Querido, Dillan
La primera célula de mi cuerpo que se enamoró de ti quiso morir para no sentir más, pero antes de hacerlo le contó sobre ti a una segunda célula, y ella también se enamoró.
Por lo que, en vez de morir, hablaron de ti, sin parar, por días y noches, enamorando también a otras células qué las escucharan, haciendo que, por completo, todas perdieran la cordura por ti.
Y cada una de esas pequeñas células, conformaba mi corazón.
-Sol.



















