Debido a la gran multitud que había a sus alrededores, Luna únicamente logró avanzar tres pasos antes de que el agarre fuese efectuado y antes de encontrarse con la figura masculina obstruyendo más su paso. La fémina alzó la mirada y se colocó de puntillas con la clara intención de echar un vistazo por encima del hombro ajeno, captando a un par de personas decididas a abandonar la escena a como diera lugar. “Pero puede heridos, ¿sabes? Sea cual fuese el motivo que llevó al cristal a explotar, había algunos invitados muy cerca de la casa,” frunció el ceño con ligereza. Claro, ni siquiera había sido consciente de las rocas siendo escupidas por aquella ventana, o de los seres humanos verdaderamente descontrolados comenzando a moverse en todas direcciones. Luna volvió a encogerse, permitiendo que los cuerpos pasaran a los costados de su ubicación actual sin que llegasen a lastimarla del todo. Tan pronto como la figura masculina los señaló, la fémina reparó en las luces rojas y azules que gritaban a los cuatro vientos que las autoridades estaban más cerca de lo que ella había imaginado. Observando todavía por encima de hombro masculino, Luna agrandó los ojos tras ser testigo de aquellas figuras uniformadas haciendo uso de toda su fuerza física para someter a un par de muchachos que se negaban a cooperar con ellos. Les obligaron a encontrarse directamente con el asfalto, sosteniéndolos con una rudeza innecesaria y haciéndolos lucir unas esposas relucientes ya usadas con anterioridad. Más tarde los levantaron y los metieron a un vehículo parpadeante. Sus orbes recorrieron las facciones ajenas, buscando algunas respuestas. Segundos más tarde y sintiéndose cual corazón gigante caminando entre el tumulto de cuerpos, tomó la mano contraria y comenzó a moverse en dirección desconocida. A donde quiera que volteara se encontraba con cuerpos policíacos listos para atrapar a las figuras débiles e inocentes más al alcance. “¿A dónde vamos a ir? Están por todos lados,” y su casa quedaba al otro extremo de la calle. ¿Verdaderamente tenían posibilidades de salir librados de aquella situación, de nadar hasta la orilla segura que les permitiría seguir una vía libre hasta la seguridad de sus hogares?
#Flashback
“No puedes preocuparte por ellos ahora, la ambulancia lo hará, te perjudicarás” Dijo sin más opción que intentar convencerla una vez más, lo sucedido, ya estaba y quien fuera responsable de todo aquello estaría en grandes problemas. Su prioridades al menos eran ayudar a su acompañante y encontrar a su hermana, todo lo que tenía que hacer era conseguir comunicarse con ella y arreglar verse en su casa directo con tal de no ser perseguidos hasta allí. Sus ojos analizaron las rutas de escape que estaban siendo interceptadas por los policías, inteligencia reducida era la de ir a esconderse tras la casa creyendo que no serían puestos en una peor situación de esa forma por parecer los responsables más próximos a haber enviado esos ataques contra los invitados. “Ven, ven, por aquí” Jaló de su brazo para encaminarse por una lateral algo extraña “No es un jardín de rosas pero nos llevará a una zona residencial, de allí caminamos dos cuadras y te dejaré en tu casa si logramos escapar de ellos, pero tienes que apurarte” Sus piernas largas caminaban con rapidez desconociendo el ritmo de la joven, tenían unos centímetros de diferencia, no demasiado para alentar su paso. Afirmó el agarre de su mano para no perdela en la avalancha de gente que escapaba por donde fuera. Volvió a tomar su celular y disparó la llamada a Chryssa “Atiende, atiende, atiende” Miró a su espalda chequeando que la florista estuviera allí y que no encontraría a su melliza en toda esa estampida cargada de abuso de poder y gritos de adolescentes desesperadas. Sabía que Chryssa podría cuidarse sola, sólo que no permitiría que eso sucediera si podía llevarla sana y salva de nuevo a casa. “Mierda, maldita sea, Chryssa” Expresó en su idioma natal apagando la pantalla para que la luz de la misma no los delatara en esa calle estrecha y oscura “Ten cuidado, si ves algo, suéltame y corre ¿Está bien?” Su voz sonó severa, la preocupación comenzaba a asfixiar su paciencia, su melliza quizás estaba allí, en esos momentos si deseaba que estuviera revolcándose con algún idiota que no volvería a ver nunca más. Quizás si lo deseaba con fuerza, ella estaría fuera de toda esa persecución.














