“Ay, Juli. Boluda, ¿no es re al pedo? O sea, si te está cagando no es como si… Okay, okay. ¡No me grites, inútil! Bueno, chau.” Justina rodó los ojos y tiró su iPhone adentro de su bolso después de que la idiota de su amiga Julieta se asegurara de que ya había llegado a Punta del Este, donde tenía la misión de ‘vigilar a Segundo’ a.k.a. el novio de esta mina que se negaba a aceptar que el flaco no la quería ni ver. No lo culpaba, igual, porque la chabona era insoportable. Pero bueno, aunque no lo supiera al final del día eso era problema de ella y nadie más que ella, porque en realidad jugar a Harriet la espía no era lo único que Justina tenía en mente para pasar el tiempo en Punta. Había escuchado que el hijo de los dueños del departamento que solía alquilar su hermano hasta hacía unos dos años atrás iba a estar por ahí, y obviamente quería aprovechar la oportunidad para levantárselo. Eso y pasar tiempo con su prima Oriana también ya que la zorra había cancelado irse a Nueva York con ella por quedarse con su novio al que le había estado atrás por años, pero igual se lo perdonaba por razones. “Las zorritas sean unidas porque esa es la ley primera.” Dijo al verla parada de espaldas a ella en la heladería en la que la había citado así podía llevarla a conocer a sus amigos, soltando una risa mientras la abrazaba, y después se presentó con el infame Juanjo Kim porque era la primera vez que lo veía en persona. “Escuché un montón sobre vos… Like, really. Gracias por darle bola de una vez por todas, de verdad, te agradezco… Estaba re desesperada la nena.” Sonrió corriendo lejos de su prima, que ya la estaba amenazando con arrancarle todos los pelos por puta buchona. “Ah, ah, ah. No, mi vida… La verdad no ofende.” Señaló mientras caminaba junto a ellos en dirección a la casa en la que se estaban quedando, la cual era literalmente enorme.
“¿Qué onda Gala? Espero que no ande chupando pija por ahí, la muy trola.” Bromeó riéndose cuando apareció un chico rubio que venía con una bandeja de desayuno en las manos y dijo que ‘lamentaba informarle que probablemente ese era el caso’ antes de presentarse como Tomi Nam ‘el señoro de la casa’ e irse. “Uh… Ese se la come doblada, ¿no?” Preguntó entre risitas que se cortaron antes de que Oriana le dijera que más o menos, pero que en realidad era el novio de casi toda la vida de la dueña de la casa. Pero Justina no dejó de reírse por eso, sino más bien porque se quedó recontra pelotuda mirando al tremendo bombonazo que acababa de entrar del patio, caminando tranquilo como si fuera un Dios que sabía que era mucho mejor que los demás. Justito su tipo. “Jo-de-me.” Dijo agarrando su teléfono y abriendo Instagram al toque para asegurarse de que no estaba flasheando cualquiera, porque no podía ser que tuviera tanto ojete de encontrarse en persona al papi que había seguido esa mañana sólo porque le pareció re lindo. “Olvidate de Punta, estoy en Maiame.” Sonrió y automáticamente se sacó la remera, quedándose en short y la parte de arriba de su bikini. “Ponele la firma, como que me llamo Justina Florencia Echevarría que se viene alto veranito.”
“Uh pero que molesta, mejor me tomo el palo” dijo rodando los ojos mientras buscaba su ropa interior en la habitación de hotel en la que estaba. Todo este tiempo, se había pasado con sus amigos de escuela o cogiendo en la habitación de hotel que había reservado, pero a veces le pasaba que le tocaba una minita loca que pensaba que el se iba a quedar con ella y... jaja no. Así que como todos los días, se puso a manejar hasta la casa de Gianna que era algo así como el cuartel general en Punta del Este, porque la casa literalmente era una mansión enorme “¿Qué onda, mis perros?” preguntó entrando como siempre, recorriendo con la mirada todo hasta que ubicó una chica que no era del grupo “Hola chicas ¿Qué onda?” le preguntó a Oriana y a la de al lado mientras le guiñaba el ojo a la última “Tadeo Kim, no tengo nada que ver con Juanjo, aunque el ya quisiera” murmuró y la chica le dijo que se llamaba Justina “¿Justina como la emperatriz del imperio Romano? Mamá de Valentiniano, Gala y Justa?” preguntó y Oriana lo miró y dijo que Justina ni siquiera sabía lo que era el Imperio Romano, cosa que lo hizo reír, pero en cuanto la chica le respondió que el le podía enseñar el enarcó una ceja y sonrió “Te enseño todo lo que quieras” dijo mordiéndose el labio inferior, para luego chocarle los cinco a Han que acababa de salir en traje de baño y lo invitaba a ir a la pileta con el “Uh, de una vieja, pará que me cambio y voy”
Al salir del baño, ya en su traje de baño, salió hacia el patio y encontró a casi todos los de siempre en la pileta “Eh Segundo ¿Qué te pasa que estás así de ortiva?” preguntó porque por lo general el era el alma de la fiesta, pero ahora estaba en un rincón abajo de una sombrilla y el decía que no se sentía bien, a lo que Celeste respondió corriendo hasta donde estaba el preguntándole ‘KETEPASA’ “Seguro tiene resaca boluda, dejalo tranquilo” murmuró metiéndose de clavado en la pileta y nadando hasta donde estaba Justina, saliendo muy pecado a su cuerpo “Hola, diosa” susurró para luego sonreír y salpicarla un poquito.











