Gatillazos y otras miserias
Quizás, uno de los mayores temores de los hombres en el sexo sean los gatillazos. Vamos, que tu mini-yo, no te siga el ritmo.
Sin embargo, la mente es muy cabrona y disfruta haciendo de las suyas cuando y como menos te lo esperas.
-Hablas por propia experiencia?
-Sí, completamente. Algunas me han pasado a mí directamente, otras las he visto en primera persona.
Y qué puede haber peor que un gatillazo? Pues todo depende del momento, de la persona. En mí caso, he tenido ataques de ansiedad y de pánico por cuestiones laborales.
Ha sido terrible? Intratable? Visto con perspectiva, ninguna de las veces fue una debacle total, pero, por ilustrar los ejemplos, por los ataques de ansiedad tuve que dejar un trabajo y, por el ataque de pánico, no conseguí un trabajo para el cual llevaba mucho tiempo preparándome y que me hubiera cambiado la vida. Incluso tuve que buscar ayuda profesional posteriormente porque no era capaz de abordarlo por mis propios medios. Y he de decir, que una de mis mejores elecciones. Si no, no creo que lo hubiera conseguido.
Pero volviendo a lo que nos ocupa. El sexo. Qué más puede haber además de gatillazos? Pues empezar a sudar como una fuente, ponerte a temblar inconteniblemente o eyacular nada más te toquen aunque nunca hayas sido un eyaculador precoz.
También es verdad que te pueden pasar cosas "buenas" cuando tu mente te juega una mala pasada, como es mi caso.
Por A o por B, con mi mujer, cuando nos acostamos, hay días que no duro mucho. Unos sí, pero otros no. Porque me conoce, porque estoy muy relajado, por que han pasado más días de la cuenta... por lo que sea, es lo de menos. No todos los días son iguales.
Pero sin embargo, cuando estamos con otras parejas, me resulta prácticamente imposible correrme. Haga lo que haga, esté la chica como esté, sea mañana o tarde, haya comido mucho o no. Da igual. Mi cuerpo dice que con esa mujer, que no es la mía, no tiene nada que hacer.
De hecho, la única vez que me he corrido haciéndolo, ha sido cuando no ha estado ella en el mismo cuarto. Si está por allí cerca, se cierra el grifo hasta que ella se pone manos a la obra (o yo, con mucho entusiasmo y constancia, lo consigo por medios manuales). No soy ningún experto, pero quizás es una forma que tiene mi subconsciente de serle "fiel" a mi mujer.
Es una putada? Bueno... pues no voy a decir que no. A la chica también le puede gustar saber que ha conseguido que me corra. A mí me gusta saber que he hecho disfrutar a la otra persona. Y si se fuese sin correrse, pues me daría la sensación de que no lo he hecho bien. Así que supongo que le puede pasar a más personas.
Por otro lado, mi límite suele estar en mi aguante físico. Alguna vez he abandonado por puro agotamiento sabiendo que me iba a resultar imposible por completo terminar. Y caer casi desplomado y completamente sudado en la cama.
Digamos que, de todas las cosas que te pueden pasar, no es la peor ni muchísimo menos, no? Al menos para mí, no es problema no terminar. Si veo que la chica ha disfrutado, yo me suelo ir encantado. No necesito correrme para pasar un rato genial!
Pero bueno, a lo que nos ocupa. Los temidos gatillazos.
He de decir que sí, que yo también lo he sufrido. Y siempre había pensado... a mí? Ni de coña! Si se me pone más dura que un palo a la primera de cambio!
Me acuerdo cuando veía algún vídeo porno donde aparecían muchos chicos y, de vez en cuando, aparecía uno que, por mucho que lo intentaba, no empalmaba. Y yo pensaba... vaya putada y que cabronada que te pase delante de tanta gente! Y encima, te sacan en el vídeo y quedas como un panoli delante de tanta gente para la posteridad!!!
Eso a mí, no me pasará jamás!
Bueno, pues puedo decir que pasa. Es el fin de los días? No. Te quedas jodido? Sí. Y supongo que si es tu primera vez, como es mi caso, te pillará totalmente fuera de juego.
Así que voy a contar un poco mis sensaciones. Pero ojo, puede que tu situación no se parezca en absoluto a la mía, así que no te lo tomes al pie de la letra.
Por lo que mi mujer me comenta y lo que yo he podido ver, no tengo ningún complejo de tamaño. Voy más que bien servido (dentro de algo funcional, claro). Con lo cual, descarto el complejo típico de, no voy a ser suficiente. Mis experiencias han sido más de tener que andar con cuidado, que lo contrario.
Físicamente no soy un modelo. Pero tampoco estoy mal. Un chico delgado que puede mejorar un poco (y muscular bastante, todo hay que decirlo). Pero tampoco tengo complejo por eso.
Y hasta ahora, todas las parejas con las que hemos estado, se han ido contentas. Por eso seguimos quedando o hablando con ellas.
Vamos, lo que suele ser una persona normal y corriente. Funcional y sin complejos demasiado evidentes.
En el día en cuestión, estábamos con una pareja que habíamos conocido previamente. Un encanto ambos dos, mi mujer estaba muy cómoda con él y yo encantado con ella. Bueno cuerpo, una mujer con una conversación muy interesante, experimentada... todo pintaba genial.
El día que los conocimos, no llegamos a mucho y me fui a casa con un bulto tremendo en los pantalones. Estaba duro como una roca.
El día en cuestión, todo empezó genial. Conversación entretenida, la chica iba muy sexy, los acercamientos iban como la seda y, no sé por qué, salió a colación el tema de los gatillazos. Mierda! Todo iba genial! Algo de lo que ni siquiera entraba en mi mente! Y a partir de ahí, todo empezó a ir mal. Yo notaba que no estaba reaccionando a los estímulos como el día anterior. En otra ocasión, aunque a lo mejor no hubiera estado al 100%, sí que tendría que haber habido ya alguna respuesta de mi cuerpo. Pues nada. Aquello parecía un gusano muerto.
Bueno, tampoco te des mal, me dije. En cuanto te pongas manos a la obra, ya verás como te olvidas. Nada más lejos de la realidad. Cuando nos pusimos al tema, los dos nos prodigábamos atenciones. Pero yo tenía la cabeza en otro lado. Joder... no me la noto. Esto no está reaccionando...
Ella, con mucha más experiencia que yo, comenzó a tratar de excitarme con más dedicación. Y la respuesta fue la misma que de un encefalograma plano. Dentro de mi cabeza había ya neuronas corriendo en pánico sin saber muy bien qué hacer.
Quizás no ayudaba nada que estuviéramos en un club y que, de no haber nadie, se había llenado la cama y encima había no sé cuantas personas en la puerta mirando lo que pasaba.
Yo no hacía más que presionarme para que reaccionara. Como si a mi rabo le fuera a importar una mierda lo que yo quisiera! Se había declarado en huelga y punto.
Yo preocupado en qué posiciones ponerme para que no se me viera demasiado que no empalmaba. Así que una preocupación más que añadir. Y claro, también la tenía que atender a ella! Así que con la cabeza en darle placer (de otras maneras, está claro, porque con la penetración era inviable!), que estaba siendo un desastre porque no estaba centrado, con que no se me viera demasiado mi "impotencia" temporal y con mi mente fustigándome, aquello acabó siendo todo lo contrario a lo que me había imaginado.
He de decir que ella fue un sol. Hizo todo lo posible y luego, cuando vio que no íbamos a sacar nada en claro, se esforzó en animarme y quitarle importancia.
Mi mujer estaba ahí mismo, a nuestro lado, con su marido. Se lo estaba pasando en grande y yo, con cara de circunstancias, esperando a que la Tierra me tragase para desaparecer de allí, ya!
Me alegré por ella, no voy a decir lo contrario. Y luego le pedí que me echara un cable, que aquello no iba como se esperaba.
Mi mujer es mi mujer y consiguió de mí lo que no conseguí yo de mí mismo. Al final, ella y yo terminamos echando un polvo muy triste.
Para que no te fueras con la moral hundida me dijo al día siguiente. No tengo más que palabras de agradecimiento, pero la verdad es que no terminó todo ahí.
Luego, tras volver al bar y seguir la noche tratando de mantener la compostura (me sentía un tanto humillado y muy ridículo), nos fuimos todos a casa. Tratar de dormirme fue una odisea y para colmo, me levanté a las 4 horas sin poder dormirme de nuevo y habiendo tenido unos sueños realmente raros para mí.
Solo puedo decir que recuerdo haber estado abrazado a una culturista gigantesca (le llegaba por debajo del pecho) que era transexual, con un vozarrón de tío y que me abrazaba como si fuera mi mayor consuelo. En fin... para qué tratar de encontrarle mucho sentido. El caso es que estaba totalmente desubicado.
Me fui a desayunar, a hacer deporte a ver si me despejaba, a recoger algo la casa y nada, me seguía rondando la cabeza sin parar. Mira que normalmente, los fines de semana sobre todo, me levanto en pie de guerra. Esta vez, ni de coña! Y porque mi mujer se volvió a poner cariñosa de nuevo, conseguí cumplir a duras penas. Otro polvo triste a la colección
Seguía sintiéndola como un pellejo colgante y poco más. Como si no fuera mía...
Algún consejo entonces? Pffff, ninguno que no te hayan dado ya. No le des más importancia, no pienses en ello, le puede pasar a cualquiera, no eres una máquina...
Da igual. Si te pasa, lo más normal es que termines sintiendo mal.
Da igual si eres liberal, si tienes parejas solamente para encuentros sexuales o si tienes pareja tradicional. Tienes dos cosas que combinadas, pueden ser lo mejor, o lo peor. Pene y cerebro. Date por jodido, jajajja.
Y si es algo que va más allá de un pinchazo puntual, si es algo que ves que ya no puedes controlar y cada vez va a peor, los psicólogos los inventaron para algo. No te avergüences de necesitar ayuda.
La necesitamos cuando tenemos contracturas en la espalda, no la vamos a necesitar con nuestra mente que es mil veces más compleja?
Somos así de gilipollas. Parece que todo se centra en tenerla bien dura.
Habían pasado un par de días y aquello seguía en huelga. Tenía 100% claro que era algo psicológico pero el saberlo no era sinónimo de arreglarlo.
Al principio, me la miraba y me sentía traicionado. Te crees? Vaya estupidez! Luego pensé, pero si la culpa no es de ella si no de mi cabeza! Y empecé a mirarla con lástima, tratando de empatizar con ella 🤦♂️.
Y cada vez que notaba un cosquilleo, me alegraba como si me hubieran regalado un Ferrari. Y claro, ahí atento a la evolución. Animándola mentalmente como si fuese la selección de fútbol. Venga pequeña! Tetas! Piensa en tetas! Y obvio, totalmente contraproducente. Se asustaba y se escondía de nuevo.
Joder... En serio un pinchazo momentáneo me está dando tanto mal? Soy idiota. Me estoy boicoteando a mí mismo.
Semanas atrás habíamos quedado para comer esa semana con una pareja que se había "retirado" del mundillo. Y el marido me escribió diciéndome que si mujer parecía que se estaba animando. Bien! Es mujer es un bombón encantador. Me atraía mucho la idea de volver a sentirla. Además con ella, los encuentros siempre habían sido más tiernos que salvajes y tenía mi tipo de cuerpo ideal. Muy elegante, sexy... Me gustaba.
Pero hostias! Esto no funciona! Qué digo? Que sí a irnos a la cama? En estas condiciones probablemente sea un fracaso total.
No me puedo creer que vaya a sabotearme otro encuentro que hacía meses que deseaban tener. Yo, que siempre había estado orgulloso de tener un mástil tan bien educado.
En fin, tendré que intentar reconciliarme con mi cuerpo con prisa (que por supuesto, es muy mala consejera, y por ende, lo más probable es que sea un desastre. 🤷🏼♂️). El corazón dice que sí, la cabeza dice que no... Hagan sus apuestas, señores!
Bueno... al final todo vuelve a su cauce. Un momento concreto no debe marcar todo lo demás. Es complicado de decir, pero como casi todo, el tiempo lo cura. Nunca más se supo del problema.
Volvimos a ver a la pareja en cuestión, con la que se inició toda esta situación. La verdad es que evitamos el mismo escenario, y eso, quieras que no, ayuda. Aunque mentiría si dijera que no rondaba la sombra de la vez pasada.
Ahora, me queda enfrentarme al escenario en otra ocasión. Quizás, llevando cada cosa por separado, sea más fácil...