Infeliz
Son las 12 de la noche y pienso en vos. No debería pero pienso en vos. Mi hijo duerme y yo debería dormir pero no puedo. Te vi hace unos días, dos largas y tortuosas horas. No sé cómo hacés. Yo claramente no puedo. Y me río y lloro porque me acuerdo de esa vez hace dos años que dijiste que querías romperme. Espero que estés muy contento con los resultados porque ciertamente nadie me rompió en tantos niveles como vos. Esa era tu idea de que no pudiera olvidarte nunca? Yo sabía que empezamos mal. No es la manera de empezar nada y estaba segura de que lo que hiciste conmigo ibas a hacerlo con otras después. Y aunque el "caballero que nunca habla" no me haya contado sus aventuras, ciertamente las sé todas. Por supuesto que dolieron. Dolieron ahí, donde viniste a mi casa la noche anterior a las elecciones y me dijiste que me querías. Dolieron en esas dos palabritas que están guardadas en un audio de telegram que nunca más volví a escuchar, pero que no borré. Dolieron ahí donde me contaste la vez que soñaste conmigo, en tu casa, con tu hija. Dolieron todas las veces que te invité pensando que ibas a decir que no, rogando que digas que no y dijiste que sí. Y ciertamente dolieron cuando te vi mirar de reojo a un bebé que no tiene la culpa de nada. Y quisiera que sepas lo difícil que es. Lo difícil que es el día a día, aunque para mi lo valga un millón de veces. El dolor físico horrible que pasé que no se lo deseo a nadie del que todavía me estoy recuperando, sin saber aún las consecuencias y secuelas que me queden de eso. Tener que cambiar toda mi alimentación por una afección que tiene Pe, la misma que tiene una sobrina tuya. Cómo me las tengo que arreglar, sola. Cómo tengo que bajar y subir tres pisos de escalera, con mucho dolor, con un bebé y un carrito. Cómo hago malabares. Y la verdad? No te culpo por nada de todo esto que estoy viviendo. Pero si te culpo y te detesto (detesto en serio) por ya no estar para charlar. Por quitarte del lugar importante de desahogo y entendimiento que eras para mí y encima ser parte del problema. Porque ya no tengo a nadie que cumpla esa función y en algún momento probablemente explote. Pero que mierda importa.
Son las 12 de la noche y seguramente estés durmiendo o chateando con alguien más, quien sabe... Y yo estoy acá. Feliz con lo que tengo. Y triste, muy triste. Y bastante rota.
Quizás me anime y te lo pase. O quizás no. Yo no soy la de los quizás.










