Lisandro Santa Cruz by Adan Romero – Moan Zine

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Lisandro Santa Cruz by Adan Romero – Moan Zine
El Primito: Parte III
Parte I - Parte II
Ahí me dejó como medio helado, no esperaba que me dijera eso así que solo atiné a entrarme a la casa, mis viejos ya estaban por irse a la casa así que llegué justo a tiempo.
A la semana después, me llega un mensaje de texto. Era el Amaro. ¿Cómo chucha encontró mi numero? dije entre mi.
“Oye y no me respondiste lo del otro día po, cuándo nos vemos de nuevo?” decía su sms y al final terminaba diciendo “Soy el Amaro ;)”
“ajajaja hola, cómo estay? como me encontraste?” le respondí a los 15 minutos, para hacerme el interesante y no verme tan desesperado por responderle.
“Eso te lo diré la proxima vez que nos veamos” me dice al segundo que yo le envío el mio.
No encontraba la manera de cómo o de dónde mi primo encontró mi numero, si por lo que sabía no era cercano a mi abuela. En fin, la cosa es que un día X viajé donde mi abuela a pasar el día, en ese entonces como todo pendejo, pasar tardes con la abuela no era del todo aburrido. Lamentablemente no ví al Amaro, tampoco le quise escribir un mensaje para decirle que estaba cerca. Me encontré con un par de familiares más que también vivían por el sector; una tía, un primo con el que ya había conversado un par de veces, le decían Jota y era ya más grande, como 7 u 8 años mayor. Además andaba con la Ale, su hermana dos años más grande y una amiga de ella.
No me llamaba mucho la atención compartir con ellos en verdad, eran más grandes y tenían chistes de adultos fomes que no me daban risa. Pero el Jota me vió algo aburrido e insistió en meterme conversa.
— Oye pendejo y tú cuantos años tení? – me dijo haciéndose el simpático, dándome un codazo en las costillas.
— Tengo 14, ¿y tú? parece que ya eri algo viejo o no? – Le respondí sin disimular mi molestia por haberme dicho pendejo sin siquiera haber hablado antes con él. Patúo.
— Na que ver, 21 años es estar en la juventud plena – dijo con un leve tono de soberbia.
La verdad es que me molestaban y quería que se fueran, ya que no estaba el Amaro, prefería quedarme con mi abuela y era. Así que lo dejé de pescar y me puse a jugar a la culebrita en mi celular.
— Oye y te hai juntado con el Amaro? Ese tiene como tu edad po, o no? – Me dijo casi parándose al frente mío para preguntar — Es terrible loco ese pendejo – replicó y añadió una risa.
— Hmm, sí. Algo lo ubico – le respondí ya con una voz de desagrado, haciendo que se diera cuenta de mi malestar por su presencia.
Me siguió haciendo un par de preguntas sin sentido, él hablaba sobre las cosas de grandes, que yo como pendejo aún no sabía y que cuando creciera iba a conocer lo que era la vida y alardeaba de cosas que para mí eran puro cuento de él.
Al fin se terminaron yendo, y a la noche me fui yo. Ya acostado me volví a acordar del Amaro, y le escribí:
— Estuve cerca de tu casa hoy, no te vi.
Sin respuesta, pensé que ya no me iba a volver a pescar más. Un par de días después mi abuela me llama y me invita a quedarme a su casa, que tenía “grandes panoramas de verano para un lolito de 14 años”, lo que en realidad era acostarse a las 12 en vez de las 10 viendo películas de terror.
Eran como las 6 de la tarde y mientras me bajaba de la micro con mi bolso, veo salir al Amaro del negocio de la esquina, sin miedo ni nada, me acerqué a hablarle, y antes de que alcanzara a decir una palabra me dice
— Weeeena po Martín, como estay? Oye antes que nada, sorry por no responderte el mensaje, es que me quedé sin lucas pa’ recargarlo – mirándome con los ojos del gato con botas, su sonrisa perfecta.
— Dale tranqui, oye me quedaré donde mi abuela hoy, te tinca vernos un rato? – Se la tiré, sin pensarla y antes de que me pudiera arrepentir. No le dejé espacio para respuestas y volví a decirle — Después que tome once te mando un Sms y salimos a dar una vuelta.
El primito quedó como sorprendido con la iniciativa y sin añadir mucho, siguió su camino. Dicho y hecho, un par de horas después, le escribo que estaba listo y me dice:
“Juntémonos en la camioneta de mi viejo, te espero en 5.”
Era una de esas camionetas tipo van, pero más pequeñas. El Amaro me dijo que le pedía las llaves al papá para “subirse a escuchar música”. A mi parecer, era su mini motel. Abrimos la puerta de atrás y nos subimos, avanzamos hasta los últimos asientos, pusimos un poco de música, super baja, y nos sentamos como de lado, mirándonos frente a frente.
— Oye y tu siempre vienes para acá? – le pregunté
— La verdad, es que he venido solo un par de veces - me dijo susurrando. — Oye. y estay equivocado si creí que traigo a todo el mundo aquí – añadió con una carcajada final y al terminar de reírse, me toca la pierna.
— La otra verdad, es que desde lo que pasó en el ciber, como que quería que puro pasara de nuevo.. me gustó caleta. – me decía mientras se acercaba más a mí, ya pasándome la mano por encima de mi paquete y yo sólo dejándome querer. — Tengo que hacerte una pregunta si.. prométeme que me responderás con sinceridad – me dijo mirándome fijamente.
— Sí dale – le dije como asustado.
— ¿Todo queda piola?
— Todo queda piola – respondí.
Se me abalanzó encima como si lo hubiese estado esperando por siglos. Me empezó a dar besos en el cuello mientras que yo con mis manos le sentía todo su cuerpo duro. Su pene era muy sensible, por lo que al mínimo roce ya se le ponía como roca. Él seguía dándome besos en el cuello y cerca de la boca al mismo tiempo que me bajaba los pantalones. Hice lo mismo con él, con la diferencia de que él ya estaba mojado entero. Sus boxer parecían como si ya hubiese acabado. La adrenalina de estar dentro de una camioneta, en un lugar público, con tu primo, era altísima. No fue mucho trámite y bajé a chupársela. El aroma que tenía esa zona mientras bajaba me calentó mucho; un boxer sudado, mezcla de precum, un pene caliente, las feromonas de un mino de 16 años.
— Ven wn – me dijo mientras me levantaba la cabeza y me indicaba que me sentara. — Me toca a mi ahora.
No creía que la pudiera chupar tan bien. Quizás no sea gay, quizás es porque los hombres saben como nos gusta que nos las chupen y por eso lo hace así, decía yo entre mi. El Amaro empezó de a poco, pasando la lengua desde abajo, llegando hasta la punta para después meterlo todo dentro. Subió una de sus manos, buscando mi pezón y cuando lo encontró empezó a jugar con él, me daba una sensación extrema de placer. Yo solo atinaba a tocarle sus rulos, despeinados; a ratos se los jalaba y él soltaba un quejido de dolor. Era porque me lo estaba mamando como nunca nadie lo había hecho y mis espasmos me hacían tirarle el pelo. Luego de estar así por unos minutos, y yo conteniéndome las ganas de explotar, se levantó a mi altura y me dijo
— Te gusta así?
Mientras esperaba mi respuesta, me quedó mirando fijo y se comenzó a acercar, y junto con la adrenalina que ambos teníamos en ese momento, yo me acerqué más, y le di un beso. Me lo correspondió. Aunque para mi mala suerte solo fue uno, intenso y rico. Había superado mis propias expectativas. Todo lo hasta ahora sucedido con él era más de lo que esperaba. Así que seguimos masturbándonos, tocándonos nuestros cuerpos que con los minutos ya habían empezado a transpirar. Él jugaba mucho con mis pezones y mi cuello, mientras que yo me fascinaba con sus piernas gruesas y su pene que parecía volcán en erupción de tanto precum que le salía.
Nos detuvimos como 3 veces porque sentíamos que alguien venía, al final era gente que pasaba por fuera pero que nunca nos vió, obviamente porque nos hacíamos los invisibles.
— Creo que me queda poco – le dije casi jadeando.
— En serio? podí acabar encima mio? – me replicó el Amaro
Que me haya dicho eso aumentó mis ganas de acabar en un 1000%, así que me levanté como pude, me abrí de piernas y me senté con mis piernas abiertas frente a él. Nuestros penes quedaron juntos, y latían como si fueran el corazón mismo. Intenté masturbar ambos penes con una sola mano, como en las películas porno, pero el pene del Amaro era tan grande que no pude. Al comenzar a sentirlo excitarse más y más supe que ya estaba por acabar, yo me empecé a masturbar más rápido. Quería que acabáramos los dos juntos cuando entre gemidos más fuertes me dice
— Ya me vengo !
No terminó la frase y soltó un chorro de semen aún más grande que en el ciber, no paraba de eyacular y ese olor a semen que se esparce instantáneamente me dio el impulso para que yo lo hiciera también. Mi semen le llegó hasta el cuello, le podría haber llegado a la cara si es que no hubiese levantado la cabeza.
Nos quedamos unos segundos inmóviles, pegados, uno frente al otro, y mientras esa pérdida de fuerza que a uno le da después de acabar nos invadía, me fui acercando más y más a él, hasta quedar nariz con nariz. Él toma un suspiro lento, yo tomo el mio, y nos volvemos a besar. Esta vez fue un beso tierno, sin lengua, sin abrir mucho la boca, fue un beso cálido como en forma de agradecimiento por el buen momento que nos dimos.
Luego de eso, me separé de él y le di el espacio para que pudiera limpiarse, acto que realizó nuevamente con su polera. Esta vez no hubo frialdad por lo sucedido, solo preocupación y ese sentimiento de culpa, quizás remordimiento, que a uno le da cuando sabe que ha hecho algo indebido. Ambos guardamos silencio por unos momentos, tiempo que usamos para vestirnos y arreglarnos para poder volver a nuestras casas.
— Oye acuérdate, todo piola, vale? – me dijo el Amaro sin un tono amenazante, sino más a modo de complicidad.
— Si obvio – le respondí mientras nos bajábamos de la van.
El Amaro ya estaba bajando del vehículo cuando escuchamos que desde la oscuridad de la noche alguien venía. Me alejé de él en 1 segundo y me puse lo bastante lejos para no levantar ninguna sospecha. Sabía actuar bien. El Amaro se puso nervioso y empezó a cerrar la puerta algo tembloroso. Alguien tosió dos veces. Se escucharon unas bolsas plásticas. Ya se sentía muy cerca ¿Será el papá?, ¿Nos habrá pillado?, ¿O solo será un vecino equis? me decía yo entre mi en micro segundos.. Ya me estaba pasando todos los rollos posibles y las respuestas que tendría que darle si es que me preguntaba por qué me estaba comiendo a su hijo, a mi primo.
— ¿Y ustedes? – hizo una pausa y añadió con curiosidad — ¿En qué están?
Continuará…
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Soy Chileno Con 22cm De Carne
Yop de conce
Quien en conce para algo hot
Que los gays chilenos reblogeen 👍🏻👌
holaa
Hola que tal
Cabros hagamos un grupo en Whatsapp po, para cuartearnos wns y lesear :D manden números.
74629291