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dominiquewd:
“Por favor, no”. Inquirió, no era su deseo hacerlo sentir mal al respecto, su pregunta había nacido de simple curiosidad, todavía impresionada con su trabajo. Soltó un suspiro cuando no pudo detenerlo y dirigió una mirada asesina a algunos miembros de su casa. “Son unos idiotas”. Soltó con enojo hacía ellos, odiaba cuando la gente era así. “Seguro, yo te sigo”. Asintió algo sorprendida por verlo de regreso con tanta rapidez, se alegró un poco al ver la pintura en su rostro intacta. “Mi pregunta no era en un mal sentido, me encanta tu espíritu, de verdad”.
Se le quedó mirando por un par de segundos de más, y al final sonrió y negó con la cabeza. “Ah, no te preocupes. No fue por ti” aclaró en lo que intentaba no mirar en dirección a sus compañeros. “Y gracias, me gusta tu ropa, deberías enseñarme a hacer eso, apuesto que en amarillo se vería mucho mejor” la retó olvidando un poco la vergüenza. Cuando llegaron hasta arriba, August notó que solo quedaba asientos en la parte baja de las gradas, no al final como solía ser en los partidos de cualquier deporte muggle. Se sentó en el primero que vio, aún con su pancarta bien sujeta contra sus brazos y meditó para calcular el momento exacto en que podría sacarla. Tal vez cuando Ravenclaw anotara para que su casa sintiera la amenaza que había puesto con sangre falsa en su pancarta, o cuando los maestros estuvieran bien distraídos para que no sospecharan que había sido él (otra vez. El año pasado había sido un conejo en medio del escudo de Hogwarts, le restaron diez puntos por negarse a reconocer al tejón). “Espera” dijo de pronto, observando el campo vacío y luego al cielo. “¿Dónde están los jugadores?”.
mvraclxs:
Claramente, Elaine no conocía la palabra ‘basta’ en cuanto se refería a moda. Llevaba todo su atuendo de azul. El pelo, los pendientes, los anillos, las uñas, zapatos, medias… ¡Nadie diría que no podía pasar casi por el fantasma de Rowena Ravenclaw! Cogió su parasol y fue caminando por los escalones cuando se topó con un fanático de los tejones “Oh ¡es una verdadera maravilla!” exclamó la profesora al ver tal arte de manualidad. Juntó sus manos, soñadora por toparse con alguien tan leal a su equipo “Señor Harthon ¡qué maravilla! ¿Lo hice usted mismo?” pestañeó varias veces, soltando partículas de chispistas de brillantina “Desde luego no debería cargar eso usted solo, permítame ayudarle” manifestó, sacando su varita y logrando que la pancarta fuera ascendiendo a su compás “¿Pasa algo con los profesores?” inquirió, extrañada, mirándole un tanto desorientada pues no sabía que tenía de malo mostrar su entusiasmo al partido.
August había leído un libro de ciencias durante su último verano en la casa de su tía. Era, por supuesto, un libro de muggles. El esposo de su tía Adella, un ávido lector, tenía libros repartidos por toda la casa. Ninguno era de hechizos o encantamientos, ninguno trataba sobre la Batalla de Hogwarts o sobre hierbas. La mayoría eran novelas románticas (de las baratas y de las buenas), el resto eran libros robados de la biblioteca de Londres (tanto August como su tío estaban vetados hasta que pagaran por los libros perdidos y robados). Uno de esos libros hablaba sobre una reacción pavloviana que un científico había descubierto y desarrollado hace un tiempo atrás. Cada vez que August veía a un profesor fuera de una sala de clases, o cada vez que le hablaban en los pasillos, tenía la misma reacción: las manos y la nuca le sudaban, se le dormía la lengua y su semblante se tornaba totalmente culpable y sospechoso de cualquier crimen que lo estuvieran culpando. Así que, cuando descubría que no siempre le hablaban para castigarlo o para interrogarlo, terminaba luciendo como un idiota. O como un niño perdido. “Eh, sí, con mis propias manos. Y la varita, sí, la varita” respondió mirando con atención a la maestra Higglebottom por si cambiaba de actitud en cualquier momento. Hasta ahora no había notado que el animal era un hurón (mucho mejor que un tejón), así que respiró tranquilo cuando la pancarta estuvo en el aire. “Oh, no, es solo que no quería molestarlos” sonrió con inocencia y luego añadió: “Aunque ahora que lo pienso, ya la molesté. Fallé en mi única misión del día”. Cuando la pancarta estuvo lista, August se llevó ambas manos al pecho con orgullo y luego fingió limpiarse una lágrima. “Se ve mejor allá arriba. Gracias, maestra Higglebottom, ¿me puede recordar cuál era el hechizo para levitar cosas? Creo que lo voy a necesitar más seguido”.
dominiquewd:
Los destellos azules que reflejaban de su ropa la hacían sentir demasiado observada, quizá si había exagerado pero, se encontraba tan emocionada que en su momento, le había parecido una excelente idea. “Creo que no, al menos no lo me han notificado”. Soltó en todo su plan de prefecta, ese pequeño aire de autoridad que podía dar de vez en cuando le sentaba perfecto. “Oh mon Dieu, ¿hiciste eso?” Cuestionó con interés, y pensar que ella misma consideraba que había exagerado con un par de hechizos en su aspecto.
Se tocó la cara por inercia, algo avergonzado ahora que comenzaba a atraer miradas. Que miraran su pancarta, para eso la había hecho, pero tal vez no había pensado que entusiasmarse tanto podría traer esas risas bajas y ocultas entre los susurros de los demás. “Ah, sí, fue... una apuesta” mintió apartando la mirada. Algunos chicos de Ravenclaw apuntaban con sus dedos, los de su misma casa estaban mirándolo con incredulidad. “Pero creo que el partido está por terminar, así que no tiene sentido” agregó con rapidez y se dio media vuelta para marcharse y limpiarse la cara. Sin embargo, justo cuando iba a escapar, vio que venía un maestro. Si veían su pancarta ilegal (con un hurón), se la quitarían de inmediato y él no se había desvelado para que eso sucediera. Así que volvió a girarse y se encontró con Dominique otra vez. “Vaya, vaya, parece que se alargó, ¿y si subimos?”.
the power of this…
macmillanabby:
‘ ¿Qué es… qué es esa cosa? ’ observó con incredulidad el tejón gigante que cargaba Harthorn. Después de ver a Teddy Lupin con la cara, literalmente, convertida el animal de su casa pensó que no podría presenciar algo más divertido pero definitivamente ese día estaba lleno de sorpresas. ‘ No comparto tu entusiasmo pero admiro tu determinación ’ añadió, aún divertida por los esfuerzos de su compañero en apoyar a Hufflepuff. ‘ En fin, sube tranquilo, los profesores están con las celebridades por allá ’ cabeceó a los palcos de la “gente importante”, su propio padre andaba por allí apoyando a los tejones, tanto él como Benjy, su hermanito, eran fanáticos de dicho deporte y sabía que no iban a perderse el primer partido de la temporada.
Sonrió ampliamente y acomodó su cartel para que no se perdiera de vista entre los otros más producidos (y definitivamente más mágicos) que había hecho el resto de su casa. Tal vez, hace un par de años, se habría sentido mal e incluso inferior de no haber logrado algo tan espectacular, pero este año venía con más sorpresas. Sorpresas muggles. Nunca en su vida había logrado hacer un hechizo que sacara chispas de su varita, pero ya no tendría que preocuparse más porque este año había logrado ingresar de contrabando unos pequeños petardos muggles que había pegado y camuflado en su pancarta. En cuando lograra encenderlos, todo el equipo vería su gran apoyo incondicional. “Gracias, quise darle un giro inesperado este año” comentó feliz, desde el cambio de animal (por accidente, se le hizo más fácil dibujar un hurón) al espectáculo de luces que daría, August lo tenía todo fríamente calculado. El único problema, claro, estaba en que no quería que lo vieran haciendo fuego, así que necesitaba un cómplice ingenuo al que jamás culparían. “Por cierto, Abby, quería pedirte un favor. ¿Recuerdas ese encantamiento sencillo que nos enseñaron en segundo año para sacar fuego de la varita? No fuego como si saliera de la boca de un dragón, sino ese que sacaba una pequeña chispa para encender una fogata. Algo diminuto. ¿Crees que podrías recordármelo? Por alguna razón mi memoria está fallando con ese encantamiento en particular”.
blacksnitchs:
“¿Eso es un… hurón?” preguntó ignorando las palabras del moreno, su atención estaba fija en aquella pancarta horriblemente hecha, pero bastante llamativa “Pensé que el animal de tu casa era un Tejón” ladeó el rostro, tratando de observar bien el dibujo entero, confundida (y pensando que si alguien del equipo viera eso durante el juego, seguro iba a distraerse demasiado) “Ah, no, los profesores están en los palcos” comentó señalando hacia dichos asientos, directivos e invitados especiales estaban ahí, incluso su hermana, a quién no quería ver por el momento.
“¿Un tejón?” inquirió burlesco y soltó una carcajada. “¿Crees que no sabría cuál es el animal de mi casa? Somos hurones. Claro, en el dibujo del escudo sale gris, pero lo hice negro porque así nos vemos más geniales” respondió con orgullo y estiró más su cartel para hacerlo notorio ahora que sabía que los maestros estaban al otro lado y que se tardarían mucho en llegar hacia él para bajar su obra maestra. A menos, claro, que usaran algún hechizo para quemar la pancarta. “Oh, no pensé en eso” murmuró para sí mismo, pensando en cómo hacer para evitar eso. “Oye, Prue, ¿sabes algún hechizo que provoque diarrea?”.
lanazabini:
“Obviamente que no buscaría sentarme cerca de algún profesor.” Comentó, dando a notar su desapego a las reglas. Se detuvo a leer con curiosidad el cartel y una risotada escapó de sus labios. “Me gusta lo pasivo-agresivo. Siéntate antes que te atrapen, pequeño tejón.”
Sonrió por acto reflejo (como siempre vez que le decían algo amable) y se sentó de una vez en las gradas para ver el partido, pero cuando comenzó a colocar su cartel para que el equipo lo viera, escuchó el silbato del árbitro y los gritos eufóricos de todos a su alrededor. Y solo ahí se dio cuenta de varias cosas a la vez. Uno, el partido había terminado. Dos, Hufflepuff no estaba jugando. Tres, había ganado Slytherin (otra vez: Hufflepuff NO estaba jugando). Y cuatro, Lana había dicho tejón. No hurón. August abrió los ojos al darse cuenta de todo eso y miró de inmediato su dibujo. Y luego el escudo de la túnica de Lana y la del resto de sus compañeros. De inmediato bajó su cartel y comenzó a doblarlo para ocultarlo bajo su túnica. “Creo que ha ocurrido un terrible error” murmuró avergonzado.
lvcyweqsley:
¿Cómo cuantos minutos tenía que permanecer en el partido para que su mala suerte fuera absorbida por los jugadores de su casa? Ya había apostado, ya había danzado de un palco a otro por si era necesario dejar rastro de su maldición por todo el lugar. Ya había hecho todo eso ¡y el partido apenas comenzaba! ❛ Ay al diablo ❜ musito la rubia, casi corriendo para salir de las gradas. Desde hoy dejaría de odiar a esos compañeros que en primer año le prohibieron asistir a los partidos porque traía mala suerte. Desde hoy les montaría altares, les haría alabanzas. Y esperen un momento… ❛ ¿Eso en tu cartel es una rata? ❜ Interrumpe la conversación ajena, quizá inclinándose un tanto para poder apreciar mejor.
En cualquier otra situación habría fingido estar ofendido ante tal acusación a su obra maestra, pero ese día de verdad se sentía orgulloso de haber pegado doscientas piedras en un pedazo de papel. Hasta la pintó con la sangre negra de sus enemigos (solo era la tintura negra para el cabello que le había robado a uno de sus compañeros, quien desde un incidente en segundo año había quedado con el cabello azul de manera permanente), así que no estaba para ofensas. “¿Una rata?” inquirió indignado, llevándose una mano al pecho, justo sobre el corazón. “¡¿Una rata?!” volvió a preguntar, mirando a su hurón negro, la mascota de Hufflepuff para ver si se había equivocado. Pero no, era un hurón, no una rata. “Ten más respeto, es Twinkle, la mascota de Hufflepuff, nuestro orgullo, el amuleto de buena suerte que nos llevará a la victoria” recitó al mismo tiempo que llevaba la otra mano a una oreja del hurón. “No la escuches, Twinkle, eres más que una rata, más que un hurón, eres un hermano, un amigo”.
Iba tan apresurado porque el partido ya había comenzado y él se había tardado por hacerse bien el maquillaje (la mitad de la cara negra, la otra mitad amarilla), que no se dio cuenta de que debía subir todos los escalones hasta las gradas con su pancarta gigante de un hurón negro que decía “GANEN HUFFLEPUF, O VERÁN”, la cual pesaba más que él mismo (tenía muchas decoraciones y piedras del lago pegadas con pegamento súper mágico para que no se salieran). “Disculpa” dijo cuando vio un rostro conocido. “¿Sabes si hay algún maestro en esta grada?” inquirió ansioso. No le permitieron hacer su propia pancarta ni canto para el partido, pero eso no lo detuvo. Ahora solo necesitaba poner su creación sin que un profesor (o peor, el prefecto de su casa) lo detuviera.
#mood
blacksnitchs:
“¿Vas a salir con ella?” preguntó algo escandalizada, hincándose en el suelo para poder observar bien el golpe, August en serio tenía problemas si pensaba salir con una chica así “Vas a morir en esa cita, estoy segura” exclamó con un suspiro, tomando su varita de entre la tela de su capa para entonces apuntar directamente hacia su nariz, quitando la mano ajena del camino “Episkey” murmuró suave, su voz algo dulce. La nariz del contrario se acomodó y la sangre dejó de fluir, aunque si estaba hecho un desastre “Anda, Carrie, mejor vamos a limpiarte. ¿Aún te duele?” cuestionó un poco preocupada “Esta es la primera vez que uso este hechizo, no sé bien como funciona” admitió, los libros que se encontraba en la sección prohibida no eran exactamente explícitos en esas cosas.
“¡Por supuesto! Se dio el trabajo y el coraje de invitarme, no iba a rechazarla solo porque cometió un pequeño error” la defendió, pero justo le salió más sangre por entre los dedos y se manchó la camisa. Asombrado, esperó a que Prudence le arreglara la nariz, ¡de verdad había un hechizo para eso! Tomó la nota mental de buscar hechizos así para más tarde, nunca se sabía cuándo serían necesarios, y luego se tocó para ver que todo estuviera en su lugar correcto. Sonrió al no sentir nada más que el tacto de sus dedos, ni dolor ni fractura a la vista. “Está perfecta, gracias Prue” respondió con otra sonrisa. Iba a regalarle un abrazo como agradecimiento, pero luego recordó que seguía cubierto de sangre. “¿Carrie? ¿Al fin la viste? ¿Qué te pareció? Sigo diciendo que la primera daba más miedo. ¿Qué tal si Carrie solo era una bruja que nunca recibió su carta? Todo tendría sentido si fuera así”.
nessmcnster:
se destensó los hombros para deshacerse del escalosfrio que la había recorrido. acto seguido, agitó la taza para distorsionar aquel mensaje, no queria volver a verlo. sus sentencias la obligaron a reprimir una risa, que en tanto silencio la delataría, —es cierto, podría ser peor. —susurró, y se dejó caer en el respaldar, — y a tí que te toc- —al verlo cambiar su resultado, negó con diversión. —¿de casualidad ese niño no era huérfano también?, ¿o esa era otra peli?
Le dedicó una sonrisa inocente después de borrar la imagen de sus hojas, no era la primera vez que le salía esa figura y comenzaba a tener la sospecha de que ya era una broma de mal gusto por parte de sus compañeros. Al menos eso tendría sentido, ya que los chicos que se sentaban en la última fila siempre se la pasaban riendo. “No lo sé, nunca terminé esa película, no quería que me maldijeran por ver al anticristo” justo la profesora llegó a sus puestos y revisó sus tazas, pero se dio cuenta de inmediato que habían revuelto las hojas y los regañó. Se apartó negando con la cabeza y August siguió hablando. “Pero en serio, no te preocupes mucho por el Grim, apuesto a que solo es un cuento para asustar a las personas”.
“of course i’m fine. i mean, who wouldn’t want to be told they’re going to have a painful, grim death, on their divination class?”
“Podría ser peor” comentó revisando las hojas de su taza. Tenían una forma obscena y August lo arregló con una cuchara antes de que la maestra llegara a sus puestos para revisar. “Una vez le dijeron a un niño que provocaría el apocalipsis y que traería el infierno a la tierra solo por nacer el 6 del 6 del 6. ¿Quién le dice eso a un niño?”. @nessmcnster.
“can you cast a patronus?”
Tragó en seco y preparó su varita. Se había preparado mentalmente para esta situación, para el día en que tuviera que invocar a su patronus para defenderse del mundo, pero no pensó que ese día llegaría tan pronto y frente a un maestro. “No digo que no pueda, pero tampoco sería correcto afirmar que la posibilidad de invocar un patronus ahora sea alta, aunque sí puedo, pero es temperamental y- ¿esto es una prueba?” inquirió asustado, aún con la varita en alto y sin moverse. @octcviawcng.
“when in doubt, go to the library”
“No digo que no tengas razón, pero existe Google” comentó y de inmediato extrañó a su celular y a Siri, tierna y dulce Siri que le respondía todas sus preguntas durante el verano, por más obvias o tontas que fueran. @rosstellar.
“next time she pushes you again, i swear to god i’m hexing her arse.”
“Pero si haces eso ya no podré ir a nuestra cita” reprochó con una mano cubriendo su nariz. La historia corta era que la chica había lanzado un hechizo simple para hacerlo tropezar y caer al suelo. Según ella, fue para llamar su atención, pero August no tenía buenos reflejos y terminó con la nariz estampada contra el piso y ahora no podía hacer que dejara de sangrar (sabía que había algún hechizo o encantamiento para eso, pero seguía algo aturdido por el golpe y la invitación que había recibido después para una cita junto al lago para el atardecer). @blacksnitchs