¿Quieres que se detengan? Pues detenlos, no esperes a que lleguen lejos, no esperes a que te destrocen tanto el alma que quieras lanzarte de una azotea.
Dejame decirte, amigo, que ellos no tienen tu vida en tus manos, dejame recordarte que es tu vida, que tú decides en ella, ahora decide, ignorarlos y vivir feliz; enfrentarlos y hacer que paren; dejar que te afecte y acabar con tu propia vida.











