Siento que te quiero cada día una pequeña cantidad más. Esa cantidad aumenta cuando escucho esa linda voz, cuando te veo y siento que mi corazón saldrá de mi pecho. Te quiero cuando me vas a visitar a casa porque sabes que no puedo salir, cuando me besas y tus ojitos se ponen chinitos y tu sonrisa se agranda. A veces me imagino el momento en qué encuentres otra persona mejor que yo y decidas irte de una vez por todas. Lo más confuso de esta situación es que prácticamente ya no somos, pero a la vez no me dejas, no me quieres soltar y no hay sentimiento más doloroso que esto, porque yo tampoco quiero soltarte.












