“Siento que voy a vomitar,” admite. Regresar al pueblo no le ha sentado muy bien, más volver a pisar la escuela le está haciendo entrar en un vórtice que amenaza con hundirla más y más. “Pasé por mi antiguo casillero, estaba por las taquillas verdes, varios de los insultos que escribieron sobre mi siguen ahí: alguien intentó taparlos con stickers mal pegados, me siento mal por quien sea que tenga esa taquilla hoy…” se balancea de atrás para adelante sobre sus propios talones, las manos cuidadosamente ocultas detrás de ella en un intento por no arruinar su manicura nueva por el mal hábito de rascarlo en momentos de estrés. “También me siento mal evitando a Madam Boyle, siempre fue muy buena y amable conmigo, me decía que tenía un futuro brillante y me ayudó a conseguir la beca para la universidad. ¿Cómo voy a verla a la cara ahora? Se sentirá completamente decepcionada de ver que soy un fracaso” Ha estado alerta desde que llegó, pendiente de cualquier cosa que su mente registre como peligro, que en ese lugar es básicamente todo. “¿Será muy descortés irme antes? Siento que lo es, todo esto es por Radley, debería quedarme por él ¿verdad?”