Cada día es una batalla.
Días sin regresar....
Pero aquí estoy, fueron unos días algo difíciles, en el lugar en donde vivo actualmente, se celebraron las fiestas patrias hace pocos días.
y claramente una de las protagonistas es la comida, como en muchas celebraciones. Me pregunto. ¿en que momento de la historia, la comida paso desde el plano de “necesario para vivir” a algo tan fundamental, infaltable y prácticamente un protagonista en la mayoría de los eventos?, creo que básicamente, es una compensación por los años de necesidad pasados por aquellos que vivieron antes de nosotros.
Comida, comida y más comida por absolutamente todos lados. “puedes comer lo que desees, pero sólo la porción correcta” esas palabras se repetían como un mantra en mi cabeza, fueron las palabras que escuche de la nutricionista que me enseño a alimentarme de manera adecuada, me explicaba que la diferencia entre una dieta y un régimen, es el tipo de comida, y los limites que te impone cada una.
Dieta: Eliminar algunos o muchos alimentos de tu vida diaria, no consumirlo por nada.
Régimen: come lo que quieras, pero en la porción y momento adecuado.
Es realmente muy diferente, llorar, lamentarte y limitarte, a decirte a ti misma, ¿quieres comer?, ¿necesitas comerlo?, ¿es tu porción adecuada?, y saber si realmente estas aprendiendo a comer.
Creo que esta era una prueba importante en mi camino, ya que me sirvió para medirme a mi misma, mi fuerza de voluntad y sobre todo mi hábitos, antes de la semana pasada, sólo podía pensar si estos realmente habían cambiado... y hoy puedo decir llena de orgullo que si, que no necesite retarme a mi misma, regañarme y culparme al final del día por no saber medirme, al final de cada día, sentía la superación del mismo, pero no de manera triste o forzosa, comía lo que quería, siguiendo las instrucciones, dentro de mi horario establecido y sólo hasta sentirme ligeramente satisfecha, aunque viese más comida en el plato, no sentía necesidad de continuar comiendo, no sentía ansiedad por ver que algo estaba sobrando, me sentí realmente yo siguiendo mi objetivo, yo sin ser mi propio enemigo, yo siguiendo la misma meta con mi cuerpo.
No diré que no subí de peso, eso es imposible, ya que tuve que renunciar a mucha de mi comida habitual, y casi no comía ensalada, por lo que comía más de lo normal del plato fuerte para sentirme “ligeramente satisfecha”, además del hecho de que muchas de nuestras comidas típicas, incluyen muchas frituras y muchos alimentos pesados o en exceso dentro del plato. Es días antes cuando comienzan a salir noticias sobre cuanto se sube durante estas celebraciones (5 kilogramos en promedio) y también te enseñan a comer adecuadamente, y créanme... es mucha la diferencia entre la recomendación y lo que se suele servir en el plato, aun así, me dedique a investigar mucho sobre “la porción adecuada” para no excederme, hice más o menos un limite y me dedique a seguirlo, y claro, también a escuchar a mi cuerpo, que el me indicará como se sentía con estos alimentos que no consumo a diario, con algunos me sentía satisfecha mucho antes de lo normal, pero con otros, quedaba a medias, finalmente entre ayer y hoy me dedique a observar las consecuencias en la pesa, y puedo decir que coordinarme tanto mental como físicamente con mi cuerpo, dio buenos resultados, era obvio que subiría, pero no fueron 5 kilogramos, fue menos de un kilo, y esto realmente me alegra, ya que pudo ser mucho peor, podría haber regresado atrás.
Con esta meta superada, me siento realmente renovada y motivada para continuar adelante, para seguir batallando contra mi peso, por mi salud y mi comodidad, pero seguiré batallando de la manera correcta, hoy reafirmo nuevamente, que no quiero volver a realizar una mala práctica, que no quiero volver a tomar el camino fácil.
Hace un tiempo mencioné que aquellas luces en nuestro camino, nos impulsan, nos motivan, nos apoyan y empujan a lo que realmente deseamos, a lo que realmente necesitamos, y no paran de iluminarnos, gracias a una de las luces de esta batalla, podre seguir escribiendo mucho más de 3 veces a la semana, podre contar muchas más experiencias de esta historia, y desde lugares más confortables en donde podre abrir el corazón sin miedo. Gracias por eso...
“Sigue luchando, lucha por ti”
Blue.









