El prÃncipe y el aiseide
(Pequeño relato originalmente hecho para "Husmeando el cuarto de Koto", del AU "JardÃn de lotos". Publico esto para subir los dibujos con un contexto, y para tener un registro completo de la historia, ya que en twitter figura como un cuento incompleto.)
Hace mucho tiempo, en un reino lejano que ya no existe, de colores cálidos, noche eterna y una luna roja... existió un amable prÃncipe.
El prÃncipe vivÃa con sus padres: el rey y la reina. Era un prÃncipe de unas pequeñas tierras. Su madre era una poderosa bruja vidente, capaz de curar cualquier mal, y que usaba su magia para alimentar y hacer prosperar al reino —y, a veces, cumplirle pequeños caprichos a su hijo—. Su padre era un dragón, grande e imponente, pero amable, justo, y respetado por todos. Él protegÃa al reino entero y a su familia.
El prÃncipe tenÃa una vida muy tranquila y pacÃfica. TenÃa padres amorosos, una enorme biblioteca donde podÃa estar horas y horas entretenido, y su castillo lo mantenÃa a salvo de cualquier amenaza del mundo exterior… pero él no era del todo feliz, le faltaba algo.
Un dÃa, fue a visitar a su amiga, la princesa blanca de un reino vecino. El prÃncipe siempre fue alguien distraÃdo, y no estaba acostumbrado a salir de su reino, asà que se perdió en el bosque.
Estaba asustado. Por un momento pensó que nunca encontrarÃa la salida, y… Si bien no encontró eso en aquel momento, sà encontró algo más.
Entre la espesura del bosque, encontró un alseide.
Aunque, hace momentos atrás, el prÃncipe estaba aterrado de su destino, se olvidó de todo eso al ver a la criatura. Se quedó maravillado, pues, aunque estaba algo marchito y moribundo, pensó que era el joven más hermoso que nunca hubiese visto. Su piel y cabello eran verdes, sus orejas puntiagudas, era esbelto, de figura delgada y agraciada, y hermosas flores coloridas creciendo en su cabello y su piel. El prÃncipe nunca habÃa visto a alguien igual.
Intentó hablarle, pero la criatura estaba muy débil para responder, asà que el prÃncipe decidió ayudarlo. Lo subió a su corcel y, con la cabeza en frÃo, encontró la salida del bosque y no se detuvo hasta encontrar un sitio fértil con un estanque. Después de todo, el alseide solo necesitaba algo de sol, agua y buenos cuidados para sus flores.
Acobijado entre los brazos del prÃncipe, el alseide comenzó a recuperar fuerzas. Se veÃa desorientado, confundido, y cuando levantó la mirada hacia su rescatador, el horror tiñó su expresión. Sin previa explicación, se apartó y golpeó brutalmente al prÃncipe.
El joven prÃncipe estaba confundido, era incapaz de entender esa reacción, hasta que el alseide retrocedió de forma cautelosa y bramó hacia él.
"¡¿Quién eres tú?! ¡¿También vienes a destruir mi jardÃn?! ¡VETE!"
Supo entonces que aquel golpe no fue por maldad. El prÃncipe se dio cuenta de que la criatura estaba aterrada de él, pues sus ataques se sentÃan más bien como un intento de defenderse y alejarlo de aquel prado, retrocediendo igual que un animal herido y asustado.
Cuando el prÃncipe pudo calmarlo, hablaron, y entendió por qué el alseide estaba tan alterado: Muchas personas ya habÃan invadido el pequeño jardÃn del alseide, y lo habÃan maltratado. Arrancaron flores, destrozaron arbustos, hicieron fogatas, desviaron el curso del agua… Naturalmente, la ninfa pensó que el prÃncipe también querÃa lastimarle.
El prÃncipe, que ya estaba encantado por la criatura y sus flores, prometió reunirse con él cada dÃa para ayudarle a cuidar de su jardÃn.
Al principio habÃa desconfianza de parte del alseide, pero poco a poco se llevaron cada vez mejor. El prÃncipe esperaba ansioso esa hora del dÃa en la que debÃa visitar al alseide, y con ello dejó de sentir que algo le hacÃa falta en la vida. Después de haberse conocido mejor, el prÃncipe cayó perdidamente enamorado de él.
El prÃncipe estaba preparando en su castillo un magnÃfico jardÃn para el alseide. AhÃ, estarÃa a salvo y podrÃa ser cuidado como deberÃa, pero… cuando volvió a visitarlo en un frÃo invierno, vio que el alseide ya no estaba ahÃ.
El prÃncipe siguió visitando el prado, pero tras algunos dÃas, se dio cuenta de que el alseide no volverÃa.
Desesperado, comenzó a buscarlo. DÃa y noche no podÃa hacer nada más que no fuera pensar en él.
Poco tiempo después, el prÃncipe supo de otras lenguas que un malvado rey tirano de un reino vecino… ¡habÃa secuestrado al alseide!
El malvado rey habÃa descuidado su reino con impuestos exigentes. Las tierras se habÃan vuelto áridas y no habÃa qué comer ni cómo cultivar, asà que pensó que podrÃa usar a una criatura como las ninfas para devolverle la vitalidad a su reino.
El alseide no podÃa hacer tal cosa. Las ninfas no pueden crear flores de la nada, no le devuelven la vida a tierras ya muertas ni a los cultivos, ellas solo moran entre las flores que ya existen, y dependen de ellas. No obstante, el rey no escuchaba razones, y decidió mantener a la criatura de rehén, y maltratarlo hasta que le fuera de ayuda.
El prÃncipe, al enterarse de esto, se enfureció y, sin dudarlo, fue en busca del alseide.
Al atardecer, llegó con su ejército… Y también con su madre bruja y su padre dragón. Para el amanecer, el rey fue ejecutado, liberando al pueblo de su tiranÃa, y el alseide fue salvado.
Lastimosamente, el alseide estaba muy mal. Los maltratos lo habÃan marchitado más que antes, y si no lo llevaban de regreso a su jardÃn, morirÃa.
La bruja y el prÃncipe tomaron al alseide y subieron al lomo del dragón, volando tan rápido como pudieran hasta el prado que poseÃa la ninfa de las flores. Se supone que una vez ahÃ, su vitalidad regresarÃa, pero… cuando el prÃncipe lo recostó ahÃ, notó que la criatura ya no estaba respondiendo. Se estaba muriendo.
El prÃncipe se lamentó:
"Oh, de mi preciado alseide. ¿Qué haré sin ti a mi lado? ¿Cómo podré vivir sabiendo que te he fallado, cuando te prometà siempre cuidarte y hacerte feliz?"
El joven prÃncipe abrazó el cuerpo frÃo de su amado, sus ojos del color de la naturaleza derramaban lágrimas amargas, y el corazón se le encogÃa sabiendo que ni siquiera fue capaz de declararle su amor.
Supo, entonces, que tenÃa que despedirse para siempre, con la esperanza de que partiera de este mundo sabiendo cuánto lo amaba. AsÃ, el prÃncipe lo besó... ¡y entonces ocurrió un milagro!
La herencia mágica del prÃncipe en sus lágrimas hizo que brotaran flores en la tierra donde lloró, las flores volvieron a la vida al instante, ¡y el alseide despertó!
El prÃncipe le confesó su amor y le pidió matrimonio, le prometió hacerlo muy feliz, protegerlo, que le darÃa el jardÃn más hermoso que pudiera imaginar y que lo cuidarÃa por siempre.
No se casaron al instante. El alseide todavÃa tenÃa que recuperarse del todo para considerar tan siquiera una relación.
AsÃ, tras meses de cuidado, adaptación y sanación fÃsica y emocional, él aceptó la propuesta siempre y cuando la boda se celebrara en primavera
El prÃncipe y el alseide se casaron... y poco después tuvieron una hija: una bonita princesa con el parecido del prÃncipe y la resistencia del alseide
De ese modo, todos vivieron felices por siempre. ¡El fin!
Este cuento no es muy elaborado, pero se supone que es solo una historia que Lotus le cuenta a Koto dentro del AU, asà que... quedó algo simplón(?)
Subido originalmente a twitter, el 31 de Diciembre de 2025.