No tenía idea de cuanto había tomado en aquel restaurante donde habían decidido ir a almorzar pero la cuestión es que Joaquín ya estaba en pedo y su novia no se le quedaba atrás “Qui.. quiero…. quie…ro brindarrrr por nuestro amorrrr” a lo que su novia le responidó que ‘ayyy que leeendo que sossss’ arrastrando las letras porque también estaba en pedo. Y en ese momento el dueño del restaurante de sushi prendió las luces del escenario donde se notaba que estaba todo puesto para hacer karaoke.
“Esssta, essta es para vosss” dijo moviéndose de una manera muy afeminada porque bueno, razones, entonces empezó a cantar Man! I feel like a woman de Shani Twain. “Oh oh oh go totally crazy. Forget I’m a lady Men’s shirts. Short skirts” cantó haciendo movimientos que querían ser sexuales pero terminaron siendo ridículos. “Esta vamos a cantar me amor” le dijo mientras seleccionaba don’t you want me y movía la cadera en un movimiento exagerado para darle emoción
Gigi no tenía la intención de ponerse tan en pedo, pero como había dicho Tomi esa mañana… “Tamo en Nochebuena.” Dijo sonriendo viendo como su novio caminaba al escenario haciéndose el lindo y no tuvo mejor idea que gritarle que le rompiera el orto en coreano antes de empezar a aplaudir como una demente desquiciada mientras el idiota cantaba una canción bien de putito. “Oh, oh, oh, I wanna be free, yeah, to feel the way I feel!” Exclamó usando una cuchara de postre como micrófono y sacudiéndose como mogólica antes de pararse. “Man! I feel like a woman!” Gritó entre risas, volviendo a aplaudir y alentar a su chico, que estaba pasándola bomba con toda la atención. Y cuando llegó el turno de ambos, Gigi se subió al escenario y lo agarró de la camisa para darle un beso después de que él eligiera la canción. “Joaquín Park… I’m gonna rock… your… world.” Le dijo arrastrando todas las palabras a causa del pedo que tenía, subiendo y bajando las cejas durante la introducción.
“Don’t, don’t you want me?” Le cantó dramáticamente tocándose el pecho y sacudiendo sus rulos como loca, haciéndole caras mientras él mandaba sus pasos de trolazo ofendido dándole la espalda. Tal como lo tenían practicado desde que tenían aproximadamente quince años, porque por supuesto que su karaoke go-to song era lo más aputazado que existía. “DON’T YOU WANT ME BABY? DON’T YOU WANT ME, OOOOOOOOOOOHHHHHHHHHH” Gritó saltando emocionada, intentando hacerlo cada vez más alto mientras él se reía y ella continuaba, sacudiendo la cabeza de un lado a otro porque le gustaba cómo estaban rebotando sus rulitos. “¡Gracias, gracias!” Saludó agradeciendo los aplausos haciendo una reverencia medio como por costumbre, sintiendo como el atrevido de su novio se aprovechaba y la apoyaba descaradamente frente a toda la gente que había en el lugar. Después de que les dieran una botella de vino como premio —gracias señor por permitirles ponerse todavía más en pedo—, tomaron sus cosas y salieron a dar una vueltita, agarrados de la mano y moviéndolas de atrás a adelante como hacían cuando eran chiquitos. “Joaqui… Joaqui pará, te tengo que decir algo importante…” Dijo frenándolo y acercándose a su oído para hacerse la misteriosa. “Deberíamos irnos a los yuyos.” Susurró mientras él soltaba una carcajada y la abrazaba ahí en el medio de la calle. Pero no era un abrazo de ‘estamos re en pedo y te abrazo porque lolz’ sino más bien un abrazo de ‘qué feliz estoy de estar acá con vos de esta manera’ — lo sabía porque… ¿cómo no hacerlo? “Te amo.” Murmuró aferrándose a él con más fuerza porque no podía creer que después de tanto tiempo de vivir en la estúpida negación, finalmente estaban juntos y se amaban de verdad. “Mucho, mucho, muchísimo.” Gigi sonrió y le dio un montón de besos en las mejillas, soltando un chillido de felicidad porque era una extra de mierda y necesitaba liberar mogoliquez de alguna manera.
No era un secreto para nadie lo mucho que Joaquín Park amaba a su novia, incluso si ella en estos momentos estaba borracha diciéndole proposiciones indecentes en el medio de una calle en Uruguay “Yo también te amo, más que a nada en este mundo” le aseguró para luego acompañarla a que se sentaran en una vereda para empezar a beber la botella de vino “El truco de la zapatilla y la botella, me lo enseñó el Dylan” dijo sacándose la zapatilla poniendo la botella adentro y empezando a golpearlos contra el árbol, haciendo que el corcho saliera lo suficiente para después retirarlo con la mano y tomar “Ah, dulce ambrosía de dioses” murmuró, pasándole la botella a Giovanna, empezándose a reír, porque había recordado algo muy gracioso “Boluda ¿Te acordás de ‘The Machine’ Song?” preguntó riéndose a carcajadas, porque acababa de recordar a ‘Los Wild Dogs’ a.k.a la pre-evolución más mogólica de los Perros Salvajes, compuestos por: Tom Grant, The Machine, Starboy, el Comisario y Second. En resumen, eran “los capos” del curso, pero lowkey eran unos pajeros que no sabían que hacer con su tiempo libre, y aparentemente pajearse no era opción para ellos. “Yo todavía sigo tentado” murmuró dándole otro trago al vino, a lo que Giovanna respondió que ‘cerrara la boca, joacosk8islife’ “Basta, fue una época de mi vida oscura ¿Podés parar?” preguntó claramente molesto porque Giovanna había recordado su época skater.
Así que mientras compartían un buen vino y se reían de las mogólicadas de sus amigos, los dos se besaban y se abrazaban mientras reían, esperando que fuera la hora de volver a la casa de Gianna, para iniciar con las celebraciones de Navidad “Boluda ¿Envolviste el regalo de Tomito?” preguntó. Era algo que habían planeado los dos algo así de un mes atrás. Volviendo a los Facebooks vergonzosos, Fotologs abandonados y toda esa clase de cosas, se toparon con el Tumblr indie de Gianna, donde casi todo su contenido era básicamente un grito desesperado de decirle al mundo cuánto amaba a Tomás. Entonces, tras imprimir poemas, encontrar una cantidad que los dos habían guardado por distintas razones, hicieron un libro para que todo eso quedara en un lugar. Y a parte, cada vez que se juntaban a hacer eso desencadenaba una sesión de llanto gay porque no podían creer lo mucho que sus amigos se amaban “Te amo mucho, aunque hayas perdido tu virginidad con calzones de bob esponja” murmuró para luego darle un beso en los labios y sonreír, porque su novia tenía la teoría de que el le había robado sus calzones “Si, eso es lo que más me gusta hacer, robar bombachas de Bob Esponja”.













