No me gusta mirarme a el espejo, porque ya sé qué es lo que encontraré: Unas ojeras demasiado profundas rozando las bolsas. Unos labios demasiado gruesos para mi gusto, una nariz que lo único que hace es arruinar más mi, de por si, deteriorado rostro, tengo una cicatriz en la frente de esa vez que mi hermana se enojó y me estrelló contra la pared, tengo una ligera separación entre los dientes superiores delanteros que nunca me han gustado, la gente suele decirme que soy linda, que mis labios son lindos, que son muy “besables”, bien, déjame dártelos, para que veas lo lindo que seguro se te verían a ti, suelen decirme que mis ojos son de un tono café muy hermoso, bien, déjame mostrártelos cuando lloro, son mucho más “hermosos”.
Suelen jugar y hacer bromas sobre mi cicatriz en plan: Es que quería ser como Harry Potter, joder, que me han hecho odiar a ese puto personaje e intentar por todos los medios cubrir mi cicatriz.
Por último, mi nariz, joder, es lo que más odio y creo que la gente piensa lo mismo, hoy una niña de mi instituto me dijo: Todas tus hermanas se parecen, lo que te diferencia a ti es tu nariz, pero vamos, tanta belleza no era justa, algo tenía que salir mal. Y se soltó riendo,y yo me reí para no llorar.
Mi mamá todas las mañanas antes de salir suele decirme que sonría, que no me amargue tanto la vida, mamá, lo siento, ¿cómo quieres que sonría si odio cada parte de mí? ¿Cómo quieres que salga a la calle con este rostro que me cargo?
Suelo disimularlo demasiado bien, suelo tomarme demasiado fotos que posteo en instagram y a los minutos termino borrando, suelo hacer vídeos tonteando con mis amigas, por favor, que mis amigas piensan que tengo el autoestima demasiado alto, ¿qué pasaría si llegaran a descubrir este blog, me seguirían viendo de la misma forma? ¿Qué pensarían de la chica que se esconde detrás de el seudónimo de “Holmes”?
Quiero un cambio, por favor, alguien que me enseñe a no odiarme tanto.