Vida nueva
Xade despertó, a su lado estaba Celia, enroscada con la manta por debajo de los hombros. Se quedó mirándola un rato, fijándose en su rostro y luego mirando sus pechos que sobresalían ligeramente por su camiseta. Se sintió turbado y cerró los ojos para no pensar en ello. Volvió a quedarse dormido.
Celia aprovechó el momento , se estaba haciendo la dormida para poder mirarlo y disfrutarlo. Bajó un poco la manta, levantó su camiseta y se fijó en las líneas que dibujaban su vientre, su pecho latente por la respiración, la curva de su V. Bajó un poco más la manta para ver más abajo, pero sin percatarse de que Xade se había despertado y la miraba, se asustó cuando escuchó su voz.
- Eso es privado
Celia dio un brinco del susto y lo tapó disimulando
- Bueno, tu te destapaste, podrías haberte resfriado.
- Claro, seguro que me destapo solo con este frio. – Se incorpora en la cama sentándose al borde-- ¿Qué estabas haciendo…?
- ¿No es obvio?, taparte.
- Ya, claro. -Mira a la chica con desconfianza-
- Bueno, se queja el chico que no paraba de mirarme las tetas mientras dormía. – Se pone a gatear hacia el juntando sus pechos con los codos-- Xade se enrojece y aparta la mirada rápidamente.- Vayamos a comer, pervertido
- Pero yo no… -Su boca es tapada por un sujetador que le tiró Celia-
- ¡A comer!
- Mierda… -murmuró Xade por lo bajo-
Una vez bajaron la incomprensible escalera, llegaron a la cocina.
- ¿Cómo es que no te pierdes en esta escalera?
- Yo vivo aquí, el nuevo eres tú.
- Ya, pero es que siempre cambia.
Ella se apoya en la encimera en actitud molesta y pega un gran bostezo. Con un movimiento de manos saca leche de la nevera desde ahí. - Tiene un patrón que va cambiando cada cinco minuto, además, yo la controlo. ¿Leche?
- ¿No tienes café?
- Tengo que ir a comprarlo después, entre otras cosas. Bueno… tenemos.
- Bueno, comeré lo mismo que tú.
Empieza a sacar mágicamente más elementos y prepara dos cuencos de leche con cereales, miel y virutas de chocolate que los lleva a la mesa sin tocarlos.
- Incluso siendo un lugar mágico, comes lo mismo que yo.
- Si, anda termina la comida que nos vamos.
Cuando suben a vestirse tienen otro encuentro picante…
- Que, ¿no te vas a cambiar? - dice Celia sentándose en la cama y mirándolo con picardia.
- ¿Contigo delante?
- ¿Por qué no? -Se apoya en sus manos-
Xade se pone de espaldas y se saca la camiseta con normalidad. Ella se fija en las líneas que dibujan los músculos de su espalda y se sienta tensa al ver que también va a cambiarse de pantalón. Le mira el culo, apretado en sus boxers y su cara cambia de color.
- Listo. - Se gira para ver a su amiga, que se dirigía a el con la cara roja-.
Ella lo empuja en la cama y se queda cerca de su cara.
- Ahora… -coloca las manos en su pecho- te toca a ti. - se impulsa y se pone delante de el mirándolo con juego. Empieza a levantarse la camiseta despacio, fijándose en la cara de Xade tan roja y su pecho que sube y baja acelerado. Entonces se da la vuelta con velocidad y se quita la camiseta, la cual tira a la cara de Xade de espaldas. Él admira su cuerpo, fijándose en las curvas de su cadera y su culo, que enseguida estaba cubriendo con un pantalón con unos vaqueros.
-Ahora estamos listos.
Agarra una mano a Xade y cierra los ojos, lo siguiente que siente es una sacudida y aparecer en el vestíbulo de la casa. Él no preguntó que ha pasado, para no ser delatado como un novato, por lo que dedujo que fue un teletransporte.
Fueron por un camino pedregoso, donde vieron una ciudad y se dirigieron a un recinto en concreto. Lleno de gente que a el le parecía extraña. Anduvieron por tiendas, comprando comida que le parecía normal y ropa.
- ¿Por qué solo compras ropa de chico?
-Es para ti -respondió Celia- Tonto. Si vas con esas pintas, causarás curiosidad sobre el resto.
- Ah bueno… -Se miró sus ropas que le parecían normales y siguió caminando confuso-
Acabaron la tarde, comieron en un lugar donde se conocieron un poco más y volvieron a casa de la misma manera que salieron de ella. Aparecieron en el vestíbulo de nuevo. Ella ya se estaba quitando los pantalones y el la miraba enrojeciéndose.
- No me mires así, aquí el raro eres tú que aún no se ha quitado sus pantalones -soltó una risita-
Xade no supo que hacer, por lo que se quedó parado sonriendo incómodamente
- Vengaaaa… -ella se acercó por su espalda apoyando sus pechos y le desabrochó el pantalón- Tan difícil no es, el resto te lo dejo a ti. -Se fue moviendo sus caderas y llevando las bolsas tras de sí sin ningún esfuerzo, soltando otra risita-


















