az004 ha respondido a tu publicación: az004 ha respondido a tu publicación: ...
// lo leíste así porque… Ciertamente aplica (?) ya, desde el celular no te puedo molestar como mala persona, espera (?)
// Ahaha, ¿te vas a pasar al pc?

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az004 ha respondido a tu publicación: az004 ha respondido a tu publicación: ...
// lo leíste así porque… Ciertamente aplica (?) ya, desde el celular no te puedo molestar como mala persona, espera (?)
// Ahaha, ¿te vas a pasar al pc?
@az004
[txt] Ka [txt] ge [txt] ya [txt] maaaaaaaa
@az004
Desde esa mañana la familia parecía muy alborotada. Hinata no tenía idea de lo que estaba sucediendo, pero la casa estaba decorada con muchos colores y había montones de comida en la alacena.
Tenían un aroma dulce y Hinata quería probar.
— ¡Uwaaah! —¡Eran caramelos!
—........— Mirada intensa de Armador a Armador súper cúl por su cumpleaños también súper cúl (?)
Ambos intercambiaron miradas por un par de segundos antes de que Akaashi consiguiera descifrar, que de hecho, el menor parecía ansioso por decir algo. Los dos habían intercambiado alguna que otra palabra, pero jamás se hablaron directamente, así que tal vez necesitaría algún tipo de impulso.
¿Era tímido el armador del Karasuno? No se lo pareció antes.
—¿Necesitas algo, Kageyama kun?
az004 ha respondido a tu publicación: Struggle #2 ¿Cómo es que era poner cara de...
// Hinata, eso es muy dificil, tratas de alterar el orden natural de las cosas, si Tobio no puede hacer las casas que quiere, tampoco podras (?)
// ¡Pues para qué demonios es tan controlador si no puede controlar su propia cara!
@az004
— ¿Qué hace un arándano silvestre como tú en un desierto como este?
@az004
—¡Oi, Kageyama! Ningún animal va a querer acercarse a ti si vas a estar con esa cara que da miedo.
Hinata Shouyou, de primer año de la preparatoria Karasuno, regañaba a un especialmente tenso Kageyama. Las manos asidas a sus propias caderas lo hacían parecer una madre frente a su hijo, mas la forma en que fruncía los labios se contradecía.
En medio de una tienda de mascotas local, pequeña y de apariencia humilde, había tenido que dejar a un pobre cachorro negro, aparentemente de labrador, de vuelta en su corral para que no se infartara a causa de la mirada que le lanzó su armador. Era el colmo.
—Vas a llevártelo una semana por medio a tu casa, ¿lo olvidas? No vas a poder hacerlo si ni siquiera se te pueden acercar. —Ah, cuando Sugawara san planteó la idea de que tuvieran una mascota juntos, para afianzar su relación, no pensó que sería tan difícil.
{ a/b }
@az004
Usualmente las calles se sentirían como un festival lleno de colores; su nariz se llenaría con los aromas de las personas con las que cruzaría caminos, así fuera un segundo, durante su recorrido hacia la escuela. Los aromas variaban mucho, tanto en intensidad como en la forma en que lo abrumaban, pero siempre resultaban en una reacción, por mero instinto primitivo, así durara un segundo o tal vez una vida.
De camino a su nueva escuela preparatoria, sin embargo, y dada la época del año, casi no había ningún aroma particular resaltando en el ambiente. Agosto eran fechas peligrosas, tanto para alfas como para omegas, y por lo mismo procuraban con antelación prepararse con supresores -también era su caso-, lo cual disminuía el porcentaje de personas que estarían liberando aromas. Algo aburrido, desde el punto de vista de Shouyou.
Lo que usualmente era un viaje emocionante, se había tornado rutinario.
—Maah... —Dejó escapar un quejido inconforme, al tiempo que detenía su bicicleta frente al portón amplio, abierto, que le daba la bienvenida a su primer año de Preparatoria. —Karasuno...
Hinata inspiró hondo, como intentando guardar ese momento en su memoria. La secundaria y todo lo que vivió años antes habían quedado atrás; era un comienzo completamente nuevo, donde se concentraría únicamente en su amado club de voleibol.
... O eso pensó.
¿Qué era eso? ¿Qué era eso?
Le temblaban las piernas, sus manos sudaban y el estómago se le apretó, invadido por millones de mariposas, que en medio de su búsqueda por la libertad, chocaban con las paredes internas. ¿Eran nervios? No se sentía en nada parecido a lo que sentía cuando estaba en la cancha, tampoco a las veces en que enfrentó a algún alfa. No, más bien era...
Como si hubiera encontrado a un omega.
Pero claramente no era uno -¿o sí?-. No, tenía un aura distinta a la que un omega presentaría, tampoco percibía en él un aroma particular, pero en esas épocas muchos de ellos no lo tenían. Su cabello lucía sedoso, sus ojos demasiado intensos para ser legales, ¿estaba bebiendo leche acaso? Ah, incluso así se veía bastante atractivo.
Hinata sintió que su corazón acababa de palpitarle en la garganta.
—¡M-Mi nombre es Hinata Shouyou! ¡Mucho gusto! —¿Qué había sido esa presentación? Sonó patética, demasiado nerviosa, demasiado ansiosa, precipitada, como si lo hubiesen estado persiguiendo.
—Shouyou kun, puedes pasar a tu asiento. —La maestra no le había llamado fuerte, y aún así él dio un salto enorme, como si hubiese visto al diablo. Bueno, técnicamente algo así había visto, cuando menos a uno de sus súbditos.
Gwaah, su vida de preparatoria no empezaba mejor bajo ningún aspecto.