(( @ikerxs ))
Antes de salir del puesto de juego, Isaak había esperado un rato después de los mensajes. Se sentía inquieto, pero nunca lo admitiría y pondría todo su empeño en que no se le notase esa debilidad. Pero aunque pudiese fingir ante el resto, no podía hacerlo consigo mismo y tenía la franca necesidad de buscar al teñido y preguntarle qué demonios le pasaba. Porque le preocupaba, sí, le preocupaba lo bastante para sentirse de esa manera. Con un suspiro, tomó a Lilah en sus brazos y se dispuso a recorrer la zona habilitada para la actividad con los niños, intentando encontrar por ahí el brillante cabello rojo. Le descubrió después de dos vueltas por la zona, pero él no le vio. ---Lilah, ¿me haces un favor? ---preguntó a la pequeña, bajándola. ---¿Ves a ese chico del pelo rojo? Tienes que ir corriendo hacia allí y tropezarte con él, ¿vale? Pero él no debe enterarse de que es de mentira ---avisó, animándola a hacerlo. La niña era demasiado tímida para hablar, pero sí era obediente, así que lo hizo. Isaak sonrió de lado y se dispuso a seguirla un poco después. ---¡Lils, cuidado! ---gritó.











