Mis alumnas
Ayer sucedió algo que corre el riesgo de perderse en los laberintos de la cotidianidad y que, sin embargo, hace unos cuantos años hubiera sido impensable: un aula universitaria estaba habitada por puras mujeres. Tanto quienes tomaban clase como quien la impartía eramos féminas. La clase no era corte y confección o macramé y bordado, asignaturas que antes estaban circunscritas al ámbito femenino.…
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