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@az004
Usualmente las calles se sentirían como un festival lleno de colores; su nariz se llenaría con los aromas de las personas con las que cruzaría caminos, así fuera un segundo, durante su recorrido hacia la escuela. Los aromas variaban mucho, tanto en intensidad como en la forma en que lo abrumaban, pero siempre resultaban en una reacción, por mero instinto primitivo, así durara un segundo o tal vez una vida.
De camino a su nueva escuela preparatoria, sin embargo, y dada la época del año, casi no había ningún aroma particular resaltando en el ambiente. Agosto eran fechas peligrosas, tanto para alfas como para omegas, y por lo mismo procuraban con antelación prepararse con supresores -también era su caso-, lo cual disminuía el porcentaje de personas que estarían liberando aromas. Algo aburrido, desde el punto de vista de Shouyou.
Lo que usualmente era un viaje emocionante, se había tornado rutinario.
—Maah... —Dejó escapar un quejido inconforme, al tiempo que detenía su bicicleta frente al portón amplio, abierto, que le daba la bienvenida a su primer año de Preparatoria. —Karasuno...
Hinata inspiró hondo, como intentando guardar ese momento en su memoria. La secundaria y todo lo que vivió años antes habían quedado atrás; era un comienzo completamente nuevo, donde se concentraría únicamente en su amado club de voleibol.
... O eso pensó.
¿Qué era eso? ¿Qué era eso?
Le temblaban las piernas, sus manos sudaban y el estómago se le apretó, invadido por millones de mariposas, que en medio de su búsqueda por la libertad, chocaban con las paredes internas. ¿Eran nervios? No se sentía en nada parecido a lo que sentía cuando estaba en la cancha, tampoco a las veces en que enfrentó a algún alfa. No, más bien era...
Como si hubiera encontrado a un omega.
Pero claramente no era uno -¿o sí?-. No, tenía un aura distinta a la que un omega presentaría, tampoco percibía en él un aroma particular, pero en esas épocas muchos de ellos no lo tenían. Su cabello lucía sedoso, sus ojos demasiado intensos para ser legales, ¿estaba bebiendo leche acaso? Ah, incluso así se veía bastante atractivo.
Hinata sintió que su corazón acababa de palpitarle en la garganta.
—¡M-Mi nombre es Hinata Shouyou! ¡Mucho gusto! —¿Qué había sido esa presentación? Sonó patética, demasiado nerviosa, demasiado ansiosa, precipitada, como si lo hubiesen estado persiguiendo.
—Shouyou kun, puedes pasar a tu asiento. —La maestra no le había llamado fuerte, y aún así él dio un salto enorme, como si hubiese visto al diablo. Bueno, técnicamente algo así había visto, cuando menos a uno de sus súbditos.
Gwaah, su vida de preparatoria no empezaba mejor bajo ningún aspecto.














