¿que tanto es demasiado?
“Jesús dijo: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen»…” [Lucas 23:34 NTV]
creo que a nadie nos gusta que nos traten mal. a nadie nos gusta que nos insulten, nos lastimen, nos digan o hagan cosas hirientes, que nos defrauden o traicionen. a nadie nos gusta que, aunque hagamos las cosas bien, nos devuelvan bien con mal.
personalmente creo que es más fácil pedir perdón que perdonar. es más fácil reconocer cuando hiciste algo malo que olvidar el mal que te han echo. no digo que pedir perdón sea lo más sencillo del mundo, pero si creo que es más fácil que dejar atras el daño que te han causado.
pero cuando pienso en el perdón y el dolor que va ligado a el, lo que más pienso es estas palabras de Jesús, momento antes de entregar su espíritu. seamos honestos, Jesús no hizo nada malo, claro que a los ojos de muchos sus acciones eran blasfemas y corrompían la ley de Dios, pero a los ojos de Dios, Jesús estaba representando de la manera más exacta al Padre, de la manera en que por generaciones los judios no habían podido verlo.
Jesús sanó enfermos, resucitó muertos, enseñó la palabra, se mostró a si mismo, el hijo de Dios, y convivió con los hombres, todo lo que hizo fue bueno y tantas personas fueron beneficiadas del ministerio de Jesús, pero las personas que no pudieron ver lo bueno que hizo Jesús fueron los que desearon e hicieron un complot y toda una estrategia para verlo morir.
es decir, no solo hablaron mal de él, y lo insultaron, no solo (probablemente) inventaron chismes o se burlaron de él. no solo le dieron unfollow en instagram o bloquearon en facebook, no solo hablaron mentiras de Él o cualquiera de los problemas que podríamos tener el día de hoy, también organizaron la manera en que lo podían matar.
hasta donde yo se, nadie ha creado un complot para matarme (y si lo han echo pues al parecer no les ha funcionado), pero creo que hablar de matar a alguien ya son palabras mayores, ya no solo es un pequeño resentimiento o disgusto, ya es un odio que tiene tiempo en sus corazones.
y estoy seguro de que Jesús, cada vez que confrontaba a estas personas que deseaban su muerte, él sabía lo que estaba surgiendo en sus corazones y el odio que iba creciendo en ellos. a mi forma de verlo: Jesús sabia ese odio que había en ellos y que a través de ese odio se cumpliría el acto más grande de amor, Jesús muriendo por nosotros en la cruz, porque Dios es experto en convertir oscuridad a luz.
pero algo que me impresiona es que Jesús, ya estando en la cruz, ya siendo víctima del odio y el rencor, estando pasando un dolor espiritual, físico y emocional que no podemos pensar, (si lo físico se nos hace inconcebible, solo piensa esto: Jesús, siendo Dios, nunca habiendo conocido el pecado, fue depositado en el TODO el pecado de la humanidad..para mi, su dolor fue más espiritual que físico). estando en esa cruz, momentos antes de perder toda vitalidad que había en él, dijo las palabras que están registradas en lucas 23:34 – perdónalos porque no saben lo que hacen.
Jesús era 100% hombre y 100% Dios, el pudo haberse librado de la cruz al momento. pero antes de ser arrestado él se entregó a la voluntad del Padre, fue por eso que soporto la cruz, porque el amor de Dios sobreabundaba. y es entonces, en la cruz, que Jesús pide por el perdón de todos los que le habían echo esto. pudo haber pedido por venganza, por ira, por ángeles que vinieran y arrasaran con todos cuantos estaban ahí, el cielo está a su servicio, incluso pudo haber pedido por justicia, pero Jesús pidió por perdón.
pidió al Padre que extendiera su perdón hacia todos los hombres y mujeres que estaban dañando y lastimando e insultando a su hijo. pidió al Padre que su amor y gracia fueran derramadas sobre todos aquellos que mataron al hijo de Dios. los primeros por los que Jesús intercedió para que fueran perdonados no fue por aquellos que voluntariamente pidieron perdón a Dios, sino por aquellos que ordenaron y ejecutaron su mismo asesinato.
tal vez nunca estaremos en la misma situación que Jesús, pero hay situaciones en la vida que pueden ser parecidas. tal vez no estaremos en una cruz siendo insultados y muriendo lentamente a manos de aquellos que planearon nuestra muerte, pero cada día nos enfrentamos a momentos difíciles en los que tenemos dos opciones: guardar rencor o perdonar.
dice la biblia que El ha arrojado nuestros pecados al fondo del mar, El ha perdonado y olvidado, voluntariamente, nuestras ofensas. así que no, en Dios no aplica el “perdono pero nunca olvido”. Dios hará justicia en aquello que lo requiera, pero su gracia ha perdonado todos nuestros pecados. todos merecíamos una eternidad lejos de Él, pero no solo vino y convivió con el ser humano, sino que dio su vida por todos nosotros. por los que vieron de lejos, los que se acercaron a la cruz y por los que pusieron los clavos. el perdón de Dios no se limitó a unos cuantos, el perdón de Dios se derramó sobre todos.
el día de hoy o mañana o en unos meses, tienes la oportunidad de, al enfrentarte a algo que te lastime, de perdonar o de planear tu venganza, o simplemente no olvidar la ofensa y que un rencor vaya creciendo en ti. Jesús no solo nos perdono, sino que envío al Espíritu Santo a vivir en nosotros. Dios no perdonó y se alejó, El perdonó y se acerco más que nunca a los que lo han ofendido.











