediato <<Nah, un café simple no tiene pajilla>> y sonrió. No es divertido si no tiene pajilla... pero pajilla o no, si no se daban prisa en traer su orden, sería absolutamente no-divertido.
Esa Enana Blanca la habían estado investigando un tiempo. Ya esperaban que hiciera supernova tarde o temprano, pero estaría completamente agradecido con el Universo si se degeneraba hacia un SBH... y ahí estaba, deseoso de disfrutar el espectáculo con su frappé favorito mientras aquel caballero esperaba un café tan simple que le daba lástima. Miró con bastante curiosidad su violín pero notó que el dueño capturó su mirada.
--Lo siento --dijo sonriendo; ligeramente avergonzado por haber sido pillado en el acto y eligió mirar hacia otro lado.
El aire del Mr. Bean hace días que no estaba tan tranquilo. Gente corría de un lado a otro, como todos los días de la semana para las personas comunes que temen llegar tarde a una tediosa sesión en sus oficinas. Pero como era de esperarse un domingo por la mañana no había tanto alboroto, la mayoría de la población usaba este día para descansar. Predecibles.
Por ello fue que este fue el día en el que Sherlock devolvió un favor al dueño del café y se dispuso a hacer lo que le debía hace tanto tiempo, tocar el violín en el lugar para sus clientes. Al parecer el dueño tenía una cierta fascinación por la música y luego de que el subterráneo del café fuese utilizado como laboratorio de metanfetaminas por Sherlock (¡por un caso!), era lo menos que podía hacer en señal de agradecimiento.
Así que aquí se encontraba, tocando algo de su propia composición.
Tenía que ir lo más rápido que podía al CEI de Miles End. Indicios de una explosión supernova a punto de suceder. No podía perdérselo por nada en el Universo. Había visto supernovas antes, pero nunca una desde que era previamente una estrella... y según McCoy, si esta finalizaba en un SBH, tendrían los datos para la investigación de su PhD en bandeja. Así que entró en el Mr. Bean como un bólido y se acercó velozmente a la vitrina para ordenar.
--Un frappé de café, mediano, con helado de vainilla, jarabe de chocolate, una pajilla... todo para llevar --puso el dinero en la mesa y miró su reloj --. Y si se da prisa, puede quedarse con el cambio.
—No creo mucho en la higiene de los vasos de papel. Si puedo evitar tomar de ahí, lo hago. Además, no vivo muy lejos —le correspondió la sonrisa, alzando un poco su taza aún con contenido.
Lo miró de lleno con ojos incrédulos y ensanchando más la sonrisa.
--Entonces tu... tú... --susurró con entusiasmo y empezó a elevar la voz --¡Tonto de mí! ¡Sabía que te había visto antes! ¡En Baker Street! --empezó a reír pero se dio cuenta que el hombre mayor tenía la sonrisa congelada en el rostro y eso bajó la espuma a su entusiasmo.
--Lo siento, sólo quería decir que somos vecinos --susurró tratando de ponerse serio --. John Smith, por cierto.
Eres muy entusiasta, ¿lo sabías? Nunca me llevé muy bien con la química, aunque no quiero culpar a mis profesores. Me considero un hombre más de letras; pero no creo que sea un total ignorante con la física o química —se explicó, muy asombrado ante la mención de lo que hacía el otro—. No sabía que había una feria como esa. ¡Le deseo mucha suerte! Esto seguro de que se graduarán.
¿Enserio? —No se pasmó ante el dato, el sujeto se veía muy joven—. ¿Hace cuanto te graduaste?
--Oh, es una pena --susurró reclinándose contra una pared y mirando los rayos refractados del sol poniente que venía de una ventana --. Aunque "Letras" no se oye mal, sólo... demasiado tranquilo para mi gusto-- aseveró frunciendo un poco la nariz --. Hace aproximadamente un año que he salido de la QMUL... bueno, en realidad no he salido, no aún --añadió con un pequeño bajón de entusiasmo --. ¿Y tú? No pareces un profesor de Literatura, si se me permite decir. Tu expresión lingüística no es la correcta... tal vez ¿Un escritor en busca de inspiración? Porque no eres de aquí, ¿Verdad?
Sonrió aún más, si eso era posible --. John Smith, por cierto.
No debo ser el único mundano que quiere ir a ver una película ahora mismo solo por el gusto de hacerlo —murmuró para sí mismo, pasando las hojas del periódico miemtras tenía una taza de té en la otra. A veces salir al parque era sumamente acogedor.
--Bueno, sin duda eres el único que trae al parque tazas de su propia casa --respondió suavemente levantando la vista de su libro y sonriendo --. Eso es nuevo.
¿Qué, enserió?—Cuestionó atenta a las palabras de aquel hombre y por primera vez se percató de su apariencia. Le pareció extraño el hecho de que usara una pajarita, ¿Quién usaba esas cosas? no pudo evitar sonreír, valla suerte la suya. — Oh, pero.. ¿Está cerca? No puedo irme muy lejos porque mi trabajo está aquí y bueno, eso…
--Cuando digo cerca me refiero a bastante cerca --respondió moviendo sus escasas cejas y sonriendo aun más, si era posible --. Está a unas cuadras de aquí, todavía en Baker Street. Sala, cocina/comedor, baño... --dudó por un instante --. No tiene estudio pero los dos cuartos son lo suficientemente grandes como para que un guardarropa y un escritorio quepan cómodamente obviando la cama, por supuesto así que... si quieres puedes echarle un ojo, yo ya llevé mis cosas allí.
Sin perder el tiempo, John sacó un extravagante bolígrafo metálico de su saco y anotó algo en la primera hoja de la pila de papeles.
--¡Espero verte pronto!
En la parte superior de la hoja, con brillantes letras verdes, se podía leer "211 Baker Street, pregunta por John Smith"
Eso espero, enserio espero eso. ¿Qué tan controlado? ¿Usaron protección para los ojos, guantes y todo eso? Disculpe, ¿en qué trabaja usted? ¿Enseña química o algo?
¿Química? Sé de química. ¡Adoro la química! Pero no. No soy químico, soy Astrofísico. Y... en ese momento estaba siendo tutor de unos encantadores universitarios que querían hacer pruebas para la Feria de Ciencias Espaciales de la QMUL que organiza Miles End. "Agua Supercrítica: Beneficios y Usos". ¡Ha! Algo me dice que van a graduarse pronto...
No hace mucho que fui uno de ellos... cómo pasa el tiempo, ¿Eh?
Okay, eso suena extremadamente peligroso. ¿Lo sabes? ¿Seguro de que nadie salió dañado? Porque pudo pasar. Nadie sabe cómo, pero es así como los accidentes pasan.
Oh, no te preocupes por eso. ¡Estuvo absolutamente controlado! De hecho, los muchachos que me pidieron asesorarlos, pedir prestada toda la instrumentación y demás, estaban más que felices por cómo hicieron combustión aquellas rocas... ¡Y sin flamas visibles!
Aunque fue mi error aplicar mucha presión, lo admito.
Hola John, es Maia. Espero que tu estancia por Westminster vaya tan genial como prometí que sería. ¿Te importa si te hago una especie de entrevista? Por el momento son 14 preguntas pero luego podrían llegar hasta 100. Y... seré franca, tienes que ser abierto al respecto. Más que nada por el hecho de que no sé cómo serán las preguntas que vendrán después. ¿Qué me dices?
¡Maia! ¡Cuánto gusto saber de tí! Oooh no sabes cómo de bien me ha caído tu recomendación. ¡La gente es fabulosa! Te debo una.
Y… bueno, wow.¿Una entrevista?Nunca he sido entrevistado antes…Déjame pensaaar…
--Hay más gente en las calles... caminando hacia aquí. ¡Hola!
John se sentó sin tapujos frente a ella sonriendo con una sonrisa de lado a lado. La joven frunció el ceño.
--No te preocupes, no vengo a robarte las papas fritas. Prefiero el delicioso té doble de manzanilla que sirven aquí, ya que no venden nuggets de pescado.
--Sí, bueno, ojalá hubieras estado ahí... las rocas entraban en proceso de combustión con casi ninguna llama visible, y... creo que fue un error rociarlas a presión --una gran sonrisa se le dibujó ante el recuerdo --pero esos son detalles que seguramente no quieres escuchar... eh... disculpa, ahora que lo pienso... no me has dicho tu nombre.
--Oh, ¡Hey! Lo siento. Sólo estoy feliz de haber logrado lo que pretendía hacer --dijo con el ánimo festivo inmune al tono que había empleado la muchacha --. Deberías haber sonreído conmigo.