°‧ 𓆝 𓆟 𓆞 ·。 Jason Graves. 23. Entrenador personal.
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Su mirada pasa de la puerta del taller a la calle y viceversa una y otra vez. Prácticamente salta sobre sus propios talones, frota entre sus dedos una de las bolsitas de té que ahora lleva cargando en los bolsillos en un desesperado acto de redención, como si el montón de hierbas fueran capaces de exonerar todos los males que causó a la familia Sun; a Rose y Mickey.
Pronto, a la distancia, finalmente aparece Renato. No sabe cómo se enteró de que iría al taller, tampoco sabe porqué todavía se toma la molestia de buscar a Teddy junto a él cuando en las últimas semanas no han hecho otra cosa más que discutir por gente a su alrededor, incluido ahí el mismo Teddy. Horas atrás habían peleado, pero ahí estaba el latino dispuesto a entrar a una posible trampa junto a él.
Le había llamado un pésimo amigo. Y todavía está molesto, todavía cree que Renato ha sido injusto con él sin razón aparente desde que salió del hospital. Pero si la situación fuera al revés también estaría ahí para él, es el silencioso código de amistad: uno no solo abandona a su bro.
Su saludo es más bien un movimiento de mentón y no pierden el tiempo en entrar al taller: el lugar favorito de Teddy.
“El mensaje decía que lo buscara aquí” explica “de buenas a primeras no hay nadie.” solo el montón de chatarra y herramientas llenas de óxido esparcidos por el lugar. En lugar de sillas hay unos asientos viejos de algún Toyota donde ha visto a su amigo sentado un millón de veces: riendo, ebrio, triste, drogado hasta casi caerse; el sitio no se siente correcto sin él ahí.
“He estado pensando,” y gira los ojos esperando algún comentario sobre que es una novedad o algo al respecto, hoy le han dejado muy en claro su reputación de idiota. “El buzo ha dicho que nos quiere hacer pagar por lo que hicimos, si esto es… si esto es sobre Radley,” el nombre se siente como ceniza en su boca “¿No debió haber bastado una sola persona?” Una vida por una vida, pero esto está yendo muchísimo más allá.
Avanza entre unas cuantas mesas llenas de piezas que no puede ni comenzar a adivinar para qué son, adentrándose más en las partes que casi no visita del taller. “Espera,” levanta una mano, como si pudiera comandar el silencio con ello “escucho algo” murmura. Avanza despacio, el corazón en la garganta, podría no ser nada, una gotera no sería novedad en ese sitio, de hecho hace unos meses se había inundado el lugar y a penas tiene tiempo de pensar que si es otra maldita fuga debe recordar cerrar la llave de paso antes de irse de ahí. Más todo desaparece de su mente cuando se topa con un enorme charco de sangre en el suelo, con gotas cayendo una a una como segundero. Levanta la mirada, congelado, estático, y es en ese momento que se topa con una escena que no podrá borrar jamás de su mente.
El grito que sale de su garganta no es humano. Le desgarra las cuerdas vocales y ni siquiera capta que cayó de rodillas al suelo ni que está balbuceando incoherencias hasta que unos brazos se cierran sobre él. Intenta escapar del agarre por mero instinto, todo sonido se ha vuelto sordo, distante, como si estuviera bajo el agua.
Y es ahí cuando se da cuenta: el buzo lo tiene, lo ha arrastrado con él hasta las profundidades, por eso no puede respirar, por eso no puede escuchar ni ver nada, solo puede ser arrastrado fuera de ahí, fuera del taller y lejos de su mejor amigo a quien había jurado proteger desde que ambos perdieron a sus respectivas madres, y Teddy, tiempo más tarde, a su padre. Le ha fallado a su mejor amigo, a su hermano, y no puede hacer nada ahora más que gritar y aferrarse a la camisa de Renato como si su vida dependiera de ello.
allí, junto a jason, se siente en lugar seguro. un lugar donde sabe que puede regresar todas las veces que quiera, y sabe que existirán brazos envolviéndola, aquella voz que reconoce como pilar fundamental en su vida. dígitos se hunden en cabellera masculina, responden al movimiento contrario y movimientos desordenados se prologan. sus labios liberan un suspiro, su cabeza se coloca sobre pecho impropio como lo ha hecho cientos de veces. ' te quiero, jason. ' se acurruca contra él, dígitos bajan hasta el inicio de nuca pero no dejan de moverse. él siempre ha sido la persona que la ha sostenido, a la que ha buscado justo después de volver a bellemaris tras período largo de tiempo. ' por favor no me dejes nunca. ' súplica pronunciada en apenas un murmullo, le deja sensación dolorosa pensar en todo lo acontecido, en que si le pasara algo a él no sabría qué hacer. ' siento no haber estado contigo cuando más lo necesitabas. '
Envolverla entre sus brazos es instintivo, natural, la necesidad de apretarla contra su pecho para asegurarse sea verdadera su presencia no se hace de esperar. Recarga su barbilla sobre su cabeza y cierra los ojos, inhalando el aroma de su perfume, de su cabello, algo tan característico de ella que reconocería sin ver. "También te quiero, Philly" suspira. Niega con la cabeza porque sabe que le fallara la voz, no la culpa por no estar, adoraba tenerla de regreso, pero por primera vez desearía que estuviera a cientos de kilómetros, lejos de Bellemaris, segura y fuera del alcance de las tragedias que los acosan.
tiene que morderse la lengua para no soltar una risita cuando escucha su pregunta. no es que la escena sea graciosa, realmente no podría estar más lejos de eso, pero no esperaba aquella reacción. sería mejor que se fuera acostumbrando, pareciera que aquella era la única manera de reaccionar al verla. "volví hace unos días." mantiene su voz baja, no quiere llamar demasiado la atención. "vine después de que..." no quiere terminar la oración. las palabras se sienten pesadas y está segura que él puede entender de lo que está hablando. "¿cómo estás?"
"No debiste haber vuelto" se detiene un momento y corrige "perdón, no quise decirlo así. Me refiero a que ya estabas fuera de peligro ¿por qué volverías a un lugar donde somos un safari humano?" están bajo clara amenaza todos los de la generación: nadie se va, todos están bajo el maldito garfio de un demente. "¿Eras muy amiga de Zura o Cassie?" Otra explicación no le parece viable, si hubiera sido Teddy o le habrían dicho sobre algún cambio con Mickey... no, mejor no pensarlo. "Yo estoy bien, supongo."
por un instante se queda en silencio, sólo asiente, ahí de pie bajo el marco de la puerta mientras diestra aún se aferra al borde de madera. " solo estoy buscando a mila, " acierta con honestidad. nervios se rompen cuando la pierde de vista y respuestas al móvil tardan en llegar. avellanas se mantienen firmes, esperan el regreso de opuestos. " supongo que no la has visto, " se responde a él mismo antes de dar un último vistazo a la habitación. el aire llena sus pulmones con pesadez, las preguntas que le realizó en la playa aún siguen sin respuestas y actitud del castaño se comienza a tornar desgastante, o posiblemente sólo es la situación por la que todos se ven arrastrados a lidiar. " si la ves puedes decirle que me responda, que me llame o algo. " sus labios se tensan en una línea, asiente con lentitud. pero no se mueve todavía. dedos aún aferrados al marco, nudillos tensos por un segundo antes de obligarse a soltarlos. reconocer ese tironeo extraño y justamente por eso, por esa contradicción, no se acerca. " mira. " exhala, dejando ir la presión acumulada en las falanges. un leve balanceo hacia el interior, como si el cuerpo traicionara a la mente, aunque sigue sin desprenderse del todo de la entrada. " no tienes que decirme nada que no quieras, pero me vas a tener que escuchar. " suelta, calma que no es de paciencia, es más un intento de no volver a caer en el mismo bucle. " no quiero presionarte, ¿sí? " retoma, voz más baja, un poco más gastada. se pasa la lengua por el interior de la mejilla, gesto que intenta acomodar algo que viene torcido desde hace rato." no homo, claro, lo entiendo. tal vez— no sé, estabas confundido, o experimentando, alcoholizado, o lo que sea. todos tienen derecho a descifrarse, a cambiar, a redescubrirse cuantas veces necesiten. no te voy a quitar eso. " sus dedos se deslizan entre hebras alborotadas, rulos que se anudan unos con otros se abren en camino de yemas. " preferiría que todo estuviera en paz contigo, por si, ya sabes " diestra se desliza en el aire, ademán que corta su cuello y sonido de rosáceos que chocan contra paladar responden sin palabras. " si el buzo decide que soy el siguiente, bueno, puedo irme sin asuntos pendientes. qué pesadez seguir anclado a este pueblo en mi siguiente vida. " jocosidad se pega a vocablos, burlesca entonación aparenta normalidad minimizando la pesadez que genuinamente carga conversación.
No le extraña que busque a la latina, sabe que son amigos, de hecho probablemente ellos no se seguirían hablando sino fuese porque a los dos les importa Mila. "La llevé a su casa hace rato" le asegura, porque eso es algo que sí puede otorgarle: la seguridad de que haría lo que sea por proteger a la latina, que amistad va más allá de gustarles hacer travesuras juntos cuando niños y que realmente se preocupa por ella. "Debe estar dormida, se veía cansada" explica, no sería extraño. El cambio de tema lo hace tensarse en su lugar, la voz con un leve acento casi le hipnotiza, y no puede evitar seguir con la mirada como sus dedos pasan por su rizado cabello y desear que fuesen sus propias falanges las que hacen ese mismo recorrido, averiguar si las hebras siguen siendo tan suaves como las recuerda. Siente el rostro arder, todo el asunto con el italiano ha sido una constante piedrita en su zapato, algo en lo que no puede dejar de pensar sin importar cuantas otras tragedias y sucesos pasen en su día a día, su mente sigue regresando a aquella noche, a aquellos besos, suspiros y al sabor salado de su piel. Lo que pensaba debía quedarse en una sola noche de placer le ha perseguido desde entonces, envidia a Marcello y como le es tan fácil ir por ahí con la libertad de predicar que alguien puede experimentar y redescubrirse sin que se le tuerza el estómago de miedo, sin cargar la expectativa de presentarse como un hombre fuerte que no flaquea ante nada y nadie. Lo envidia, lo odia, y al mismo tiempo quiere volver a hundirse en sus besos, es por eso que se pone de pie de un salto cuando el contrario habla sobre ser el siguiente. "Mierda, no digas eso" le regaña como si el hecho de decirlo pudiera hacerlo realidad, "no serás el siguiente, no digas eso, maldita sea, retráctate" prácticamente ruega, como si deshacer el dicho podría evitar que se manifieste tal tragedia. "No quiero perder a nadie más, no después de Zura, y con Mickey en el hospital, mierda, mierda" se talla con fuerza los ojos con el dorso de la mano, eliminando cualquier rastro de humedad que se atreva a escapar.
ceño se frunce ante la pregunta. quizá no es lo que dice, en sí, sino la forma en que lo hace, así que niega con la cabeza antes de generar ideas equivocadas. "eh, no, realmente no me ha contado nada de ti." explica con delicadeza, pero es entonces que curiosidad pica, más de lo que debería, y ya que tema salió a colación, decide: "¿por qué?" y debería frenarse. no lo hace. "¿tienen... tuvieron algo?" no tendría por qué buscar respuestas que no quiere, sin embargo, ya está ahí, en el aire. trata de no prestar tanta atención al tema y busca concentrarse en lo otro. da un paso, mano se ubica en su hombro, como quién intenta, de alguna forma, reconfortar. o dar siquiera la sensación de apoyo. no está seguro de cómo lidiar con despertar ajeno cuando el propio siempre se sintió... ¿natural? nunca se cuestionó, sólo siguió la corriente. "vamos por partes." ofrece, queriendo entrar en terreno más tranquilo, que no se sintiera apresurado. "¿qué es lo primero que sientes, cuando lo piensas?" intenta saber, porque así podría encontrar otra manera de ayudarlo. o de, al menos, tener las palabras adecuadas para él. "hablemos de marcello después, ¿te parece bien?"
"¿Nada?" corrobora y no sabe si sentirse aliviado o decepcionado al respecto, tampoco es como que Jason haya cantado a los cuatro vientos lo que han hablado y vivido, pero tiene un rostro tan transparente que la gente lee con facilidad lo que pasa por su mente, a diferencia de Gus, cuyos ojos le parecen un misterio. "No, nada," y no es del todo una mentira, realmente no ha pasado nada "solo, es amable. Pero amable diferente, no lo sé bro, me confunde, es extraño" se lleva una mano al entrecejo, tantos sentimientos encontrados le hacen doler la cabeza. La palmadita en el hombro le saca una sonrisita y deja salir todo el aire que había estado conteniendo sin notarlo. "Cuando recién pasó lo de Mickey él.. estuvo ahí, sin preguntas, sin lástima, parecía tener todo resuelto" explica, patea una piedrita en el suelo y la ve rodas un par de metros "en la fiesta de disfraces, no sé, quería respuestas, pero no sabía a qué preguntas, pensé en besarlo y creo él pensó en besarme a mi, pero al final no pasó nada" medio gira el rostro, completamente avergonzado de la confesión. "Y ayer, mierda, no sé cómo le hace para saber qué decir y qué hacer, es como, puedo solo decir cosas, lo que sea y se siente bien, poder desahogarse sin sentirte patético o débil."
" jason, de verdad, te lo digo con el relativamente mínimo cariño que te tengo, con teddy o sin teddy en la ecuación no me interesaría follar contigo. " zanja el tema de raíz, porque claro, el hecho de que sea amigo de mencionado probablemente influiría significativamente, pero no va a darle el beneficio de hacerle creer que es él quien pone el alto cuando claramente no ha hecho ningún intento activo en el último tiempo. escucha el discurso, ojos se van de un lado a otro, extrañeza se posiciona en el rostro porque, ¿de dónde viene la necesidad de decirle todo aquello? supone que se convence más a él que a ella, encoge los hombros. " escúchame bien munchkin en anabólicos, no tienes derecho a meterte en lo que está sucediendo entre él y yo. " se pone de pie, le señala con el dedo mientras golpea el pecho, baja ligeramente la barbilla para encararlo. la cólera está viva entre las pupilas. " porque él también está con otras personas, ¿bien? y porque yo estoy intentando arreglarlo, pero ¿sabes qué? le estoy haciendo un favor sí ya lo convencí lo suficiente para odiarme. " no lo pretendía, aún así sí lo ha hecho sí lo logra, terminaría por aceptarlo. " ¿quieres decirme que no soy suficientemente buena para él? ¿qué merece a alguien mejor? ya lo se, no necesito que me lo recuerden cada puto momento del día. "
"Con el mismo relativo poco cariño que te tengo: bien, no me importa." Cuando le llegó a importar se siente como años atrás en lugar de semanas, parte de él si siente un deje de decepción, le gusta ser deseado por otras personas, pero esto va mucho más allá de un ego herido. Ignora el insulto porque, si es sincero, no le entendió, tendrá que googlearlo más tarde. "Sienna, ¿eres estúpida?" bufa, "¿no tengo derecho a meterme? ¡Medio Bellemaris está metido entre ustedes! y no por parte de él, cabe aclarar; habrá pensado en otras antes pero siempre has sido tú a quien él quiere" Sabe lo de Renato, y algunos detalles con otras chicas de la generación que le parecería jodidamente atractivo si lo pensara con otra cabeza. "No te voy a decir que no eres lo suficiente buena para él porque no pienso eso" de hecho hasta le había dicho a Teddy que ella estaba muy fuera de su alcance, en su cara "la única que lo piensa eres tú y tratas de convencerte a tí misma y a los demás de eso. Si tanto te gusta intentar ser infeliz, bien, pero deja de hacer miserable a los demás en el proceso."
mirarlo duele distinto — porque jason siempre ha sido hogar en forma de risa, de complicidad liviana, de refugio sin preguntas... y justo por eso no soporta que la vea así, deshecha, reducida a hilo que apenas sostiene peso de su propio nombre. rehuirle no fue decisión, fue instinto. fue miedo a quebrarse de la manera más fea justo frente a quien menos merece cargar con ese derrumbe. pestañea, gesto mínimo que intenta ordenar visión nublada antes de atreverse a girar medio centímetro, suficiente para mostrarle perfil trizado. garganta arde, respira mal, aire que entra torcido, pulmones negándose a cooperar. ‘ no... ’ susurro leve, tan gastado que parece venir desde cuarto cerrado. mirada sigue esquivándolo, no por falta de cariño, más bien porque cariño mismo acentúa culpa. ‘ no es... ’ traga. intenta recomponer borde de voz. ‘ no puedo verte así. no cuando estoy... ’ rota no alcanza, herida tampoco, ninguna palabra logra nombrar lo que ocupa esternón. ‘ no quiero que me veas de esta forma. ’
Y entiende, posiblemente muchísimo más de lo que Natalia piensa. Porque ellos dos son iguales en muchísimas más cosas de las que se dan cuenta; los dos usan el humor como escape, el humo de la hierba, las risas que ocultan dolores. No lloran uno frente al otro porque su lugar con el otro es el de complicidad, donde no hay desamores, confusiones, familiares en coma o amistades muertas. Tal vez deberían empezar a cambiar eso. Primero la toma de la mano, de forma suave, todavía otorgando una vía de escape, pero al ver sus ojos vidriosos y labio temblar la termina de jalar hacia él para rodearla entre sus brazos. "Perdón," murmura contra su cabello "no me gusta verte así, pero tampoco quiero que pienses que no puedes. Siempre voy a estar contigo Nat, en las cosas buenas y en las malas, sabes que cuentas conmigo, si te saqué una docena de veces de las celdas de retención ¿qué te hace pensar que no puedes llorar frente a mi?"
‘ ———no pasa nada. ’ murmura, voz baja que busca desactivar cualquier tensión, como si quisiera cubrirla con paño suave. ‘ aquí nadie te va a decir nada. ’ cuando él se hace a un lado duda un segundo, apenas, preguntándose si presencia será alivio o presión más. aun así, pasos la llevan hacia asiento ofrecido, guiada por impulso discreto de acompañarlo. se sienta con cuidado, temiendo alterar aire que él ha intentado recuperar, y deja manos juntas sobre regazo, respiración acompasándose con la suya. ‘ ¿te sientes bien? ’
Da un trago del vaso que planeaba ser pequeño más cuando el agua toca su lengua se da cuenta de lo sediento que está y bebe el resto de una sentada. "Necesitaba eso" sonríe un poco, mantiene el vaso entre sus dedos y voltea su rostro de regreso a la imagen de cristo en la cruz "de niño me perturbaba ver eso" hace un gesto hacia la cruz con un movimiento de cabeza, todavía le perturba en realidad, "las capillas son para encontrar a Dios pero verlo así..." niega con la cabeza, él mismo jamás ha encontrado sentido a sus propios sentimientos sobre la fé, no desde que su madre los dejó años atrás. "Estoy tan bien como todos podríamos estar en estos momentos" la mira de reojo "¿tú?"
Gus baja la mirada porque se siente culpable de pensar que, honestamente, ese parecía ser el final predilecto de su hermanastro. Pensar lo peor de las situaciones era siempre el camino dictado que él mismo estableció hace tanto, tanto tiempo. No le duele ser así, él piensa que es solamente un reflejo, una proyección de lo que el futuro será en la realidad. Pero ciertamente tampoco sabe qué es tener un hermano, por más cercano que haya sido a Taylor ellos dos tenían separaron siempre muy bien esa línea, incluso aunque Avalon lo quisiera a él como un Roy más. Gus siempre supo que no lo es, y sabe que nunca sabrá que es tener a alguien así. Pone la otra palma de la mano bajo la de Jason, acunando su dorso, apretando con fuerza, que supiera que a pesar de que piensa todo eso, él está ahí. Porque ¿qué importa que piense August Malleck de la familia Graves-Sun? De hecho, ¿qué importa qué piense August Malleck en este funeral, en esta tragedia? Se siente impersonal porque al final lo era. No puede relacionarse con lo que vio cuando los sepultaron, él nunca ha vivido ese momento, aún cuando lo deseó muchas veces para simplemente darle fin a la desaparición de su mamá. No parece suficiente tomarlo de la mano, así que le pasa un brazo por los hombros y lo atrae hacia él en un abrazo improvisado que curiosamente se sintió cálido y nada incómodo, como si lo hubieran compartido mil veces ya. “¿Recibe visitas?” Pregunta Gus con una idea en la cabeza. “¿Quién puede entrar a verlo?”
Hunde su rostro en el suelo contrario y prácticamente se derrite sobre él, en contacto que no sabía que necesitaba de forma tan desesperada, en refugio milagroso en aquella tormenta que no sabe navegar. Las lágrimas resbalan ahora con libertad, humedeciendo la camisa ajena, la última vez que lloró frente a alguien había sido su padre cuando todavía era un niño y deseaba de manera desesperada que su madre regresara, cuando todavía no entendía lo que la muerte significaba. "Solo familia" su voz se escucha débil, rasposa, bastante patética a su parecer. Sujeta con fuerza la camisa de Gus con su mano libre, en busca de mas contacto, de más luz del faro que el castaño demuestra ser.
la escena desorganiza algo en su interior, porque ve al jason que conoció en la preparatoria en todo su esplendor: torpe, dulce, adorable. ve al labrador inquieto que era en su cabeza, y por poco la sonrisa se cuela en sus labios, pero se limita a aceptar la calidez que la escena le provoca, deja que envuelva corazón y un suspiro suavecito se escapa por fosas nasales. "gracias," dice por lo bajo, apenas audible, entre dientes. toma la caja en mano izquierda y aunque vuelve a cruzar los brazos, esta vez es más ligera, la defensa empieza a caer. "eso es dulce," y lo dice de manera despectiva, se muerde la lengua para no decir que ella llenaría cada bolsa con cianuro. sabe que los padres de cassie son un asco a su modo como lo son los propios, que quien sufre más en ese lugar son hermanas menores, y lo comprende de primera mano. ve a holly visitar, sabe que existe recelo por progenitores y sin embargo existe un lazo que no puede negar. de allí venía su mejor amiga y es parte de lo que queda de ella, aunque no vea su reflejo en ellos. no como lo hace en heather o en beatriz. "si quieres mi opinión, en estas situaciones creo que el xanax surte mayor efecto," es cruda, encoge un hombro, y por poco se le cruza la idea de bromear con esa cita que tuvo con una enfermera. "pero creo que con eso estarán bien," apunta las cajas que sostiene, mirada viaja de estas a semblante masculino y expresión se suaviza. "¿cómo estás?"
Acomoda las cajas entre sus brazos, no había pensado en agarrar una canasta o carrito pero era ya demasiado tarde para regresarse por uno, era ya cuestión de honor. El tono despectivo no pasa desapercibido pero no entiende de dónde o a qué viene, "La señora Sun es quien ofrece té a todos" murmura, como intentando excusarse, "a mi no me gusta, creo un porro sería mejor para relajarse" se encoge de hombros, xanax tampoco suena mal, pero es mas complicado de conseguir que la hierba. "Pero solo estoy haciendo lo que me pide, no estoy completamente seguro que esta sea la marca correcta" admite, su mirada pasa por el resto del pasillo con docenas de cajitas diferentes con nombres e ingredientes que se repiten una y otra vez. "Yo estoy bien" aunque increíblemente cansado de la pregunta, "Mickey sigue en el hospital, estable, em," se remueve incómodo "¿Tú estás bien? Se que tu hermana era la que era amiga de Cassie, ¿pero tu también lo eras no? Lo siento mucho."
sonríe, no se arrepiente, esos brevísimos momentos de calma, de poder tocar la normalidad con los dedos y no sentirse tan perdida los atesora, porque sabe que aunque son escasos y quizá no hay un merecimiento, quiere prenderse de estos mismos, quiere considerar que por segundos pueden volver a ser los de antes. ‘ puedes tomar los que quieras, aprobados por el veterinario, una vez me ofreció venderlos por mi. ’ ríe entre dientes, anécdota es hueca, porque el dolor está prevaleciendo, porque todos tienen un hueco cada vez más grande en el pecho y pareciese que no hay soluciones dentro de este mismo y entonces escucha, asiente cuando vuelve la mirada al oleaje que se vuelve calmo y al mismo tiempo pareciese salvaje. ‘ no sé sí bien ahora es una palabra legal en nuestro vocabulario. ’ confesión genuina, trémula, se vuelve una risa hueca, carente de humor, de alguna emoción. cuando menciona a cassie, a holly, el pecho se estruja aún más, la mirada baja porque siempre que recuerda escena de hogar hofffman hay una partecita de ella que se va sintiendo cada vez más perdida. ‘ inventé un rumor de ella qué al parecer le arruinó la vida en la preparatoria. ’ no se siente orgullosa y aunque se había aferrado a la creencia de que no era pecado, ahora se siente sucia. ‘ nunca pude decirle que lo sentía. ’ y no importa, porque al final eso sería consolarse a sí misma. ‘ holly, la hermana de joy, es un fantasma, no sé, me da miedo que jamás pueda recuperarse. ’
Sailor se relame los escasos dientes y el paladar de manera audible, el labrador siempre ha sido escandaloso, desde cachorro y a pesar del cansancio de su larga edad es imposible ignorar su presencia: siempre torpe y entusiasta, no muy diferente a él mismo según Natalia. "¿Y son seguros para gatos? Hay uno que sigue entrando a dormir a mi cama, le doy de comer a veces, primero pensé que era un mapache, de hecho así se llama: Mapache, Zuralie le puso el nombre" narra con una sonrisa agridulce en el rostro, él consideraba a Zura una amiga a pesar de que ella más bien dictara lo contrario, asegurando que no le soportaba. Acaricia la cabeza de Sailor quien cierra los ojos de felicidad, no hay una sola preocupación ni culpa en la cabeza del can, lo envidia en ese aspecto. "Nunca la conocí bien" admite, y si hace algo de memoria puede recordar de qué rumor habla Tilly "pero era fácil... molestarla" se remueve, avergonzado "a ella y a Radley," a Holly no tanto, no con Joy como perro guardián detrás de ella "una vez la dejamos encerrada en un salón, creo el de física, no fue nuestro mejor momento" confesó, había sido una broma inocente que le jugaron él y Renato, esperaban que alguien la sacara en pocos minutos y no en horas. "La verdad desde que pasó lo de Radley intenté no pensar sobre ello en todo este tiempo, pero ahora que Cassie y Zura no están..." y que Mickey está no muy lejos de unirse a ellas... no, no quiere pensar en ello. "Si alguien se merece lo que está ocurriendo ahora en definitiva no eran ellas, no creo que nadie se lo merezca, en realidad, pero si se tienen que apuntar culpables... ellas no lo eran, tampoco Mickey," ni la profesora al final del día, no está seguro si está listo para apuntar culpables, no sin él sintiéndose con la soga en el cuello. Busca en uno de los bolsillos de la chaqueta que le dio Tilly una del montón de bolsitas de té de manzanilla que ahora trae a todos lados por influencia de la señora Sun, o más bien en un intento de ser más amable como ella. "Ten, para ella, la señora Sun dice que el té ayuda" que sigue sin creerlo en lo absoluto, pero ella lo dice no la va a contradecir, ya no. "Si necesitan algo pueden pedírmelo, tal vez pueda ayudar, o tal vez no, pero al menos me han dicho que soy buena distracción. "
11. whomi escucha una respiración entrecortada que intenta no delatar miedo. — — para @javsongraves .
no sabe si debería hablarle, o no, la última vez nada fue bien entre ellos. su cabeza es un lío, no necesita pelear con jason otra vez, sin embargo, tampoco puede ignorarlo. no podría ignorar a nadie en aquel contexto retorcido y terrible. ‘ ¿estás bien? ’ pregunta cliché, típica, pero dicha con duda. whomi es alguien segura más su personalidad se siente apagada por completo.
Siente que han pasado años y no solo un par de semanas desde la última vez que habló con Whomi, si fue grosero o tuvieron una discusión la verdad es que no lo recuerda, es poco lo que se pegó en su memoria los primeros días donde Mickey estuvo grave en el hospital. De todas maneras lo invade un leve sentimiento de culpa, aunque es algo con lo que ha estado cargando ya un buen rato. "¿Mmm? Oh, sí, estoy bien ¿y tú?" si es sincero está cansado de recibir esa pregunta y darla de regreso, todos se están molestando en mantener las apariencias de que no están asustados hasta los huesos.
sonrisa que asoma en comisuras al oírlo pareciera ir en contra de emocionalidad, batallar con lágrimas que poco a poco cesan, no porque tristeza se haga a un lado, sino porque entre sus brazos encuentra sensación de calma, una bocanada de aire fresco entre tanta niebla gris. cuando se aparta lo hace con cuidado, no impone distancia sino tan sólo busca mirarlo a los ojos. “nunca hago tonterías sin ti.” no miente, al menos no del todo, pero en ese momento busca hacerle saber que, en efecto, va a intentar mantenerse al margen, cuidarse y no actuar por impulso… algo difícil de prometer tratándose de argentina, pero es consciente de que ese momento no es igual a cualquier otro. “sé que es un plan horrible, pero… tengo que ir al hospital a que vean cómo sigo,” jodida contusión. “ —será rápido, podemos ir a surfear después.” propone, aunque no sabe si luego de su chequeo le permitirán hacerlo, la idea de soltar la angustia entre las olas no suena del todo mal.
Una leve sonrisa se asoma en sus labios, porque la verdad es que ambos hacen una docena de tonterías el uno sin el otro, pero al estar juntos el caos se multiplica, pero para variar también piensa que deben mantenerse al margen de todo, por una vez en la vida pensar las cosas dos veces. "Te acompaño," asiente con facilidad, parte de él quiere mantener a todos sus seres queridos a la vista todo el tiempo, asegurarse de que estén bien y nada podrá pasarles mientras tenga la convicción de protegerlos. "La señora Sun debe estar ahí también, debería llevarle algo de comer," no responde a la idea de nadar porque piensa es una idea terrible, demasiados males han ocurrido en las playas últimamente.
no logra suprimir mohín al escucharlo, desde el funeral de su padre que se había rehusado a asistir a otro, guiado por la aversión a aquellos malos recuerdos. aún así, entendía que no podía fallarle a zuralie o cassie, y por lo mismo se encontraba ahí. “ igual de segura que el resto. ” opina, estaba seguro que el buzo se las ingeniaría para ingresar a cualquier lugar sin importar las circunstancias. comisuras se alzan un poco con la sugerencia, de inmediato piensa que mickey detestaría verlo bajo el mismo techo y la idea lo hace querer negarse. “ quizás más adelante. ” ofrece en cambio, lo observa de soslayo por un momento. “ ¿cómo está rose? ”
Ha estado en casa de Teddy y podría casi jurar que en realidad es mas insegura que el resto, al menos en la casa de los Graves podría estar protegido por su padre que es el Sheriff, o incluso Jason haría lo que sea por cuidarlo. "Está el cuarto de invitados, o siempre puedes dormir en mi cuarto aunque tendrás que compartir con Sailor" intenta bromear, "el gato ya declaró mi cama como suya así que también está eso." El mismo gato que Zuralie nombró a pesar de que no tenía las intenciones de adoptarlo, el felino siempre encuentra maneras de entrar. "Está..." no puede decir que bien, no en realidad "es mucho más fuerte de lo que puedo darle crédito" admite, hasta él está sorprendido de la fortaleza de la señora Sun, quien sigue apoyando a todos en el pueblo a pesar de su propio dolor. "He intentado ayudarla, papá también, pero la he escuchado llorar," cosa que no debe ser de extrañar, pero se le retuerce el estómago de culpa al escucharla lamentarse en un idioma desconocido "no se que mas hacer" le molesta sentirse tan impotente.
Lo escucha con atención. Aunque nunca haya sido bueno hablando, era particularmente bueno escuchando y muchas veces eso incluso suplía todo lo que lo que no vocaliza. Piensa también en Zuralie, sintiendo que sus últimos recuerdos con ella pronto se desvanecerían en su memoria, como sucede con todos los recuerdos de todas las personas que amaste y se van, todos los lugares que se perdieron y no volviste, todo el amor que depositas en algo que no vuelve. Quiere aferrarse a esa imagen todo el tiempo que pueda, a través de memorias, de cosas lindas, igual con Cassie, y no es por pesimista, pero igual con Mickey. “Tal vez puedas entrar a buscarlo.” El libro. “No podemos devolverlo, es cierto, pero podemos quedarnos con esas pequeñas cosas para no olvidarlas.” Busca su mirada. Toma una bocanada de aire y decide compartir algo personal: “Cuando se fue mi mamá yo tenía nueve. Quisiera decir que me acuerdo a detalle la última vez que vi en persona su rostro, pero la verdad es que cuando eres un niño y piensas que ella va a volver eventualmente, no le pones tanta atención a los detalles porque hay algo de fe dentro de ti. Eso no significa que no recuerde cada atributo de su rostro.” Aclara. “Pero lo recuerdo porque había que describirlo en la policía, en la televisión, en el periódico. Porque había que tratar de explicárselo a cada persona que llamaba diciendo que ellos lo habían visto y querían reclamar la recompensa. Entonces sus lunares dejaron de ser algo hermoso y se convirtieron en un arma de tortura, sabes. El recuerdo constante de que está sin estar.” Exhala. “Quise después tratar de reconectar con sus cosas materiales para poder volver a traer su olor, el tono de su voz. Algunas cosas sí volvieron. Lo atribuyo a eso, a haber conservado un poco de las cosas de su propiedad. Tal vez ese libro pueda ser justo eso, un hilo.” Hace una mueca, decidiendo si es propio de su parte decir lo siguiente: “O tal vez la habitación de Mickey también. La evocación de las cosas que era cuando aún estaba despierto. Y lo estará otra vez. Tal vez... esas cosas puedan incluso a manifestarlo.”
Aprieta con más fuerza la mano contraria, piensa en el recuerdo de su propia madre y todo en la casa que grita a ella aunque ya no esté, es una tortura, la más bella y dolorosa de todas: estar rodeado de todo aquello que lo conecta a ella pero que ella no esté, a penas y han permitido que los Sun cambien nada por terror a perder cualquier sagrado recuerdo, de alterar la perfecta imagen del pasado con el aterrador presente. La habitación de Mickey no ha estado vacía, ha sido limpiada y desempolvada con cuidado, aguardando su regreso, Jason no ha querido poner un pie dentro porque tienen la clara regla no escrita sobre que ninguno puede entrar al cuarto del otro sin permiso, no puede romper la sagrada promesa aunque Mickey técnicamente no esté. "No puedo" murmulla, no está seguro en qué momento las lágrimas comenzaron a caer ni cuando su vista se tornó borrosa. "No es justo," hipa "mierda, no quiero tener que despedirme de Mickey como lo tengo que hacer de Zura, no puedo mas con esto."
sobresalto se apodera del cuerpo cuando jason hace un gesto exagerado, cuando la lámpara se quiebra y la mueca no puede más que volverse una incomodidad completa, cejas se arquean, la extrañeza no puede disimularse y simplemente la carcajada explota entre los labios. " ¿de qué mierda estás hablando? " no hay mucha ofensa, tampoco le parece pecado capital lo que va interpretando como rechazo, aunque no entiende muy bien qué actitud exactamente le hizo creer qué le estaba entrando, aún así se sienta en el reposabrazos del sofá, cruza una pierna por encima de la otra y ladea la cabeza para mirarle. " ah, felicidades, ¿quieres una estrellita dorada por buen amigo? no somos nada, jason, ya no. " y esa punzada en el pecho cree poder resolverla luego. " pero quédate tranquilo, no te estaba intentando seducir o algo parecido, solo estoy buena y te estoy hablando. " alza las manos, presunta señal de inocencia.
Se voltea para levantar los pedazos tal vez salvables de la lámpara, espera no haya sido un tesoro familiar o que alguien le tuviera especial cariño. Hace los pedazos de vidrio a un lado, dejándolos en una esquina para que nadie pueda pisarlos por accidente, buscará una escoba para levantar los pedazos más pequeños después. Frunce el ceño ante la mención de ser buen amigo, no se considera especialmente bueno o destacable y en definitiva no va por ahí lo que pasa por su mente; porque sí, Sienna le parece hermosa, la deseó en algún momento y mentiría si dijera que no se siente físicamente atraído hacia ella, pero en cuanto Teddy confesó lo enamorado que estaba ella, Jason se forzó a sí mismo a no verla de otra manera más que ella misma, el bro code dirá bros before hoes, pero incluso él sabe el verdadero significado. "No necesito una estrella" bufa, dejando caer los hombros "tampoco tiene que ver con ser buen amigo o no, es," se detiene un segundo, ordenando sus pensamientos "amo a Teddy" y ni siquiera tiene que especificar no homo, porque el asiático ha sido su mejor amigo desde que puede recordar, han estado ahí el uno para el otro en sus peores momentos, se entienden sin tener que hablar, Teddy es como su hermano. "Y no quiero lastimar a la gente que amo" Dios sabe que lo ha hecho ya demasiadas veces, solo había sido demasiado estúpido para verlo. "No a propósito al menos, y dirás que no son nada, pero cualquier cosa que tenga que ver contigo lo lastima y estoy cansado de ver a la gente que amo triste."