Negó con la cabeza en reiteradas ocasiones luego de escuchar a su mejor amiga – ¿Cómo podría enfadarme yo contigo? Si tu eres una Santa Paloma, Catherine – Respondió con ironía.
Asintió levemente tras escuchar las declaraciones de la morena, sonriendo al recordar aquella memorable visita a su natal Los Ángeles en compañía de la empresaria, sin embargo, nuevamente su sonrisa se esfumó al tras los comentarios de la psicóloga – ¿Es importante para ti saberlo, Catherine? ¿Saber qué hicimos para divertirnos en nuestros ratos libres?. – Cuestionó en respuesta, pero antes de que la rubia decidiese responder, agregó – Somos amigas, Cath. Amigas. Tenlo presente la próxima vez que quieras hacer algo como lo que hiciste –
– ¿Enemigo? ¿En qué momento esto se transformó en una batalla? – Preguntó irritada.
Tras hacer su elección y ver la reacción de su amada, sonriendo un poco tímida – ¿Cómo podría no estarlo, Lana? Es Catherine. Yo también caí en sus garras, sé lo irresistiblemente tentadora que es… – le respondió en un susurro, mientras sostenía su mirada – No permitas que vuelva a dudarlo – Agregó, para luego reducir el poco espacio que quedaba entre ambas, sin embargo, fue interrumpida por Catherine cuando estaba a punto de besarla. Quería responderle, pero se sentía cansada, sin ganas de querer continuar con la discusión, por lo que alzó su mirada, en búsqueda de aquellos orbes que tanto adoraba – ¿Quieres salir de aquí? – Propuso
Lana observó a Christen y luego a la otra rubia, humedeció sus labios mientras las escuchaba, sobre todo aquellas palabras de la psicóloga que iban dirigidas a ella con respecto a el viaje a Los Ángeles. Escuchó las declaraciones de Christen ante la curiosidad de la tercera persona, aún así Lana no se quedaría con las ganas de confirmarle que la habían pasado fenomenal. “Bastante en realidad” Dijo sin más, pues era cierto, la había pasado muy bien en compañía de la doctora, así como la había pasado en aquel viaje en yate que la empresaria le había ofrecido a la traumatóloga. Al escuchar lo siguiente proveniente de su amante cerró un poco los labios, ‘amigas’ aquella palabra que muchas veces le cerraba las puertas a la morena. Amplió su sonrisa al escuchar lo del 'enemigo’ pues le causaba demasiada gracia que la considerara así. La verdad era que Lana no consideraba el enemigo a Catherine, sobre todo porque su auto confianza, por su poder con las mujeres y las personas. No había tenido a alguien que realmente la considerara rival, pero aquello no lo iba a decir. Tras las ultimas palabras de la de vestido rojo, la empresaria se quedo un poco seria. Aunque no le quitaría el sueño, solo debía jugar bien sus cartas con Christen para no hacerla correr a los brazos de la otra rubia.
Una vez cerca de Christen, la morena la miraba con una sonrisa inocente pero al mismo tiempo y casi imperceptible maliciosa. “No voy a negarlo, Stark tiene su encanto, casi como los anillos de una serpiente, que te hipnotizan hasta caer en sus redes, sin embargo yo tengo algo muy importante, auto control, y por más tentadora que sea si no es algo que quiero, no lo tomo.” Miró a Catherine con una sonrisa maliciosa y luego volvió a Christen. Le regaló una nueva sonrisa acariciando con su pulgar el labio inferior de la rubia mientras humedecía los propios. “No tienes de que preocuparte, cariño” Lana entreabrió sus labios para corresponder lo que suponía iba a realizar la medico. Sin embargo no tuvo oportunidad por la interrupción. Escuchó la propuesta de la rubia, antes de responder se acercó a la barra. “Hey, sirvele algo fuerte a esta señorita, por favor” Pidió un trago para Catherine y tomo la mano de Christen para depositar un beso en su dorso. “Qué disfrutes de la noche, Catherine” Sonrió con elegancia para después comenzar a caminar.
La rubia solo rió frente a la ironía de su ex novia, pues estaba claro que no tenía nada de "santa" – Como dicen por ahí "Los cachos sirven para sostener la aureola" – Bromeó un poco. Continuó prestando atención a las declaraciones de la rubia contraria, asintiendo con la cabeza en respuesta – ¿Eso fue un sí? – cuestionó nuevamente, sin embargo no tardó en recibir la respuesta que esperaba con tanta impaciencia. – Gracias por tu sinceridad, Lana. – Le sonrió a la morena. La morena estaba un paso adelante en la carrera por conquistar a Christen, era algo que tenía más que claro. Pero Catherine tenía una carta a su favor... Conocía a Christen mejor que nadie – Somos más que eso, tu lo sabes. – Respondió a la defensiva. Eran ex novias, habían compartido momentos, buenos y malos. Habían forjado algo más fuerte que una simple amistad – ¿En qué momento? ¿Necesitas que te refresque la memoria, Chris? –
Permitió que la empresaria se acercara a la traumatóloga, dejando que se encerraran en su burbuja por un momento, para luego interrumpirlas justo cuando estaban a punto de besarse frente a ella, soltando una leve risa a modo de respuesta al comentario de la empresaria – Disfrútala mientras puedas, Lana. Si yo fuera tu, no la descuido – Soltó con un guiño, para luego voltear a la barra y ordenar un martini, dejando que las chicas continuaran rumbo a otro sitio.