Té derramado.
Patrick Jane x male! reader.
Resumen: Te reúnes nuevamente con el CBI tras el asesinato de una mujer que consideras parte de tu familia. Mientras Patrick Jane desentraña las pistas detrás del crimen, ambos descubren que el caso es mucho más complejo de lo que parecía y que Red John ha vuelto a mover los hilos. Entre el duelo, la culpa y una investigación llena de giros, te deberás enfrentar tanto al asesino como a sus propios fantasmas.
Tags: Murder Mystery, domestic abuse, psychological trauma, panic attacks, blood, slow burn, angst, hurt/comfort, eventual romance, grief, homophobia mentioned.
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Un nuevo caso había llegado a tus manos. Esperabas que no fuera nada fuera de lo usual, pues los homicidios habían cesado... o, por lo menos eso pensabas en aquel momento. La tranquilidad se vio sacudida con solo leer el expediente que tu jefe había traído; una mujer latina de treinta y cinco años había sido encontrada muerta en su casa. Aquella joven compartía un vínculo casi fraternal contigo, pues había sido la primera persona en acogerte en cuanto tus pies tocaron terreno estadounidense.
Tomaste asiento inmediatamente apenas viste su rostro en la ficha. "¿Cómo?" fue la única pregunta que podías formular, a pesar de saber bien la respuesta, pues Vanessa había dejado de contactarse contigo después de un fuerte conflicto que habían tenido. Ella empezó a salir con un hombre que no le permitía vivir su día a día y, con ello, empezaron a florecer más problemas: prohibición de salidas, celos injustificados, restricción del uso de aparatos tecnológicos... No te ibas a quedar de brazos cruzados, o por lo menos eso esperabas, pues tu actuar fue demasiado tarde. Vanessa ya no vivía en su departamento; se había mudado con el hombre abusivo.
De vuelta en el presente, pudiste sentir como tu estómago se retorcía por sí solo, las náuseas hacían cosquillas en tu garganta y con ello el frío te dominó.
"¿[ ... ] está bien?" la voz de un agente te hizo recuperar parte de tus sentidos.
Levantaste la vista y con la mejor poker face que podías hacer le respondiste.
"Sí, todo bien. Necesito que saques copias de este expediente, es hora de volver a colaborar con el CBI."
Tus palabras no habían sido captadas con entusiasmo. Todos en el FBI sabían qué significaba aquella sigla y, con ello, arrastraba el nombre de Patrick Jane.
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El viaje fue largo: aproximadamente dos horas encerrado en un auto con un calor insoportable. La única compañía que tenías eran los expedientes, un té helado y una dona, pues no habías almorzado; no te había dado tiempo y, sinceramente, la noticia se había adueñado de tu apetito.
Diste un último sorbo a la bebida apenas te estacionaste junto al edificio. El destino te había arrastrado una vez más a trabajar junto al equipo de Lisbon. No tenías nada negativo que decir, o por lo menos nada de tus cercanos: Cho, Rigsby y Van Pelt. A diferencia de Jane, podías dar una conferencia completa de lo insoportable que era trabajar con él, empezando por su forma tan inapropiada de actuar.
Observaste un poco más el edificio desde afuera. Aún seguías pensando en la noticia, a pesar de que ya habían pasado dos días. Te resultaba totalmente surrealista; no podías imaginarte, y sinceramente no querías imaginar, cómo había sido asesinada. Agradecías internamente no haber sido jefe de área, pues no hubieras sido capaz de ver la escena.
Sacudiste la cabeza, queriendo hacer desaparecer aquellos pensamientos intrusivos. Sabías separar bien tus asuntos personales del trabajo, y este era el momento de volver a concentrarte.
Arrugaste el papel de la dona y lo tiraste en tu mini basurero.
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Apenas el aire con olor a papel y café llenó tus fosas nasales, recordaste por qué habías decidido abandonar la instalación. No era un mal lugar, pero preferías trabajar con el FBI a estas alturas. Observaste con lentitud cómo las personas pasaban a gran velocidad a tu lado; ni siquiera se habían dado cuenta de la presencia de un agente federal e, internamente, agradeciste eso. Preferías pasar desapercibido para evitar caras largas.
Llegaste a la oficina de Lisbon. Hablaron a puerta cerrada unos minutos sobre el caso y, como era de esperar, también llevaban las riendas del asunto. Había sido descubierta una carta dejada por RJ con lo siguiente:
"Viajó desde tan lejos solo para encontrar su verdadero destino en mis manos. El tigre solo despierta con los bocones. No llores por su sueño eterno; ahora es parte de una obra de arte perfecta."
"Un momento, por favor."
Tu rostro empalideció un poco. ¿A qué carajos se refería con "bocones"? ¿Acaso Vanessa sabía algo? Por lo que podías deducir, era así y, como su novio no le permitía hablar con nadie, nunca pudo hacerlo saber. Por ello también lo catalogabas como el primer sospechoso. Ahora bien, si la vida de un policía fuera tan sencilla, ese hijo de puta ya estaría en un cubículo de interrogatorio.
Suspiraste cansado. Se notaba en tus ojeras y en el fuerte olor a café que no habías sido capaz de conciliar el sueño por trabajar.
"Ahora que sabe todos los detalles, lo mejor sería hablarlo con mi equipo."
Lisbon. Su tono de voz era dulce o, por lo menos, en ese momento lo era más de lo habitual. Era evidente que ya había notado el mal estado ajeno y no iba a presionar más de lo necesario.
Asentiste inmediatamente y antes de que ella pudiera reaccionar ya te encontrabas en el marco de la oficina compartida de sus subordinados.
"Bien, como ya era sabido trabajamos con [ ... ], agente por parte del FBI. Espero sigan órdenes y que podamos coexistir en paz." Lisbon se dirigió a su personal. Inmediatamente recibiste miradas de tus amigos, era grato trabajar con ellos pues ya te habías acostumbrado con los casos constantes de Red John.
"Hola chicos, es un gusto trabajar con ustedes. Me gustaría añadir más cosas pero soy consciente de que saben más que yo del caso, me gustaría que me actualizaran de posibles evidencias, sospechosos..." Mientras hablabas con los demás, Jane empezó a cuestionarse el por qué de tu mal estado. No dijo nada, pues estaba tomando una taza de té, como era de costumbre solo miraba tú figura.
"¿Por qué estás tan destruido, [ ... ]? que sepa no eres un workaholic, ¿me equivoco?"
Las palabras de Jane te incomodaron, más de lo que quisieras. Tus amigos solo miraron a Jane y en ello Van Pelt rompió el hielo. "Vamos, seguramente ha tenido mucho trabajo... sabes que los casos de red John son complejos, Jane."
No dijiste nada para aportar a sus palabras. No era algo de lo qué quisieras hablar en medio de la lluvia de datos que te estaban dando.
Nuevamente Jane preguntó lo mismo, sabías que no iba a parar hasta que le dijeras de frente lo que sucedía. "No he dormido bien, el caso sí tiene relación con mi vida personal, sin embargo, no es algo de lo que me gustaría hablar. ¿Podemos volver a lo importante?"
Jane no dijo nada, no tenía porqué, pues tú persona era el reflejo de lo que había sido él en la peor noche de su vida. En cambio, levantó sus hombros liberando un suspiro desalentador, no era muy bueno expresandose. "Mi más sentido pésame."
Aquellas palabras fueron repetidas por tus amigos y de alguna forma ese sentimiento de ser escuchado te trajo recuerdos de Vanessa. Solo les sonreíste como podías y no volviste a tocar el tema.
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Otra vez estabas de vuelta en el auto, solo que ahora por precaución manejaba Lisbon. El viaje fue silencioso, pues solo eras tú, Jane y Lisbon, los demás habían sido enviados a cubrir otras áreas del mismo caso.
Mientras ellos hablaban empezaste a sumergirte en recuerdos, cayendo cada vez en el hueco de la culpa y nostalgia.
Hace siete años Vanessa te había inscrito para estudiar criminología en College Park, lo cual en principio no te había parecido tan emocionante, pues tu vara apuntaba más alto.
"Oye, carajito."
De un momento a otro tu cerebro te estaba jugando mal, pues aquel recuerdo se sentía como si hubiera sido ayer.
"Pérate ahí, mi hijo. Ya te inscribí en una universidad de las buenas, eh. De los cuartos de la mensualidad no te apures, que de esa vaina me encargo yo con Don Carlos. Tú lo único que tienes que hacer es fajarte a estudiar, ¿me escuchaste? mete mano para llegar lejos, papi." Las palabras salían tan naturales, la mujer caribeña tenía la destreza de hablar con dulzura aún y si se tratara de algo negativo.
Las palabras que ibas a decir se quedaron atoradas a mitad de camino, pues el nudo que se había formado no te dejaba hablar con normalidad. No fue que aquel recuerdo se fue desvaneciendo de a poco hasta lograr despertar y ver el rostro de Jane pegado al tuyo. "Hemos llegado, bella durmiente."
El tono de voz juguetón de Patrick te había quebrado un poco, pero a la vez era reconfortante, pues sabías la seriedad con la que tomaba estos casos. "Bien, bien, ya desperté. Vamos a ver."
Tus pasos eran lentos, querías detener el espacio tiempo, pues el domicilio que te habían traído era algo que Vanessa jamás hubiera pisado.
Si es que se podía llamar casa a la pocilga. Le faltaba mantenimiento, estaba todo sucio y no habían rastros del novio de la mujer.
Lo único visible desde la entrada de la casa era en la habitación del fondo la sonrisa.
Te petrificó de inmediato, como si se tratase de un piloto automático, tus pies te hicieron llegar a un costado de la maldita sonrisa. Nunca habías deseado con tanta ilusión morir, ni siquiera por todo el infierno que pasaste para llegar a donde estabas hoy en día se te había cruzado.
Por primera vez después de haber participado en más casos RJ, esta era la primera vez que aquella sonrisa te revolvía el estómago al punto de querer vomitar.
"Hey"
La voz suave de Lisbon te sacó de tu burbuja. Ya habías perdido la cuenta de las veces que el mundo se ensordecía y solo estabas tú frente a tu angustia.
"Jane encontró unas cartas de la víctima. Había estado narrando sus últimos días y los escondió en un jarrón de galletas."
Aquello te pareció irónico, pero no reíste.
"¿Algo más?" aclaraste tú garganta, queriendo concentrarte en el caso de una vez por todas.
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Las horas pasaban, la visita al domicilio no duró mucho, pues ya no había mucho que investigar, o eso era lo que había dicho Jane.
Por su parte, el rubio empezaba a conectar hilos. La carta de RJ, el fugitivo y la especie de diario que llevaba a cabo la víctima. Teniendo la información de su persona era fácil concluir que era una mujer que había sido arrastrada a tener una vida deplorable. Su expediente mostraba que era secretaria y estaba cursando por una carrera de contabilidad, sin embargo, después de haber sido poco menos que obligada a renunciar a su vida se vio envuelta en casos de abuso por parte de Roger, el hombre que la tenía prisionera.
En su cabeza aún había cabos sueltos. Las frases a las que más prestó atención fueron:
"Encontré varias identificaciones en su bolso." " "Roger se ha vuelto más nervioso de lo habitual." "Hablaré con él mañana."
A los demás el silencio tenso solo empeoraba, pues todos (incluyéndote) estaban expectantes a lo que diría Jane.
"Era un asesino, ¿no? él fue quien la asesinó. Se hizo pasar por RJ. "
Cho decidió romper la brecha de comunicación, notaba como necesitabas una respuesta rápida a tus inquietudes.
"No."
Hizo una de las pausas más largas hasta el momento, como si quisiera meditar sus siguientes palabras.
"Ella no descubrió nada. Exploraba posibilidades."
"Entonces, ¿qué fue lo que ocurrió? ¿por qué ahora es un fugitivo de la justicia? si no fuera culpable debería estar en la cabina testificando." Tus preguntas no tuvieron una respuesta inmediata, aquello no te tranquilizaba pero sabías que Jane no hablaría hasta tener claridad del caso. "Si no tienes nada más que decir me puedo ir, con permiso de ustedes."
"¿Tan pronto te marchas? vamos, una taza de té no le hace daño a nadie, [ ... ]. "
Se había levantado del sofá, Jane esperaba que te quedarás a tomar una taza de té mientras te dejaba echar un ojo a las hojas del diario. Además, era de conocimiento que al haber mantenido un vínculo afectivo eras quién más sabía de cómo la víctima actuaba en su día a día.
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Después de analizarlo unos minutos decidiste acceder a su petición, sin embargo los demás optaron por ir a sus casas, no sin antes desearte un buen descanso y preguntar dónde te ibas a hospedar por estos días. A media hora de la institución había un hotel bastante acogedor, eras conocido de los dueños y cada caso que te tocaba en sacramento eras bienvenido a hospedarte ahí.
Y así fue como quedaste a solas con Jane, te preguntabas si era buena idea, después de todo en tus anteriores casos no habías mantenido una buena dinámica con el rubio. "Ten, échale una ojeada y me cuentas qué tal, mientras pondré la tetera." Tomaste las hojas entre tus manos, dudaste por un segundo el leer las cartas, pero la determinación de encontrar al hombre detrás del supuesto asesinato era mayor a cualquier miedo.
Empezaste a leer cómo Vanessa retrataba sus miedos y dudas en las hojas.
La tinta fallaba al igual que su caligrafía cuando se refería a Roger y con ello llegando al final de la hoja viste tu nombre escrito. "Querido [ ... ], mi carajito, espero algún día volver a verte, te extraño como una madre extraña a su hijo. Dios te tenga en su santuario." No decía nada más, la lectura más abajo volvía a lo mismo, retratando sus miedos.
"Jane, hay algo raro en estos párrafos." Le señalaste a penas el hombre llegó con dos tazas de té.
Dos días antes del clímax en pequeñas oraciones decía "Quizás exagero al pensar así de él... Tal vez sean documentos que robó. No sería capaz de asesinar a estas personas, prefiero creer eso."
"¿No te parece raro? una mujer asustada escribe distinto, aquí solo muestra que no estaba segura." Dejaste la evidencia de lado, analizando tus propias palabras, pues aún se te dificulta pensar con claridad, sin embargo no hizo falta, Jane se adelantó a tu conclusión. "Una víctima que sabe que vive con un asesino no duda, no escribe un "tal vez", debería de haber escrito certezas y en cambio solo dudaba, pues nunca estuvo segura de lo que había encontrado."
Hubo una pausa, ambos con la taza entre las manos y con los ojos perdidos en sus pensamientos. De un momento a otro tu cabeza hizo click, ¿y si realmente tenía razón y la teoría llevada hasta ahora era errónea? Dejaste la taza sobre la mesa, saltando de tu asiento para dirigirte al sofá junto a Jane. "Dios Jane, tenías razón." Cerraste los ojos unos segundos, buscaste los hombros del rubio y te sujetaste de ahí. "Roger no se hizo pasar por red John, pues este loco si fue quien la asesinó, no obstante, RJ no la asesinó por saber demasiado, alguien le dijo que sabía demasiado."
Jane sonrió, quizás esta vez su sonrisa era el mejor escenario que podías tener, pues solo significaba una cosa. "Et Voilà."
La felicidad te llenó los ojos de lágrimas, aunque el caso no estaba ni cerca de terminar ya sabían a donde estaba hilada la historia y ahora tomaría otro rumbo.
"¿Necesitas espacio?" La voz de Jane era suave, era el timbre de voz que solía utilizar para hipnotizar a las personas. Sacó una caja de pañuelos y te la ofreció.
"No, estoy bien, gracias Jane."
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El reloj marcaba las nueve de la mañana, en esa habitación de hotel no había más que ropa y útiles de aseo personal. Por primera vez en días logras conciliar bien el sueño, tan bien que podrías jurar haber soñado con Vanessa elogiando tus deducciones.
Te levantaste una hora después a tomar una ducha, pues ayer Lisbon te había pedido descansar apropiadamente antes de seguir en la investigación. Te había quitado de todo estrés hasta medio día. Volviendo a tu cabeza la situación de ayer junto a Jane. Mientras el agua tibia golpea tu cara una nueva conclusión llegó a ti, pues la pregunta del ¿por qué Roger era fugitivo? llegó a su fin.
El hombre escapaba no por ser culpable, o por lo menos no del todo. No huía de nosotros, huía de Red John.
Apenas estuviste listo tomaste una botella de agua del mini refrigerador que tenías y saliste disparado al CBI, esperabas con ansías de que la teoría fuera compartida con los demás, pues Jane probablemente ya había actualizado las teorías de sus compañeros.
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"Buen día agentes, invito las donas." Tu llegada fue bien recibida, pues el rostro de tus amigos se iluminó.
"No tenías qué [ ... ], pero gracias." Rigsby fue el primero en tomar una dona, seguido de Van Pelt y Cho.
"Y bien, ¿ya se les fue informado lo que hemos avanzado?" Tomaste asiento junto a Van Pelt. "Así es, también hemos concluido que su fuga se debe a que huye de Red John." habló Cho.
"Y con eso hemos dado con su último paradero." Las palabras de Van Pelt no habían sido más agradables que nunca, definitivamente era maravilloso trabajar junto a ellos, a veces dudabas si el FBI era tu lugar, pero no era más que por la emoción.
"Fue visto ayer registrarse con otro nombre en el hotel Sheraton Grand, a unos 20 minutos de aquí, pero hoy en la mañana fue visto abandonar el hotel."
"Cho y yo fuimos a investigar hace unas horas y lo único que nos dijeron fue que el hombre actuaba raro. Estaba muy nervioso y paranoico, está huyendo evidentemente de RJ." Rigsby sacó unos expedientes de entrevista y algunas pistas, pues habían descubierto que Roger desaparecía día por medio y volvía a la misma hotelera. " Si seguimos su patrón, en dos días más vamos a dar con su paradero. Sabemos que el número de habitación cambia constantemente, pero se mantiene en pisos bajos, asumimos que para lograr escapar con facilidad ante cualquier cosa."
Mientras se te seguía explicando el plan, llegó Jane junto a Lisbon. Lisbon suspiro con una sonrisa, pues se notaba desde la distancia como tu apariencia había cambiado, estabas más animado y cuerdo. "¿De qué se quedaron hablando ayer, Jane?"
Patrick permaneció en silencio unos segundos. Se había quedado observándote más tiempo de lo normal; no porque tu ánimo hubiese mejorado, sino porque tus ojos ya no estaban nublados por la culpa. "Solo le hice pensar un poco más. Él mismo encontró respuestas."
Lisbon sonrió con discreción mientras su palma golpeó suave el hombro de Jane.
"Me alegra escuchar eso." Caminó hasta llegar a la oficina compartida, notando las delicias que habías traído contigo.
"Me alegra verte bien [ ... ], gracias por estás dulzuras."
La presencia de la mujer te hizo sobresaltar, no había hecho ningún tipo de ruido y algo te decía que no venía en soledad. Dirigiste la mirada por el pasillo y viste a Jane. Estaba inmóvil, pero al notar cómo le mirabas alzó la mano junto a una sonrisa. Le devolviste el gesto y por un momento se te cruzó la idea de que se veía tierno; tenía una sonrisa pegadiza y por sobre todo encantadora, siempre llegaba bien vestido y el aroma a té pareciera que lo tenía impregnado en él.
El toque de sus manos sobre tus hombros te hizo volver a la realidad.
"Veo que tu sonrisa ha vuelto, me alegro."
Solo le sonreíste, ocultaste completamente los nervios que te había causado pensar de esa forma de Jane y con ello llegaron recuerdos amargos. No negabas tú sexualidad, pero te daba miedo admitirlo, pues habías recibido tanto odio injustificado que ya preferías callar antes de hablar. Además, hablamos de Jane, él estaba pasando el luto de su familia y el hecho de sentir atracción por un hombre viudo te revolvía el estómago, estaba fuera de lugar.
"Gracias Jane." Le respondiste para volver a dirigir la vista a los demás, pues a pesar de todo, el ambiente parecía haberse relajado por primera vez desde que llegaste a Sacramento. Incluso Rigsby ya iba por la segunda dona mientras Van Pelt revisaba las últimas entrevistas.
El sonido estridente de un teléfono rompió la tranquilidad del lugar y Cho fue el primero en contestar. "CBI, Cho." De la nada su expresión se arrugó, parecía desconcertado por el tema del que se hablaba con la persona tras la línea.
Todos se observaron entre sí, confundidos por su actuar y no fue hasta escuchar
"¿Dónde?... Entendido. No toquen absolutamente nada, vamos para allá." qué captaron la señal de lo que ocurría realmente.
Colgó despacio, desconcertado con la teoría que habían hablado anteriormente.
"Encontraron a Roger muerto en el hotel."
Sentiste que el corazón daba un vuelco. "¿Y qué pasó con el patrón? ¿no que volvería en dos días?" a pesar de tener una respuesta obvias tus preguntas, nadie habló, cayó un silencio inoportuno en la oficina y no fue hasta que Jane habló que tuviste respuesta. "Pues se nos ha adelantado."
Lisbon preguntó en dónde lo habían encontrado. En el mismo hotel que lo vieron salir hoy en la mañana, probablemente regresó por algo que se le había quedado o quién sabe qué pensó en esos instantes.
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El trayecto apenas duró veinte minutos, pero te pareció eterno. Nadie habló, el vuelco de la trama los había dejado tensos. La única compañía era el ruidoso motor del auto en el que iban.
Tu cabeza empezaba a tirarte recuerdos con Vanessa.
Una de las últimas discusiones en dónde pudiste verla, la última vez que la tocaste y te arrepentías tanto de no haber interferido en su vida.
"Vanessa, por favor, sabes que ese hombre te trata mal, mírate como te tiene, el gil no hace más que pegarte, llegar todo curao' a la casa y gastar toda la plata en drogas, ¿por qué sigui' con él?" Tu mirada solo analizaba los golpes impresos en la piel morena de Vanessa. El hombre se había pasado esta vez, tanto así que estabas decidido de esperar a que llegara para llevartelo preso. "Mi hijo... por Dio', no me haga' esto más difícil. Vete. Yo aguanto lo que tenga que aguantar, pero no voy a dejar que ese desgracia'o te ponga un dedo encima. ¿Me oíste? Tú ere' lo único bueno que me ha pasao' en esta vida. Así que prométeme que te va' a cuidar... aunque me toque seguir aquí.." sus palabras eran como la más letal espada. Intuías que el hijo de perra la amenazaba con ir a buscarte y ella haría de todo para evitar aquello. "Hijo, vete, yo estaré bien..."
El ruido de las patrullas ajenas te hizo regresar a la realidad. Varias personas rodeaban el edificio y la cinta amarilla impedía el paso a los curiosos cercanos.
Del edificio salió un oficial que los guió hasta el tercer piso, por lo menos su operandi seguía siendo el mismo, pues no superó el cuarto piso de altura.
"Fue encontrado por la limpieza en la habitación 320. "
Mientras más se acercaban a la habitación, el pasillo empezaba a sentirse más frío, más pequeño y hasta sombrío. El aire era pesado, por lo menos lo sentías así.
Jane fue el primero en detenerse frente a la puerta, observando el marco de la misma unos segundos hasta que una sonrisa curvó sus labios. "Él sabía que vendríamos."
Todos fruncimos el ceño al escuchar sus palabras, esta vez no había misterios en ellas, o por lo menos para ti no habían. Te posicionaste a un lado de Jane imitando, pues había notado un forcejeo que filtraba luz y con ello el olor a hierro abordó sus fosas nasales.
Abriste la puerta quedando frente a la "obra de arte" que RJ había hecho, así se refería él mismo para sus crímenes. "Et Voilà."
El olor metálico golpeó de inmediato las fosas de los demás, siendo algo nauseabundo para Jane, su mueca expresaba todo.
Roger permanecía sentado de espaldas a la puerta, estaba rodeado de su propio charco de sangre. Tenía las manos apoyadas en los apoyabrazos y la cabeza inclinada a un costado, es como si hubiera muerto observando el paisaje.
No presentaba signos de lucha en su cuerpo, solo un piquete en su cuello por donde fue drenada su sangre.
Lisbon se acercó al cuerpo junto a Jane para ver si encontraban más evidencia.
En cambio tu, te quedaste inmovil frente al baño.
Escrito con la propia sangre del hombre, decía:
"Las mentiras envenenan el alma... Te hacen sangrar"
El aire te hizo falta, las bocanadas que dabas ya no eran suficientes y como si aquella frase fuera subliminal, sentiste que el mundo se estrujaba ante ti. No era una simple amenaza, era una sentencia a sus acciones.
Podías oír como el dúo sacaba conclusiones; Red John había cortado su yugular a profundidad, sin embargo antes de siquiera hacerlo le había inyectado veneno.
"¿Veneno? ¿de qué clase?" oíste a Rigsby preguntar. "Eso lo dirá la autopsia." Le respondió Lisbon.
Tomaste las riendas del ataque de pánico que deseaba adueñarse de ti y caminaste armado de valor junto a los demás. Notaste como Van Pelt junto a Rigsby estaban un poco asustados, o más bien, petrificados. Ver como Red John dejaba a sus víctimas nunca dejaba de perturbar.
"¿Qué significa lo del baño? ¿Alguna idea Jane?" preguntaste inmediatamente, pues Patrick ya había quitado la vista de Roger para ver a lo que te referías.
Al contrario de impresionarse, estaba intrigado. Devolvió la vista a Roger y nuevamente a la inscripción.
Finalmente habló "No lo mató por Vanessa."
Todos lo miraron "Lo mató porque mintió."
Frunciste el ceño "¿Mentir sobre qué?"
Jane sonrió apenas, pues seguía formulando su veredicto, intentaba recrear una conversación a la cual no había sido invitado "Eso es precisamente lo que tenemos que averiguar." Se agachó junto al cadáver para observar más de cerca. Roger tenía sus uñas rotas, descartando la opción de forcejeo asumió que estaba intentando aferrarse a algo con sus últimas fuerzas.
Patrick siguió la dirección de sus dedos.
Debajo de la cama sobresalía un pequeño trozo de papel rasgado.
Lo tomó con cuidado y solo pudo apreciar unas palabras legibles.
"Tigre, Ti..."
Jane se quedó inmóvil unos segundos, como si sus palabras se hubieran atascado a la mitad de su garganta. Todo el caso era otro teatro de Red John, otra vez había llegado tarde para atraparlo y por sobre todo, el daño colateral tuyo no fue más que un pretexto para llegar nuevamente a Jane.
Lisbon lo miró confundida al notar el semblante serio de Patrick, pero este en vez de absorberse en sus propios pensamientos, dejó perder la mirada en ti.
Te veías entumido, desconcertado y se podría decir que hasta asustado.
"Jane, ¿te encuentras bien? ¿necesitas un descanso?" Lisbon le habló suave, pero él ni siquiera se inmutó. Le entregó el trozo de papel y se dirigió a ti a un paso bastante lento, pues no estaba seguro de qué hacer o decir.
Solo sentiste como te tomaba del brazo y te guiaba a las afueras del edificio, queriendo alejarse lo más posible del escenario sensible.
"[ ... ]... vas a necesitar ayuda psicológica y sí, es irónico que te lo diga yo, pero no te ves bien, no has estado bien y necesitas urgente un descanso." hizo una pausa. sus manos te sostenían los hombros y aquello te funcionó de ancla, pues no habías prestando tanta atención a sus palabras, era como si su voz se escuchara más lejos de lo que estaba. "el caso va a ser cerrado, dimos con cabos sueltos y ahora Vanessa podrá encontrar su propia tranquilidad."
De la nada lágrimas empezaron a brotar. Te sentías tonto y vulnerable, como si por fin pudieras liberar todo el peso que había sido puesto en ti días atrás.
"Patrick... disculpa yo... no sé qué decir..." Y tenías razón, las palabras no te salían..
"Está bien, está bien." no hizo más comentarios, al contrario, te brindó el abrazo que tanto necesitabas en aquel momento.
────── · ·
Ya habían pasado unos tres meses, el CBI no te había vuelto a ver o por lo menos Jane era quién no había ido a visitarte a casa.
El caso de Vanessa fue cerrado, el cuerpo fue reclamado por Don Carlos, el hombre que te había acogido en tu llegada al país. Tanto tú como él habían planeado pagar un funeral digno de Vanessa, pues se consideraban familia y la memoria debía de ser honrada de la mejor forma posible. Ella, a quién considerabas madre de madres, merecía un entierro digno.
Actualmente visitabas con frecuencia a Don Carlos, recordando el pasado de cuando habías llegado a sus manos.
"Mi'jo, tú fuiste el ancla de Vanessa, no tengas duda de eso. Pa' ella tú eras una esperanza, ¿me oyes? Y siempre habló de ti con un orgullo tremendo, orgullosa del hombre que eres." el señor hizo una pausa mientras tomaba un poco de su infusión. "Siempre me decía: "Ese muchacho vive metío en el trabajo". Y yo le respondía: "A ese lo que le hace falta es encontrarse un buen carajito por ahí, un novio que le menee un poco la vida".
Soltaste una carcajada divertido a sus palabras. Él como lo era Vanessa, eran un lugar seguro donde era conocido hasta el código de tu alma, pues ellos nunca te juzgaron por quien eras, muchos menos lo iban a ser por tus preferencias sexuales.
Tomaste una de las manos arrugadas del viejo y la presionaste con suavidad. "Ya es hora de honrar la muerte de mi madre, Don Carlos, hay que irnos al cementerio."
Ayudaste al caballero como pudiste, pues de lo abuelo que estaba ya era incapaz de caminar por sí solo, hacía uso de un buen bastón.
Te las arreglaste para subirlo al auto y luego del trayecto al cementerio agradeciste que los estuviera esperando conocidos cercanos de Vanessa y unos amigos de Don Carlos.
A lo lejos notaste a un hombre de rulos rubios, intuiste que se trataba de Jane y que había venido con los demás. Acomodaste a Don Carlos con los demás invitados y te dirigiste donde estaba Patrick.
"Jane, ¿cómo has estado? gracias por..." un abrazo inoportuno te rodeó.
Para Patrick, esos tres meses sin haberte visto fueron una tortura, más allá de lo profesional había sido completamente conmovido por la última conversación que habían tenido y el hecho de solamente recibir actualizaciones de ti por parte de los demás no ayudaba a calmar sus nervios, pues deseaba comprobar él mismo tu estado de salud mental actual. "Que gusto verte [ ... ], te veo mucho mejor." Sus palabras eran dulces, pues aún no se alejaba de ti y susurraba a un costado de tu cabeza.
Sentiste un cosquilleo leve en el estómago, Jane muy pocas veces había roto la brecha entre ambos, sobre todo si hablamos afectuosamente, por lo que tú reacción no fue la mejor. Te quedaste helado unos segundos y no fue hasta oírlo hablar que diste unas palmadas flojas en su espalda. "Estoy mejor ahora, es más, pronto volveré al trabajo, Jane."
Patrick tomó distancia, tomando tu cuerpo por los hombros y sin apartar la mirada, pues seguía buscando indicios de malestar en ti, pero al no ver nada suspiró liberando toda la tensión que había acumulado de la última vez que te vio.
"Van Pelt me actualizaba de tu estado... Me contó muchas cosas, le parecía entretenido que preguntará tanto por ti y a mí me parecía frustrante no saber de cómo te encontrabas." hizo una pausa. "Vine a verte y a dejarle esto a Vanessa."
Se alejó un poco para tomar una corona de flores que había traído consigo.
"Espero no te moleste, los demás no pudieron venir y yo vine en su representación."
Tomaste el ramo y esta vez fuiste tú quien le dio un corto abrazo. El cosquilleo de tu estómago nunca se fue, al contrario, temías que Jane mirará demás tus ojos y notará que tenías las pupilas dilatadas. "Gracias Jane. Ya es hora de dar inicio a la ceremonia, si me permites tengo que ir." Le sonreíste avergonzado y sin poder decirle más, te alejaste de él para adentrarte en el parque, pues ya amigos y cercanos estaban alrededor del ataúd.
Jane no se atrevió a seguirte el paso de cerca, se quedó a una distancia prudente para tener un panorama visual de la ceremonia. En ese mismo instante en que te levantabas a pronunciar palabras por Vanessa, comprendió el tipo de relación que tenían y nuevamente volvió a jurar para sí mismo que el día que encontrara a Red John terminaría con su vida.









