Colección de comparaciones inevitables entre los Venetos y los otros.
Momento Barcelonés VS fiesta en el Lido de Jesolo
El septiembre pasado visité Barcelona. Decidí ir a la playa, una de tantas de allá que sólo consisten en ser un pedazo de arena colindante con el mar, sin nada de especial. El día era magnífico y tantos estaban ahí, solo para descansar un poco o darse una pausa durante el descanso del trabajo. Había gente que tomaba el sol, leía, platicaba o escuchaba música. También algunos vendedores ambulantes y una que otra persona que se atrevía a entrar al agua fría del mar. Aunque si cada quien estaba en lo suyo, se apreciaba de manera natural un ambiente cómodo y tranquilo en ese momento.
Días después, al regresar a casa en Italia tuve que ir a un “addio al nubilato”* en Jesolo. Jesolo es una de las playas predilectas de la gente del Veneto a la que se acude para divertirse o simplemente disfrutar del mar.
Extrañamente fui golpeada por una cierta nostalgia, lo cual a primera instancia era seguramente irracional, y más aún porque me di cuenta que lo que lo provocaba era un recuerdo de mi momento trascurrido en aquella playa barcelonesa. La sensación tuvo menos sentido al completarla con el hecho de que solo estuve en un pedazo de playa común y corriente, sin nada en especial, a la cual había asistido solo una vez en mi vida. Ahí, sentí automáticamente el cambio en el ambiente.
Incluso si yo era parte de un “festejo”, en Jesolo, una playa que había visitado varias veces, para mí era evidente la distancia fuerte que evocan con su simple presencia cada persona, la frialdad que transpira la gente entre sí, como un campo de fuerza protector definiendo perfectamente el grande espacio que debe de existir entre ellos y los demás, a menos que se conozcan desde hace mucho tiempo, hablo de varios años. Me recordó lo que pretendía no recordar, que las personas aquí, por su cultura misma, se abren muy difícilmente a los que conocen desde hace poco. De nuevo, no estoy diciendo que los convierta en malas personas, solo unas completamente diferentes, que después de años de vivir aquí, he aprendido a entender, pero no a habituarme a compartir esa misma forma de vida.
* Addio al nubilato: se traduce como “despedida de soltera” y es un festejo que se toma muy en serio entre las mujeres que están por casarse en Italia.”













