Un pie dentro de la cabaña y su alrededor se convirtió en algo que fue incapaz de descifrar. Sus brazos se extendieron en busca de un soporte y, para su suerte, la ayuda del moreno llegó a tiempo, evitando de esta manera la caída de la azabache y el fuerte golpe que conllevaría la misma. Aferrándose al mayor con la poca fuerza que poseía en esos instantes fue dirigida hacia el baño, en donde desesperadamente buscó por el retrete para abrir la tapa de éste y colocarse en posición. Elevó por un par de segundos la mirada hacia el masculino, sintiéndose ciertamente incómoda por la presencia de un chico frente aquella vergonzosa escena. “¿P-puedes decirle a Storm que venga? No quiero que me veas ser un desastre.” Pidió, sintiendo como la sensación de nausea incrementaba a medida que hablaba.
Mason se movió automáticamente, ese instinto de protección siendo algo inmediato en su persona, llevando a la azabache lo más rápido posible al baño de la cabaña. Storm, por otro lado, buscaba desesperadamente alguna pastilla para la náusea entre los cajones, o en sí algo que pudiera servir para llevar el color de nuevo al rostro de Olivia, hasta que el brasileño llegó con la petición de su presencia en el cuarto de baño. “Solo ve a buscar un Gatorade o algo así, Maze.” El ruloso, algo desorientado por todo lo que sucedió, salió de la cabaña en busca de lo pedido. Storm entró al baño, colocándose en cuclillas para poder auxiliar mejor a la chica. “Olivia, ¿Qué sientes? ¿Solo tienes nausea o te duele el estómago también?”