Observaciones 27/04/15
Anoche cerré mi estúpida página de Facebook, siento que me afecta intelectual y emocionalmente, que disminuye mis capacidades sociales, que disminuye mi atención a las cosas más profundas y a las personas que tengo más cerca. Mi salud mental ha disminuido considerablemente, las semanas pasan como si el tiempo en mi cabeza se hubiese detenido, pero no, el tiempo sigue, el mundo no espera, los ciclos continúan su perfecta sincronización y soy yo quien desentona. Las personas de las que me he rodeado, la mayoría (y, agradecidamente, no todas) no son las mejores ni tampoco me hacen bien, no me ayudan a construirme ni ser mejor, no aportan, no me quieren y no se preocupan realmente por mí y mi bienestar. Solo yo puedo hacerlo, aunque, sea triste cuando se corre ese velo de los ojos, cuando percibes totalmente que estás tan solo en este mundo, que no existe la posibilidad de dependencia, de que hay que remediar los propios errores y no los del resto y vivir para uno. Vivir para uno mismo. Solo encuentro el concepto de manada entre mis compañeros animales, solo ellos comparten conmigo sin más que la seguridad de la manada, el calor de amontonarse y cuidarse unos a otros. El código de honor es perfecto. La imperfección se ha ido creando cada vez que le sumamos capas y capas de extraños conceptos a nuestras vidas, láminas superpuestas: obligaciones, apariencias, frustraciones, represiones, felicidades, alegrías, tristezas, amores, desamores. ¿Qué es todo eso cuando te comen los gusanos? ¿Vale de algo, nos beneficia en algo? El amor es algo que no debería doler, un privilegio humano que hemos usado mal, nos hacemos sufrir pues toda esa construcción ficticia, el ego, nos absorbe, nos hace ser egoístas y desdeñosos con los sentimientos que no se producen en nuestro propio cerebro. El amor, no debería hacerte sufrir, no hace sufrir y de hacerlo, pues no es amor y punto. Sigue adelante, no te frustres, no es CULPA, solo no es. Aceptar y dejar ir son la idea perfecta de modus operandi. Estamos encadenados a una serie de tradiciones, de modos de hacer que no nos dejan ser libres ni ser humanos. Estamos encadenados a la producción y consumo de objetos materiales, encadenados a servir por apariencias, encadenados a ser ciertas personas que siguen un camino previamente delimitado. Hemos logrado escribir el destino de las personas, contra toda ley natural, ahora existe el destino. Yo quiero escribir, cultivar, pintar, aprender, estudiar, investigar y amar. No quiero estar encadenada y trabajar para el capitalismo. Me duele. Aunque no sé si es una excusa desde mi misma para evitar ese mundo que tanto me aterra, que me hace sentir pequeña y sola, que me hace vulnerable. No quiero nadar entre mentiras de distintos niveles, no quiero relacionarme con personas sin que las relaciones trasciendan, eso me molesta, amo a las personas, amo ayudar y escuchar a las personas y descubrir el universo enorme que hay en cada una de ellas, quiero aprenderme a todas las personas, buscar su naturaleza entre tantas capas. No quiero existir para los demás, quiero existir para mi primero y luego por los demás.










