Llevaba toda la tarde danzando; había hecho una pequeña parada en el mini-bar de la plaza, y después de andar varios kilómetros, un trago no le sentaría nada mal. Carraspeó su garganta mientras miraba el tablón de los menús y las bebidas, intentando encontrar algo medianamente decente. Tequila, mojito, cerveza... había, desde luego, mucha variedad. ‘’No sabrás si aquí hay algo más light, ¿no?’’ preguntó a la persona desconocida de su derecha. ‘’Es que acabo de llegar, y no sé muy bien cómo funciona todo esto.’’ alegó Lía, con una sonrisa entusiasta.
Se sentó sobre uno de los taburetes de la barra del bar, viendo cómo los camareros danzaban sin hacerle mucho caso. ‘’¿Si pido agua del grifo me harán pagar por ella?’’ fue lo último que salió de su boca, sabiendo que podría sonar más que estupido.